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La tuberculosis y el VIH

Noviembre de 2004     View PDF     En inglés

La TB y el VIH

Para muchas personas, la TB es la primera señal de la disfunción inmunológica asociada con el VIH, y la TB activa es una de las enfermedades que indica la presencia del SIDA. Una de diez personas con VIH desarrollarán una TB activa dentro del año siguiente de haber sido diagnosticados con el VIH. Puede ocurrir durante la etapa temprana de la infección, cuando los recuentos de células CD4+ están relativamente altos, en la gama de 300 a 400. Al comienzo de la infección del VIH, la TB por lo general infecta y afecta solamente los pulmones. Sin embargo, a medida que los recuentos de células CD4+ descienden, es más probable que la TB aparezca también en otros órganos.

Cuando el sistema inmunológico responde a la TB puede inducir un aumento en los niveles del VIH, lo que podría llevar a un más rápido progreso de la enfermedad del VIH. Esto a su vez, aumenta el riesgo de otras infecciones oportunistas. La buena noticia es que el tratamiento para la TB disminuye los niveles del VIH en las personas que tienen las dos infecciones.

Es muy importante que las personas con VIH se hagan con regularidad la prueba de TB. Se recomienda empezar a hacerse esta prueba desde que se es diagnosticado con el VIH y luego todos los años, una vez al año. También, se recomienda hacerse a prueba al iniciar una terapia contra el VIH. Por último, se recomienda hacerse la prueba cuando una persona con VIH tiene contacto con alguien que tenga la enfermedad de la TB activa.

Bien sea que usted tenga la infección o la enfermedad activa de la TB, es sumamente importante obtener tratamiento de forma inmediata. Si usted es diagnosticado con TB y VIH simultáneamente, sería conveniente que no tratara las dos infecciones al mismo tiempo. Podría ser más fácil cumplir con las indicaciones del tratamiento si comienza con el de la TB primero y espera un poco antes de comenzar una terapia contra el VIH. Esto podría no siempre ser posible, pero es un tema que usted puede discutir con su médico.

¿Cómo se diagnostica la infección de la TB?
Para detectar la TB se utiliza una prueba PPD cutánea (en la piel), es decir, se inyecta bajo la piel del brazo una pequeña cantidad de un líquido (llamado Tuberculina PPD). Después de 48 a 72 horas, una enfermera o un médico interpretará la prueba. Una hinchazón y endurecimiento de la piel mayor de 10 mm en el sitio de la inyección significa que la persona está infectada con la TB. Para detectar la infección de la TB en personas con VIH se utiliza una hinchazón menor de 5 mm. Esto es debido a que las personas con VIH podrían no tener la repuesta inmunológica fuerte que provoca la hinchazón más pronunciada que mostraría una persona seronegativa y de otra manera sana.

Desafortunadamente, la prueba con PPD no es 100% exacta debido a tres razones principales. Primero, la reacción es causada por una respuesta inmunológica, y ésta puede tomar algún tiempo para producirse. De hecho puede no haber ninguna reacción durante las primeras 10 a 12 semanas posteriores a la infección. Segundo, una persona puede reaccionar a la prueba si está infectada con una bacteria relacionada como la del MAC. Tercero, algunas personas con sistemas inmunológicos debilitados podrían no reaccionar aunque estuvieran infectadas con la TB.

Cuando una persona es infectada con TB pero no reacciona a la prueba PPD, se dice que dicha persona es anérgica. Esto es más común cuando los recuentos de células CD4+ están por debajo de 200. Aunque se puede utilizar una prueba diferente para comprobar si hay anergia, los resultados no son muy confiables en las personas con VIH. La pruebas sobre anergia no son utilizadas rutinariamente, pero pueden de ser de gran utilidad en algunos casos. Así pues, un resultado negativo de una prueba PPD no siempre significa que la persona está libre de tuberculosis. Por esta razón, es muy importante practicarse las pruebas rutinarias.

¿Cómo se diagnostica la enfermedad de la TB?
Para detectar la enfermedad activa de la TB y revisar si hay daños en los pulmones se utilizan las radiografías del tórax. Durante o después de la TB activa, las radiografías mostrarán nódulos (masas o abultamientos), agujeros o cicatrices en los pulmones. Sin embargo, las radiografías del tórax pueden producir resultados equívocos o confusos, debido a que dichas radiografías pueden parecer inusuales a causa del VIH o de otras complicaciones relacionadas con esta infección, como soulas CD4+ inferiores a 200, haciendo que la TB sea más difícil de diagnosticar en las personas con VIHn la PCP y el MAC. Esto se aplica especialmente a las personas con recuentos de cél.

La mejor prueba de que una persona tiene TB es encontrando la bacteria misma. En una prueba de frotis de TB, se estudia bajo el microscopio un esputo para detectar si la bacteria está presente. Desafortunadamente, esta prueba no establece la diferencia entre la TB y los microbios relacionados como el del MAC. Si la prueba de frotis resulta positiva, se puede cultivar el esputo en un laboratorio para observar si contiene el material genético de la TB (llamado ADN de la TB). Aunque se han desarrollado pruebas que detectan el material genético, éstas no resultan útiles en todas las ocasiones, como en el caso del diagnóstico de la TB por fuera de los pulmones o para determinar en forma definitiva si alguien es negativo a la TB. Por otro lado, para poder detectar si hay resistencia a los medicamentos es necesario realizar el cultivo de un esputo en un laboratorio.

Las pruebas que se usan normalmente para detectar la TB activa en otros órganos incluyen escanes de la cabeza, el pecho o el abdomen; las punciones lumbares; las biopsias de los ganglios linfáticos o de la médula ósea; y los cultivos de orina.

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