Una relación de cooperación entre médico y paciente

Enero de 2011    Ver PDF    Envie una pregunta    En inglés

Una prueba positiva de anticuerpos contra el VIH o un diagnóstico de SIDA cambia muchos aspectos en la vida de una persona, incluyendo el tipo de relación que tiene con su médico. Muchas personas desarrollan una actitud más decidida acerca de su salud y bienestar cuando se dan cuenta de que tienen VIH. Puesto que la enfermedad del VIH y su tratamiento son complicados, tomar las decisiones acerca de cuándo, cómo y si se desea o no iniciar la terapia no es siempre lo más fácil.

Una de las principales medidas que se deben adoptar es la participación activa en las decisiones acerca del cuidado de la salud y los tratamientos que se desean recibir. Esto quiere decir que tanto usted como su médico deben aprender a trabajar conjuntamente y a comunicarse entre sí.

La intención de esta publicación es ayudar tanto al paciente como al médico a establecer expectativas razonables sobre el otro, así como a crear un clima de cooperación y responsabilidad compartida hacia la sanación. De la misma manera en que no existe una estrategia que sea eficaz para todo el mundo en cuanto a la estrategia para el cuidado del VIH, tampoco existe un tipo de relación medico-paciente que sea adecuada para todas las personas.

Para el paciente …

Comparta con su médico su punto de vista
Comparta su punto de vista. Es importante dejarle saber a su médico si algo está o no está funcionando para usted. Ser honesto acerca de su punto de vista es especialmente importante si usted desea inscribirse en un estudio o utilizar tratamientos experimentales.

Explíquele por qué está considerando una decisión en particular y escuche la opinión de su médico. Muchos médicos están dispuestos a apoyar y colaborarles a aquellos pacientes que han expresado claramente sus ideas y pensado muy bien sus decisiones.

Bien sea que se llegue o no a un acuerdo acerca del uso de ciertos tratamientos en particular, debe hacer parte de la rutina una supervisión adecuada por medio de chequeos y exámenes de laboratorio. Por otro lado, usted deberá acceder a tener en cuenta cualquier señal de advertencia que se genere a raíz de este proceso.

Al solicitar ciertas recetas, lo que mejores resultados le puede producir es pedirlas de manera amistosa y firme. Si el médico se opone, usted tiene el derecho de saber por qué, en palabras sencillas y claras. Es importante dar el debido respeto a las inquietudes y conocimientos del médico, bien sea que se esté de acuerdo con ellos o no.

Elija un estilo de relación
Elija un estilo de relación y coméntela con su médico. Las personas tienen diferentes estilos de comunicarse con sus médicos, y estos estilos pueden cambiar en momentos diferentes o con diferentes enfermedades. En la relación “tradicional” entre médico y paciente, el médico dirige y el paciente sigue. Para algunos, esto funciona muy bien ya que se sienten seguros y bien cuidados.

Otros, pueden ver su relación más como una colaboración en la que tanto el médico como el paciente participan en el proceso de toma de decisiones. Algunos, prefieren tomar ellos mismos las decisiones y utilizar a sus médicos como asesores. Este estilo de relación requiere diplomacia por parte del paciente ya que muchos médicos aún no se acostumbran a desempeñar el papel de asesores.

Ninguno de estos estilos de relación es correcto o incorrecto, sino que todos conllevan distintas exigencias sobre la relación. Es importante que usted le haga saber a su médico cuál es el estilo que usted prefiere. A medida que usted se familiarice más con el VIH/SIDA, y conforme vaya experimentando distintos retos de salud, podría cambiar el estilo de relación médico-paciente que hasta ese momento le haya funcionado.

Entérese de la información disponible
El conocimiento hace un mundo de diferencia. Por lo general, mientras más enterado esté antes de una cita médica, mayor beneficio podrá obtener de ella. Obtener información por sus propios medios no tiene que ser difícil ni abrumador. De hecho, este proceso educativo puede hacerse desde su propio hogar. Muchos sitios de Internet, líneas telefónicas de ayuda y organizaciones están dedicadas a contestar preguntas acerca del VIH. Tenga en cuenta que no puede aprender todo de una sola vez, así es que concéntrese en la información que sea más importante para usted en este momento. Aunque el auto-aprendizaje es muy bueno, no debe ser un sustituto de la información que le puede suministrar su médico.

