Estrategias para la terapia de primera línea contra el VIH

Enero de 2010    Ver PDF    Envie una pregunta    En inglés

Decidir cuándo iniciar la terapia y qué tratamientos utilizar puede ser algo abrumador para muchas personas. Tomar la terapia puede retrasar inmensamente el curso de la enfermedad del VIH, alargar la vida y mejorar la calidad de la misma. También puede provocar efectos secundarios. Usted tiene tiempo de informarse acerca de la enfermedad del VIH así como de cuándo iniciar la terapia y con qué iniciarla. Esta publicación puede ayudarle a hacer eso.

No existe una respuesta definitiva acerca del mejor momento para iniciar la terapia. Algunas personas eligen permanecer sin tomar medicamentos el mayor tiempo posible mientras que sea seguro. Otros deciden iniciarla tempranamente en el curso de la enfermedad. Ambas estrategias tienen meritos y ambas se apoyan en algunas investigaciones. Cualquiera que sea su estrategia, su voluntad de comprometerse a tomar la terapia en el largo plazo — así como de informarse bien de todas sus opciones — puede influenciar los resultados que usted obtenga.

Si usted ve la terapia contra el VIH como parte del panorama general, podría ser más fácil hacer los cambios a medida que la información se vaya haciendo disponible. Empezar a programar con suficiente antelación las terapias de segunda — y quizás hasta la de tercera línea, puede ser de gran utilidad. Por ejemplo, usted podría iniciar un régimen para luego descubrir que los medicamentos no funcionan tan bien como esperaba. Luego, podría entonces proseguir a la terapia de segunda línea con una mayor confianza en lugar de sentirse abrumado porque la de primera línea no tuvo los resultados esperados.

Algunas preguntas a responder antes de iniciar una terapia

¿Cuál es su recuento actual de células CD4?

  • ¿En general, cuál es la tendencia? ¿A aumentar? ¿A disminuir? ¿A permanecer estable?
  • ¿Es estable y por encima de 350, o es por debajo de 200?
  • ¿Es usted consciente de los riesgos de salud relacionados con un recuento inferior a 200?

¿Cuál es su carga viral actual?

  • ¿En general, cuál es la tendencia? ¿A aumentar? ¿A disminuir? ¿A permanecer estable?
  • ¿Es inferior a 10,000 o quizás indetectable?
  • ¿Es superior a 50,000 o se observa un aumento constante en dos o más pruebas?

¿Está usted listo o dispuesto a comprometerse con el uso de una terapia?

  • ¿Ha usado antes algún medicamento que deba tomar todos los días?
  • ¿Le fue fácil o difícil?
  • ¿Qué tipo de situaciones haría que usted se saltara una dosis?
  • Do you want privacy and in what situations?
  • ¿Puede llevar con usted sus medicamentos a las distintas horas del día? ¿Cuál es el mejor sitio para guardarlos de manera que pueda encontrarlos fácilmente y no olvide tomarlos?
  • ¿Ofrece el consultorio de su médico o una de las organizaciones locales de servicios para el SIDA algún programa de apoyo para ayudarle en los servicios con la toma de sus medicamentos según lo recetado?

¿Es usted consciente de los posibles efectos secundarios?

  • ¿Es usted consciente de cuáles efectos secundarios le podrían resultar más problemáticos, como las náuseas o la diarrea?
  • ¿Sabe usted cuáles son más probables que se presenten en la primera semana más o menos, y cuáles se podrían ir solucionando con el tiempo?
  • ¿Conoce usted las señales de aquellos efectos secundarios más peligrosos o los que pueden ocurrir a largo plazo? ¿Tiene usted un régimen de reemplazo al cual se pueda cambiar?
  • ¿Sabe usted lo que puede hacer para ayudar a evitarlos o a disminuirlos? (Para más información, lea la publicación de Project Inform, Como lidiar con los efectos secundarios de los medicamentos.)

¿Sabe cuáles terapias pueden preservar más opciones para el uso futuro?

  • ¿Ha pensado en cuál sería su terapia de segunda y tercera línea si llegara a fallar la de primera línea?
  • ¿Ha leído sobre los medicamentos que se están estudiando en la actualidad y cómo podrían usarse?
  • ¿Prefiere iniciar con la combinación de medicamentos más potente, o preferiría preservarlos para después?

