Las vacunas contra el VIH y
el sistema inmunológico
Mayo de 2004 En
inglés
Vacuna preventiva
El objetivo de las vacunas preventivas contra el VIH es el de dar
a las personas que no están infectadas algún tipo
de memoria específica contra este virus, el cual pueda activar
respuestas prontas y eficaces para controlar el VIH si alguna vez
la persona entra en contacto con dicho virus. Idealmente, una vacuna
preventiva podría prevenir totalmente que el VIH se llegara
a establecer en el organismo, aunque valga decir que esto casi nunca
se logra por medio de una vacuna. Más bien lo que hace la
vacuna es urgir al sistema inmunológico a actuar con la suficiente
prontitud para evitar que la infección se vuelva seria o
peligrosa. Se desconoce si una vacuna preventiva eficaz llegue a
bloquear completamente el establecimiento de la infección
o si solamente afecte el curso de la infección de las personas
que hayan estado expuestas y se hayan infectado con el VIH. La vacuna
de la influenza no bloquea de por sí la infección
con el virus de la influenza, sino que obstaculiza el desarrollo
de la enfermedad. Es posible que lo máximo que podamos esperar
de una vacuna preventiva contra el VIH sea que prevenga o retrase
notablemente el progreso de la enfermedad del VIH en las personas
que hayan estado expuestas e infectadas con este virus. Para ser
completamente eficaz en bloquear la infección, una vacuna
contra el VIH tendría que producir una amplia gama de anticuerpos
contra el VIH para bloquear a los virus que flotan libremente en
su labor de infección de las células y crear una fuerte
respuesta inmunológica celular para el caso en que algunas
células ya estuvieran infectadas con el virus. En la actualidad
no existen vacunas que hayan probado ser eficaces contra el VIH.
Si algún día se comprueba que una vacuna ofrece algunos
beneficios, lo más probable es que la mejor manera como funcione
sea en combinación con otros esfuerzos de prevención
(tales como prácticas de relaciones sexuales más seguras,
uso más seguro de jeringas, etc.).