Preparación de las citas
Usted puede obtener el máximo beneficio cuando va preparado a sus citas. Solo toma unos pocos minutos anotar con anticipación las preguntas clave. Acostúmbrese a anotar en un “diario médico” los efectos secundarios que vaya sintiendo, las dosis omitidas y cualquier inquietud que pudiera surgir entre una cita y otra. Utilice estos registros para actualizar a su médico al comienzo de la cita. Esto le permite a su médico enterarse de cuáles son sus fuentes de información y cómo evaluarlas.

Las noticias emocionales
Este preparado para un contenido emocional en la visita. La mayoría de los médicos son personas sensibles y afectuosas que responden de manera emocional a sus pacientes. Sin embargo, el médico solo puede brindarle cierta cantidad de apoyo en el corto tiempo que transcurre en cada cita. Planifique de antemano para asegurarse de que utiliza otras fuentes de apoyo.

Si usted prefiere una estrategia que sea más directa, dígaselo a su médico, pero no espere que le sirva de terapeuta si las noticias son inusualmente difíciles de escuchar. Al elegir la estrategia más directa, usted también elige el camino que requiere de una mayor fortaleza interna.

Para el médico …

Cómo apoyar el interés de sus pacientes en su propio cuidado de la salud
Apoye el interés de su paciente en la supervisión y el tratamiento. Aunque no todo tratamiento es apropiado, sí lo son las opiniones y la salud del paciente. Mientras más incertidumbre provoque un tratamiento dado, más importante es que usted supervise su uso. Los pacientes podrían estar dispuestos a seguir sus recomendaciones si simultáneamente usted está dispuesto a supervisar las otras elecciones que ellos hagan.

Cuando alguien solicita una supervisión dentro del curso de un tratamiento, esto no implica que usted esté de acuerdo con él—sino solamente que apoya el bienestar general del paciente. Hasta ahora no existen precedentes legales con el SIDA en los que un médico haya sido acusado de negligencia profesional por ordenar análisis de sangre mientras que un paciente utiliza un medicamento en contra de la recomendación del médico.

Sea flexible con sus respuestas
Reconozca que las incertidumbres de la epidemia exigen respuestas flexibles. La expectativa de que el paciente siga las órdenes pasivamente simplemente no funciona para todo el mundo, especialmente cuando los médicos aún no poseen respuestas definitivas para muchos interrogantes.

El VIH ha cambiado para siempre la manera como los pacientes se relacionan con sus médicos. Esta nueva actitud decisiva—y el mayor grado de conocimiento—no van a desaparecer de la noche a la mañana. Para poder adaptarse más eficazmente a esta situación, los médicos deben enterarse de cómo quiere ser tratada cada persona, particularmente con respecto al grado y la forma de colaboración que desean obtener durante el proceso de tratamiento.

Explique los diferentes aspectos de cada problema
Los médicos siempre han sabido que para la mayoría de los problemas existen dos o más puntos de vista. Esté preparado para explicar los múltiples aspectos de cada uno de los problemas médicos que confrontan los pacientes, y no se sienta mal si su paciente elige algo diferente a lo que usted recomienda.

Hoy en día, muchas personas adoptan un papel preponderante en el proceso de toma de decisiones. Por supuesto, que este empoderamiento no le da automáticamente la razón al paciente. Los médicos deben ayudar a persuadir a los pacientes a llevar a cabo lo que tenga lógica. Con preguntas bien formuladas, razonamientos, información compartida, respeto y paciencia por parte de ambos, es como mejor se llega a la toma de decisiones que sean mutuamente satisfactorias.