¿Cómo se siente acerca de la terapia?

  • ¿Se siente confiado de que iniciar ahora es lo mejor que puede hacer? ¿Qué le hace pensar esto?
  • ¿Se siente ansioso o preocupado? ¿Le ha manifestado a su médico sus inquietudes?
  • ¿Qué siente sobre un medicamento específico? ¿En que se basa? ¿Qué le podría ayudar a calmar sus inquietudes?

¿Es usted consciente de cómo la terapia podría afectar su vida?

  • ¿Cómo se siente acerca de tener que tomar pastillas todos los días, quizás por el resto de su vida? ¿Con qué tipo de apoyo cuenta para ayudarle a superar las épocas difíciles?
  • ¿En los primeros días después de iniciar la terapia, qué apoyo y flexibilidad tiene con compromisos como el trabajo, el cuidado de los niños o el trabajo voluntario?
  • ¿Iniciar el tratamiento le limitaría poder tomar parte en actividades de las cuales usted disfruta?
  • ¿Piensa usted llevar consigo sus medicamentos si va a pasar la noche por fuera de su casa, o si se va de vacaciones o en aquellos lugares en los que no es fácil tomar los medicamentos?

Cuándo iniciar la terapia

Es posible y razonable iniciar los medicamentos contra el VIH en cualquier punto del curso de la enfermedad del VIH. Esto sigue siendo cierto aunque haya descubierto que tenía el VIH por haberse enfermado. Aunque no hay un consenso sobre cuándo es el momento ideal, nunca es demasiado tarde para iniciar y beneficiarse de la terapia.

Para ayudar a guiar a las personas en sus decisiones sobre el tratamiento, un grupo de investigadores, médicos, personas que viven con el VIH y quienes abogan por ellas, se reúnen regularmente para discutir los resultados de los estudios y sus experiencias con el tratamiento y la vida con el VIH. Este grupo de denomina Federal Guidelines Panel (panel para las pautas federales), y cada año, o algo así, actualizan las “pautas federales” (Federal Guidelines) o simplemente, las “pautas”. Los extractos de información que se dan a continuación son para adultos y adolescentes.

Estas pautas tienen como fin ayudar a guiar a las personas sobre los problemas que pueden surgir mientras se está utilizando la terapia, incluyendo cuándo y con qué empezar. Éstas no son reglas absolutas. Cuando se tiene suficiente información sobre algunos aspectos del tratamiento de la enfermedad del VIH, las pautas recomendarán o sugerirán una preferencia. Cuando la información está menos clara, las pautas lo expresarán así.

Pautas federales básicas para cuándo iniciar la terapia(actualizado en enero de 2008)

El tratamiento para el VIH debe iniciarlo cualquier persona cuyos recuentos de células CD4 caigan por debajo de 350.

Se recomienda el tratamiento para el VIH independientemente del recuento de células CD4 para:

  • cualquiera con un historial de enfermedades que indiquen la presencia del SIDA
  • las mujeres embarazadas
  • las personas con nefropatía relacionada con el VIH (HIVAN, por sus siglas en inglés)
  • las personas co-infectadas con el virus de la hepatitis B (VHB) que requieran tratamiento para el VHB

El riesgo de muerte o de enfermedades graves en las personas con recuentos de células CD4 por encima de 350 es bajo. Cualquier beneficio de iniciar el tratamiento con un recuento alto de células CD4 es probable que sea poco.

Sin embargo, algunas informaciones — por ejemplo el estudio ATHENA — muestran que las personas que inician la terapia con recuentos de CD4 por encima de 350 tienen una mayor probabilidad de mantener dichos recuentos por encima de 800. Un estudio en el John Hopkins mostró que las personas que iniciaban el tratamiento con recuentos tan bajos como 350 tenían menos probabilidades de mantenerlos por encima de 500.

Empezar temprano la terapia contra el VIH ayuda a reducir la transmisión del virus.

Los factores a sopesar contra el tratamiento temprano son:

  • un tratamiento de por vida;
  • la falta de información a largo plazo de la mayoría de los medicamentos contra el VIH;
  • el potencial de desarrollar resistencia a los medicamentos, y
  • la interferencia con la calidad de vida.

