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Las vacunas contra el VIH y
el sistema inmunológico

Mayo de 2004     En inglés

Factores a considerar en las vacunas terapéuticas

Muchas vacunas contra el VIH ya han sido probadas en personas seropositivas sin lograr resultados convincentes. Algunos estudios llevados a cabo por el AIDS Clinical Trial Group, que es una institución patrocinada por el gobierno federal para conducir estudios sobre terapias experimentales para el VIH, compararon varias vacunas terapéuticas contra el VIH, incluyendo productos fabricados por Genentech, Chiron Corporation, MicroGenSys y otros. Estos estudios mostraron que algunos productos eran más eficaces que otros en inducir respuestas del sistema inmunológico, pero no hubo ninguna claridad sobre si estas respuestas tenían algún efecto en el control de la reproducción del virus.

A comienzos de los 90, Genentech llevó a cabo un estudio a gran escala sobre su candidata a vacuna terapéutica, la “rgp160”. Los resultados de este estudio sugirieron que la vacuna no tenía ningún efecto en el progreso de la enfermedad del VIH, e incluso hubo algunas indicaciones de que a las personas que recibieron la vacuna les fue un poco peor que a las que no lo hicieron. Genentech suspendió el estudio y abandonó los esfuerzos en este campo. (Nota: La vacuna de Genentech fue vendida posteriormente a VaxGen, quien la modificó y la está investigando ahora como una vacuna preventiva denominada AIDSVax).

Los resultados de un estudio a gran escala sobre la vacuna de la Immune Response Corp. (IRC), la “HIV-1 Immunogen” (también conocida como Remune o la Salk HIV Vaccine) sugieren que el producto tenía poco o ningún efecto en el recuento de células CD4+ o en la carga viral. Desafortunadamente, el estudio no fue lo suficientemente grande para detectar las diferencias en la tasa de progresión de la enfermedad del VIH entre los que recibieron la vacuna en comparación a los que recibieron un placebo, pero los resultados de laboratorio sobre los indicadores importantes del progreso de la enfermedad (como son la carga viral o los recuentos de células CD4+) no fueron convincentes. La Pfizer Croporation, que fue el principal inversionista en IRC, también ha abandonado todos los esfuerzos para desarrollar este producto.

Muchos productos de vacunación terapéutica contra el VIH han demostrado producir respuestas de anticuerpos contra el virus y algunos han probado inducir respuestas celulares específicas en animales, tubos de ensayo y estudios en humanos. Los estudios que en la actualidad están reclutando voluntarios, y los informes sobre investigaciones finalizadas o en curso, a menudo destacan los resultados de estudios anteriores que resaltan la inmunogenecidad del producto. La inmunogenecidad es el grado de respuesta inmunológica al que induce una vacuna. Se desconoce si estas respuestas tendrán algún efecto en la enfermedad del VIH en sí. La razón para creer que sí pueden tenerlo es que los llamados “long-term non-progressors” (personas a quienes no les ha progresado la enfermedad en un período largo de tiempo) por lo general tienen altos niveles de estas respuestas. Estas personas suelen permanecer saludables durante largos períodos sin recibir ningún tratamiento a pesar de estar infectadas. Tanto la vacuna de Genentech como la de IRC mostraron inducir al menos transitoriamente niveles moderados de respuestas inmunológicas específicas al VIH, pero ninguno de los dos productos demostró beneficios mensurables en las personas seropositivas. Todavía está por verse si las respuestas de mayor magnitud o duración hacen una diferencia. Los estudios en curso pronto comenzarán a dar más respuestas a estos interrogantes ya que algunas nuevas vacunas, como la de Merck, producen niveles dramáticamente mayores y de más larga duración de estas respuestas que cualquier otra vacuna anterior. Si vacunas como éstas fallan en producir resultados importantes, se llegaría a un punto muerto en la investigación.

Algunas vacunas contra el VIH han demostrado prevenir la infección con este virus en estudios con animales, incluyendo la vacuna de Genentech que se mencionó anteriormente. La nueva vacuna ADN que está siendo desarrollada por Merck no previno la infección con el VIH, pero pareció alterar el curso de la enfermedad en animales que fueron infectados subsecuentemente con un agresivo virus animal similar al VIH. La vacunación previa no previno por completo que los animales desarrollaran la enfermedad, pero lo que si pareció hacer es retardar notablemente el progreso de la enfermedad. Algunos otros productos de vacunación han tenido resultados similares en los estudios con animales. Los humanos no reaccionan a las vacunas de la misma forma que los animales. Aunque los resultados de los estudios con animales pueden ser alentadores para que quienes desarrollan las vacunas continúen realizando estudios con humanos, dichos estudios nos dan muy poca información sobre cómo puede funcionar o no funcionar el producto en los humanos. Además, no todos los modelos animales son iguales y se presume que de acuerdo al tipo de animales utilizados en un estudio, se logrará una mejor o peor información sobre cómo podría ser la experiencia humana. El tipo de virus utilizado para infectar a los animales en los estudios también puede ser diferente en términos de la aplicabilidad de la información al contexto humano.

Un aspecto interesante de los resultados del estudio con animales de la vacuna de Merck puede relacionarse con el tipo de animales utilizados en los estudios, pues se sabe que dichos animales suelen desarrollar una forma muy agresiva de SIDA después de la infección. Resulta alentador que el producto haya retrasado el desarrollo de la enfermedad. Los animales utilizados en otros estudios no desarrollan la enfermedad después de infectarse con el VIH, de tal manera que algunos investigadores han sido menos entusiastas sobre los resultados donde los productos de vacunación bloquearon la infección en estos modelos. De gran interés en los estudios de Merck es la recopilación de nuevos datos que sostienen que cuando la vacuna se utiliza con el estimulante apropiado (que fortalezca su actividad), se produce la respuesta celular más fuerte que se haya visto hasta ahora. Sin embargo los investigadores no quieren predecir si va a funcionar lo suficientemente bien para prevenir del todo la infección.

La manera como las compañías y los investigadores reportan los resultados sobre las vacunas puede ser un poco confusa y por lo general esto no es ni intencional ni a propósito. Verdaderamente, la única forma de reportar los hallazgos iniciales o los estudios pequeños sobre las candidatas a vacunas, es discutiendo la inumunogenecidad del producto así como cualquier inquietud sobre la seguridad del mismo. La inmunogenecidad se refiere a la capacidad que tiene el producto de inducir una respuesta inmunológica. En términos generales, cuando usted escucha o lee sobre un producto de vacunación o una estrategia de tratamiento que realza la inmunidad específica al VIH (bien sea celular o de anticuerpos) es prudente recordar que en el momento presente no tenemos ni idea si se trata de inmunidad funcional o a qué nivel se requiere que sea este tipo de inmunidad para que haga una verdadera diferencia clínica. Es decir, si la forma como las vacunas afectan a estas respuestas específicas se traduce en un mejor control de la infección o enfermedad del VIH. Lo que tendría un resultado importante y alentador, sería que la manera como una vacuna o una estrategia en particular aumenta la inmunidad contra el VIH en los humanos, se correlacione con la contención de la reproducción del VIH, la mejoría de los síntomas o la disminución en el riesgo del progreso de la enfermedad.

 
     
 

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