Responda médicamente
Los pacientes podrían utilizar de todas maneras un tratamiento si están determinados a hacerlo y es probable que usted no pueda hacer nada para convencerlos de lo contrario. Negarse a supervisarlo disminuye la confianza del paciente y puede aumentar el riesgo de un posible daño.

Responda de una manera médica a las incertidumbres de tratamientos o estrategias que no hayan sido aprobadas. Quizás esto implique visitas más frecuentes, otras pruebas de diagnóstico y una lectura más cuidadosa de los indicadores en los resultados de laboratorio. Un aumento en los costos podría ser el precio adicional para los pacientes, y estos deberán estar preparados para acatar los resultados del proceso de supervisión.

No presione al paciente
No presione al paciente para que inicie un tratamiento antes de que esté listo para asumir el compromiso. Iniciar un régimen de tratamiento es un gran paso y va a cambiar muchas cosas en la vida del paciente.

Por ejemplo, tomar pastillas todos los días es un recordatorio permanente de la presencia del VIH. Revelar su estado es por lo general un problema: el paciente podría no estar dispuesto a iniciar un tratamiento que deba tomarse alrededor de la familia o en el trabajo.

Si se presentan desacuerdos …

Cuando existen desacuerdos, es difícil saber qué se debe hacer. Cuando aparece una enfermedad activa, tal como un brote de PCP, los conocimientos del médico deben ser los que primen ya que éste conoce mejor el curso de tratamiento. Puede haber ciertas excepciones en instituciones o áreas del país donde la experiencia con el VIH no está totalmente actualizada, o cuando los procedimientos burocráticos pueden poner en peligro la calidad de la atención médica. En estos casos, debe siempre buscarse una segunda opinión de aquellos médicos que estén en los principales hospitales para el SIDA o los médicos pueden llamar a la WARMline en el 1-800-933-3413.

Al considerar los tratamientos para la infección del VIH pueden ocurrir desacuerdos. Cuando los pacientes tienen tanta información como los médicos acerca de ciertas terapias, cada uno podría llegar a distintas conclusiones basado en datos similares. Esto representa un desafío para ambas partes.

Un médico podría sentir que está practicando cabalmente la medicina, mientras que su paciente podría sentir que se le está pidiendo que deje un tratamiento que considera esencial para su salud. En este caso, ambos deben esforzarse por escuchar y entender el punto de vista del otro. Algunas veces es posible encontrar nuevas opciones que ninguna de las partes había considerado antes de iniciar la discusión.

El paciente podría preguntar:
“¿Qué haría que usted se sienta más cómodo con lo que estoy haciendo? ¿Una supervisión más estrecha? ¿Revisar la decisión en uno o dos meses? ¿Una mayor revisión de la información disponible? ¿Discutirlo con otros médicos? ¿Firmar una declaración liberándolo a usted de cualquier responsabilidad civil?”

El médico podría preguntar:
“¿Qué puedo hacer para ayudarle a entender mejor los riesgos y la razón por la cual me preocupa lo que usted está haciendo?” o “¿Qué otras opciones, si alguna, ha considerado usted?” o “¿Podría usted esperar un tiempo y revisar este asunto más cuidadosamente?”

Sin embargo, los pacientes no pueden esperar que sus médicos los apoyen de corazón en el uso de remedios para los que no existen evidencias de ningún tipo que respalden su uso. Tampoco, pueden esperar de manera realista que los médicos le den la misma credibilidad a medicamentos experimentales que a las terapias que han sido mejor probadas. Igualmente, los médicos no deben esperar que los pacientes “esperen y vean” indefinidamente mientras que prosiguen las investigaciones.

Algunas veces tanto el médico como el paciente deben cuestionarse si es posible continuar teniendo una relación. Es posible mantener la relación aunque se esté en desacuerdo y continuar comunicándose las diferencias. Cambiar de médico debe ser el último recurso, y solamente debería hacerse cuando esté claro que cada una de las partes no puede aceptar el enfoque que la otra le da a la relación. Por último, cada uno do nosotros debe encontrar la combinación paciente + médico + estrategia que haga posible una relación de cooperación.