La mejor combinación

¿Cuál es la mejor combinación para las personas que inician una terapia? El interrogante acerca de cuál combinación de medicamentos contra el VIH debería una persona utilizar como terapia de primera línea puede parecer confuso. Sin embargo, existen algunos factores a considerar que hacen más estrecha la gama de opciones para la terapia de primera línea. Estos incluyen:

  • su potencia;
  • su facilidad de uso: cuántas pastillas y con qué frecuencia?; y
  • su potencial de producir efectos secundarios a corto y a largo plazo.

Las pautas establecen las siguientes combinaciones como “preferidas” en regímenes de primera línea.

Recomendaciones federales para la terapia de primera línea (actualizado en enero de 2008)

CLASE PREFERIDO ALTERNATIVO NO RECOMENDADO
NRTIs TruvadaEpzicom CombivirddI + 3TC o FTC d4T
NNRTI Sustiva Viramune RescriptorIntelence
Inhibidor de la proteasa Reyataz—fortificadoLexiva—fortificado (2x/día)

Kaletra (2x/día)

Reyataz—no fortificadoLexiva—no fortificado

Lexiva—fortificado, 1x/day

Kaletra 1x/day

Invirase—fortificado

Invirase—no fortificadoViracept

Aptivus

Prezista—fortificado

Recuerde cuáles son los objetivos de la terapia

Estar en una terapia eficaz contra el VIH debe reducir tanto como sea posible el nivel del VIH (preferiblemente a niveles indetectables) y aumentar su recuento de células CD4. Esto debe suceder sin causar efectos secundarios debilitantes o afectar la calidad de vida. El régimen debe ser lo suficientemente sencillo que permita tomar cada dosis como fue recetada (es decir, que permita una buena adherencia al tratamiento).

Es importante recalcar la gran importancia que tiene la adherencia al tratamiento. La razón más común para que “falle” una terapia es dejar de tomar las dosis a tiempo. De manera que la adherencia debe jugar un papel preponderante en las decisiones que usted tome acerca del tratamiento. La publicación de Project Inform, Adherencia: Cómo mantenerse al día con los medicamentos, puede ayudarle a prepararse para mantener una buena adherencia.

Hay aprobadas cinco clases de medicamentos contra el VIH en diferentes combinaciones. Éstas son.

  • NRTI/NtRTI* (nucleósidos y nucleótidos inhibidores de la transcriptasa inversa),
  • NNRTI* (no nucleósidos Inhibidores de la transcriptasa inversa),
  • PI* (inhibidores de la proteasa),
  • Inhibidores de entrada, e
  • Inhibidores de la integrasa.(* Todas estas son siglas en inglés.)

Cada clase funciona de manera diferente para evitar que el VIH produzca copias de sí mismo, un proceso que se llama “replicación”. Actualmente, tres o más medicamentos contra el VIH conforman un régimen eficaz. En la terapia de primera línea generalmente se incluyen dos NRTI y o bien un NNRTI o un PI. Una lista de estos medicamentos puede encontrarse en la Tabla de Identificación de los Medicamentos.

Dos pruebas comunes para evaluar la salud inmunológica

A lo largo de la enfermedad del VIH se suelen utilizar dos pruebas: los recuentos de células CD4, que es la cantidad de un tipo importante de células inmunológicas, y el nivel del VIH (carga viral), que es la cantidad de VIH que se encuentra en una muestra de sangre. En conjunto con otras pruebas, estos resultados suministrarán un panorama de la salud del sistema inmunológico y cómo éste reacciona ante el VIH.

Es importante ser específico y razonable acerca de las metas en cuanto a la reducción de los niveles del VIH y el aumento de las células CD4. Puede ser útil haber ya decidido a qué se va a cambiar si no se logra la meta. Algunos consideran exitoso su primer régimen si éste reduce el VIH a niveles indetectables dentro de las primeras pocas semanas. Otros les dan a la terapia hasta seis meses para lograr los niveles indetectables. Mientras más alto sea el nivel del virus antes de iniciar la terapia, más tiempo se tardará en suprimir la infección del VIH.

