Los interrupciones estructuradas del tratamiento
Mayo de 2008 View PDF En
inglés
El uso de una STI antes de
iniciar una terapia de tercera línea
Cuando una persona trata de conformar un nuevo régimen
que pudiera contener medicamentos que habían fallado antes,
se suele llamar a esto terapia de tercera línea o terapia
de salvamento. Puesto que “salvamento” también
implica “salvar”, algunas personas llaman a los regímenes
de salvamento terapias de rescate. En esta publicación la
terapia de tercera línea se define como un nuevo régimen
que típicamente contiene cuatro o más medicamentos
contra el VIH, a algunos de los cuales la persona puede ser resistente.
Lo
que en teoría respalda el uso de las STI de esta manera
es aumentar la respuesta del VIH a los tratamientos a los que se
ha vuelto resistente. Los estudios llevados a cabo en los inicios
de la terapia contra el VIH encontraron que cuando una persona
suspende la terapia contra la cual se ha hecho resistente el VIH,
el nuevo virus rápidamente revertirá a lo que suele
llamare el tipo silvestre. El VIH de tipo silvestre es la cepa
que se reproduce más fácilmente y que responde a
la terapia contra el VIH. Los estudios iniciales encontraron que
cuando el VIH de tipo silvestre es el dominante en el organismo,
el medicamento que había dejado de funcionar podría
algunas veces volver a ganar algo de su potencia.
Por esta razón,
varios estudios observaron cómo las
STI afectan a la terapia de tercera línea. Un estudio en
Barcelona encontró que una STI de tres meses antes de iniciar
la terapia de tercera línea no proporcionó ninguna
ventaja. El estudio francés sobre la gigaHAART, utilizando
una interrupción más corta, mostró que las
personas que tomaban una STI tenían reducciones más
grandes en el nivel del VIH que cuando iniciaban la siguiente terapia
sin una STI.
Algunos investigadores en San Francisco condujeron
un estudio similar utilizando una STI de cuatro meses antes de
iniciar una terapia de salvamento en comparación con otros
que iniciaron de inmediato sus regímenes de tercera línea.
En contraste al estudio francés, estos resultados mostraron
que no hubo ningún beneficio en la respuesta viral al tratamiento
en aquellos que tomaron la STI. De hecho, dichas personas estuvieron
más propensas a desarrollar una infección oportunista
o a fallecer.