Los NRTIs

Los NRTIs (y los NtRTIs) casi siempre se utilizan como parte del régimen contra el VIH. Por lo general se toman dos de ellos con otro de una clase diferente de medicamento. Aunque hay muchos medicamentos en esta clase, solo unos pocos se tienen en cuenta para la terapia de primera línea. Esto se debe bien sea a que un medicamento como Zerit (estavudina, d4T) se considera inferior o a que dos de ellos, como Zerit + Videx (didanosina, ddI), tienen altos riesgos de efectos secundarios cuando se toman juntos. El Zerit y el Retrovir (zidovudina, AZT) tampoco deben usarse juntos.

Las pautas recomiendan que las pastillas combinadas Truvada (emtricitabina/FTC + tenofovir) o Epzicom (abacavir + lamivudina/3TC) sean utilizadas como parte de la terapia de primera línea. También aparece en la lista como una alternativa otra pastilla combinada, el Combivir (lamivudina/3TC + zidovudina/AZT). Esto principalmente se debe a que el AZT causa más pérdida de grasa en la cara que otros NRTI que aparecen como preferencia en la lista.

Las personas que elijen entre el Truvada y el Epzicom deben considerar cada uno cuidadosamente. El tenofovir, uno de los medicamentos en el Truvada, ha sido relacionado con problemas renales y pérdida de hueso. Ninguno de estos efectos secundarios son comunes pero pueden ser serios cuando se presentan. Las personas con problemas renales o pérdida de hueso preexistentes deben sopesar las ventajas y las desventajas.

El abacavir, uno de los medicamentos en el Epzicom, puede causar una seria reacción alérgica denominada reacción de hipersensibilidad. Afortunadamente, un análisis de sangre — llamado una prueba de HLA — puede predecir cuándo una persona está en riesgo de una reacción de hipersensibilidad al abacavir. Cualquiera que esté considerando el Ziagen, el Epzicom o el Trizivir debe hacerse primero una prueba de HLA.

Las inquietudes acerca de los efectos secundarios del Zerit deben limitar su uso debido a que producen un gran debilitamiento de los mitocondrios, los cuales son la fuente de energía en el interior de las células del cuerpo. Esto puede llevar a una acidosis láctica, que es una peligrosa acumulación de acido láctico en la sangre y en otros tejidos. También puede llevar a la pérdida de grasa en la cara, las nalgas, los brazos y las piernas. El riesgo de estos problemas es mayor para quienes toman Zerit con Videx EC.

El Videx EC no suele usarse en la terapia de primera línea debido a que tiene que tomarse con el estómago vacío y no puede tomarse al mismo tiempo con muchos otros medicamentos. Esto puede hacer que su uso sea muy difícil, especialmente si se usa con otros medicamentos, como ciertos PI que se deben tomar con alimentos.

Varios estudios muestran que tomar Viread (tenofovir) y Ziagen al mismo tiempo puede llevar a una falla temprana del régimen contra el VIH por razones que no se tienen del todo claras. Además, el Viread interactúa con el PI, Reyataz (atazanavir). Los NRTI que no deben usarse juntos en un régimen son: Retrovir + Zerit, Videx EC + Zerit, y Emtriva + Epivir.

Los NNRTIs

Los NNRTI funcionan de manera distinta que los NRTI, pero actúan contra el VIH en el mismo punto del ciclo de replicación del virus. En la terapia de primera línea, los NNRTI suelen usarse con dos NRTI. Los regímenes con Sustiva (efavirenz) han sido comparados a varias otras combinaciones y repetidamente han probado tener tanto una alta potencia como una larga duración. El Sustiva aparece en la lista de las pautas como uno de los medicamentos preferidos para la terapia de primera línea.

Aunque las pautas recomiendan al Sustiva por encima del Viramune (nevirapina), a veces es preferible el Viramune. Esto es particularmente cierto para las personas que quieran reservar los inhibidores de la proteasa para más tarde, pero que tienen inquietudes sobre los efectos secundarios relacionados con el cerebro (neurológicos) del Sustiva. Estos pueden incluir sueños vívidos y perturbadores, dificultad para concentrarse, insomnio y cambios en el estado de ánimo. En algunos estudios entre el 14 y el 53% de las personas que tomaron Sustiva reportaron dichos efectos secundarios. La mayoría de los médicos reportan altas tasas de estos efectos en sus pacientes.

El Viramune aparece como una alternativa, principalmente debido a su riesgo de toxicidad hepática grave. Esto sucede mayormente en las personas que están iniciando la terapia con recuentos altos de células CD4: más de 250 para las mujeres y más de 400 para los hombres. El Viramune no debe iniciarse en personas con recuentos más altos que estos.

El riesgo de erupciones cutáneas (salpullidos) del Viramune es ligeramente más alto en las mujeres que en los hombres. Entre las mujeres que han desarrollado la erupción, es más probable que ésta sea severa. Sin embargo, las mujeres embarazadas o tratando de quedar embarazadas deben evitar el Sustiva. Si sus recuentos de CD4 están por debajo de 250, podrían considerar el Viramune como una mejor opción al iniciar un régimen sin un inhibidor de la proteasa.

El NNRTI más recientemente aprobado, el Intelence (etravirina) no ha sido estudiado en persona que toman medicamentos contra el VIH por primera vez. Por consiguiente, no debe ser usado de esta manera.

Un punto importante a tener en cuenta con el Sustiva, el Viramune y el Rescriptor (delavirdina) es una alta resistencia cruzada. Esto quiere decir que cuando el VIH se ha vuelto resistente a uno de ellos, es probable que sea resistente a los otros, haciéndolos menos útiles. Uno de los cuatro NNRTI, el Rescriptor es usado con menos frecuencia. Esto se debe a que hay que tomarlo tres veces al día y que interactúa con muchos otros medicamentos. El Rescriptor tampoco ha sido bien estudiado particularmente en personas que inician la terapia de primera línea.

Los inhibidores de la proteasa

Esta clase contiene algunos de los medicamentos disponibles más potentes contra el VIH. Otros factores a considerar cuando se utilizan en la terapia de primera línea incluyen su facilidad de uso y los efectos secundarios a largo plazo.

Existe una amplia gama de opciones. Las pautas mencionan a tres como sus elecciones preferidas: el Kaletra (Lopinavir + ritonavir) dos veces al día, el Reyataz fortificado con Norvir (ritonavir), y el Lexiva (fosamprenavir) fortificado, tomado dos veces al día. Las investigaciones muestras que todos son potentes y bien tolerados en las personas en terapia de primera línea.

Las pautas también mencionan cinco PI alternativos: el Retayaz sin fortificar, el Lexiva sin fortificar una vez al día, el Kaletra una vez al día, y el Invirase (saquinavir) fortificado. En cada caso, existe suficiente investigación para pensar que van a funcionar bien para la mayoría de las personas que toman medicamentos contra el VIH por primera vez. Sin embargo, las investigaciones no son tan extensas o tan favorables para aquellos que aparecen como “preferidos”.

La mayoría de los inhibidores de la proteasa son altamente potentes. Algunos médicos prefieren reservarlos por si otros regímenes menos complicados fallan. Aunque esto puede ser una estrategia excelente, no se han hecho aún los suficientes estudios para designarlos como la mejor elección.

Los inhibidores de entrada y de la integrasa

Las otras dos clases de medicamentos contra el VIH no se recomiendan como terapia de primera línea. El inhibidor de entrada (o de fusión) Fuzeon (enfuvirtida/ T20) no ha sido estudiado de esta manera, y se administra mediante inyecciones dos veces al día. El medicamento inhibidor de receptor CCR5 Selzentry (maraviroc) ha sido estudiado como parte de la terapia de primera línea, pero falló en igualar la potencia del Sustiva. El inhibidor de la proteasa Isentress (raltegravir) está siendo ahora estudiado, pero se ha obtenido muy poca información sobre el mismo.

¿Con qué se debe iniciar primero: NNRTI o PI?

No se ha llevado a cabo un estudio a gran escala que muestre definitivamente cuál clase de medicamentos es mejor para iniciar. Hasta ahora, sabemos que cuando el nivel del VIH de una persona permanece por debajo de 50 durante por lo menos un año de terapia, por lo general permanece así durante al menos otros dos años si se sigue la terapia y asumiendo que exista una buen adherencia. Esto sigue siendo cierto para casi cualquier combinación que se utilice.

Menos claro se tiene el impacto que tenga la elección de los medicamentos de primera línea en los resultados de la terapia de segunda línea. En la mayoría de los casos, si la persona inicia la terapia con un inhibidor de la proteasa, es muy probable que pueda utilizar el Sustiva exitosamente en la terapia de segunda línea. Hasta el momento, existe menos información de lo contrario, pero no existen motivos para pensar que sea diferente.

Quizás el factor más limitante en todos los medicamentos es la resistencia cruzada. Cuando el VIH de una persona desarrolla una alta resistencia a uno de los medicamentos en una clase específica, por lo general tendrá al menos algo de resistencia a los otros medicamentos en la misma clase. Cuando el VIH desarrolla aun niveles bajos de resistencia, esto hace que el medicamento sea menos potente.

Algunas personas creen que la estrategia de primera línea es tomar lo que sea más potente. Los efectos más potentes y duraderos vienen del primer régimen de la persona. Mientras más tiempo esté la persona en esa terapia sin efectos secundarios de importancia, mejor. Mientras más tiempo continúe funcionando mayor es la probabilidad de que un medicamento sea aprobado durante ese tiempo, ofreciendo un mayor número de opciones para los regímenes de segunda y tercera línea. En general, los inhibidores de la proteasa fortificados como el Kaletra son considerados los más potentes y duraderos.

Otros opinan que reservar los medicamentos más potentes y duraderos para la terapia de segunda línea es la mejor estrategia, y que por lo tanto, es mejor iniciar el tratamiento con un NNRTI. Esto probablemente funcionará para la mayoría de las personas durante un tiempo y así se guardarán los inhibidores de la proteasa para más tarde. A diferencia de los PI, también se espera que los NNRTI y los NRTI tengan menos efectos a largo plazo sobre el colesterol y los triglicéridos o en la redistribución de la grasa (lipodistrofia), aunque se tiene información mixta. Una vez más, la teoría tiene méritos, pero ningún estudio prueba que ésta sea una mejor estrategia a largo plazo.

Cosas que sería bueno preguntarle al médico

  • ¿Qué sucede si no estoy listo para iniciar la terapia?
  • ¿Cuáles regímenes recomienda y por qué? ¿Por qué es uno mejor que el otro?
  • ¿Cuáles son mis próximos regímenes si el primero no funciona?
  • ¿Cómo afectan mi decisión de iniciar mis recuentos de células CD4 y niveles del VIH?
  • ¿Cuáles son los posibles efectos secundarios de los medicamentos que iría a tomar?
  • ¿Cuántas pastillas tendría que tomar? ¿Con qué frecuencia? ¿Se deben tomar con o sin alimentos?
  • ¿Cuándo debo informarle si pienso que algo no va bien?
  • ¿Qué quiere decir cuando me dice que me adhiera al tratamiento?
  • ¿Existe alguna otra prueba que deba hacerme antes de iniciar el régimen?

El inicio de la terapia en las mujeres

En su mayor parte, las recomendaciones sobre cuándo y con qué iniciar la terapia son las mismas tanto para los hombres como para las mujeres. Si una mujer no está embarazada, o no planea estarlo, y no está tomando anticonceptivos hormonales, en general las recomendaciones son las mismas que para los hombres. Aunque los medicamentos contra el VIH no han sido estudiados tan extensamente en las mujeres, la mayor parte de la evidencia hasta la fecha muestra que funciona igualmente bien para los dos sexos. Hay dos consideraciones especiales para las mujeres que estén pensando tomar Viramune. Ver la sección sobre los NNRTI para esta información.

Las pautas recomiendan que todas las mujeres VIH positivas que estén embarazadas tomen la terapia contra el VIH, sin importar cuál sea su recuento de células CD4 o sus niveles del VIH. Algunos médicos recomiendan que esperen para iniciar el tratamiento hasta que estén en su segundo trimestre (semanas 13 a 24). Puesto que el primer trimestre es cuando lo órganos principales del bebé se desarrollan, hay mayores probabilidades de que se presenten defectos congénitos causados por los medicamentos. Algunos medicamentos contra el VIH no deben ser tomados durante el embarazo y se discuten en la siguiente sección.

Algunos medicamentos contra el VIH interactúan con los anticonceptivos orales u otras terapias de reemplazo hormonal femeninas. Así que puede ser necesario ajustar la dosis del anticonceptivo oral, utilizar otro método de control de la natalidad o cambiar los medicamentos contra el VIH. Usted puede discutir estas interacciones con su proveedor de atención médica o su farmacéutico.

Pruebas de resistencia a los medicamentos contra el VIH

La información muestra que cerca de 1 en 5 del total de personas infectadas recientemente en los Estados Unidos pueden tener cepas del virus resistentes a los medicamentos. Más del 5% de estos son resistentes a más de una clase de medicamentos. Por esta razón, se recomienda que las personas se hagan pruebas de resistencia antes de elegir su primer régimen. Esto ayuda a asegurar que se tenga las mayores probabilidades de éxito con el tratamiento.

¿El tratamiento temprano? Un debate

El mejor momento de iniciar la terapia permanece siendo un interrogante sin despejar en cuanto a la enfermedad del VIH. Existen dos obstáculos principales para despejar este interrogante: uno filosófico y otro práctico. Filosóficamente, no existe un consenso o una recomendación que sea apropiada para todas las personas, o aunque sea para la mayoría, de las personas con el VIH. Los factores importantes que guían las decisiones de tratamiento pueden variar grandemente de persona a persona. Ninguna recomendación, o conjunto de ellas, puede entonces darse. Otros pudieran argumentar que unas recomendaciones generales podrían no obstante ayudar a orientar e informar a cualquiera que fuera a tomar la decisión de iniciar la terapia.

Sin embargo, hay un asunto práctico a analizar. Las recomendaciones sobre el tratamiento deben estar guiadas por la información. La norma dorada de la investigación biomédica son los estudios al azar, controlados y que puedan dar un pronóstico del futuro. No existen tales estudios sobre el asunto de cuándo iniciar la terapia, y diseñar e implementar uno es todo un reto. Tendría que ser a gran escala y en un largo plazo para poder obtener información que sea útil. Luego, se cuestiona la utilidad de la información una vez que se haya reunido. Por ejemplo, si se hubiera hecho un estudio sobre “cuándo iniciar” a finales de los noventa, la información definitiva estaría siendo reportada en este momento. Tendríamos abundante información acerca de los regímenes con Crixivan, Viracept, y Zerit, pero, ¿qué tan útil sería dicha información dada la gama de medicamentos disponibles ahora?

Además de proteger la salud y el bienestar de la persona que vive con el VIH, el tratamiento antiviral también reduce el riesgo de su transmisión. Aunque las decisiones sobre el tratamiento deben ser guiadas principalmente por las necesidades de las personas que viven con el VIH, la salud y el bienestar de sus compañeros y de la comunidad en general también pueden beneficiarse. Esto podría ser particularmente importante para las parejas de estatus mixto o las personas con múltiples parejas sexuales.

En conclusión

Project Inform cree que las decisiones sobre el tratamiento contra el VIH deben ser guiadas por una combinación de la mejor información médica disponible, la situación de vida particular de una persona, el historial médico y las preferencias personales. También reconocemos que en la mayoría de las enfermedades el tratamiento temprano suele llevar a mejores resultados. No existen evidencias que sugieran que esto no es también cierto para la enfermedad del VIH.

Su médico podría tener sus propias opiniones sobre cuándo iniciar la terapia o cuál régimen es el mejor para usted. La opinión suya y sus inquietudes también cuentan. Comparta sus inquietudes con su(s) médico(s) para que pueda(n) ayudarle a diseñar la mejor estrategia para usted. La publicación de Project Inform, Cómo construir una relación de cooperación entre médico y paciente, ofrece algunos consejos.

Solo usted puede decidir cuándo es el mejor momento para iniciar su terapia. Puesto que se trata de su vida y de su cuerpo, solo usted puede en últimas decidir cómo quiere equilibrar la necesidad de mantener al VIH bajo control con cualquier riesgo de avance de la enfermedad y efectos secundarios. Con más de dos docenas de medicamentos contra el VIH hoy en día en el mercado — muchos de los cuales son más sencillos de tomar y con menos efectos secundarios — es probable que usted pueda encontrar el régimen que mejor se adapte a sus necesidades.

Acuérdese de hacer muchas preguntas: a usted mismo, a su médico, a otras personas que viven con el VIH y a fuentes de información como Project Inform. Idéese una estrategia que incluya otros aspectos del mantenimiento general de la salud y las posibles opciones para las terapias de segunda y tercera línea. Tómese su tiempo, esté preparado y luego disfrute su vida al máximo, a sabiendas de que ha tomado la mejor decisión posible.

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