Estrategias para la terapia
de primera línea contra el VIH
Mayo de 2008 View PDF En
inglés
¿Con qué se debe iniciar primero: NNRTI o PI?
No se ha llevado a cabo un estudio a gran escala que muestre definitivamente
cuál clase de medicamentos es mejor para iniciar. Hasta
ahora, sabemos que cuando el nivel del VIH de una persona permanece
por debajo de 50 durante por lo menos un año de terapia,
por lo general permanece así durante al menos otros dos
años si se sigue la terapia y asumiendo que exista una buen
adherencia. Esto sigue siendo cierto para casi cualquier combinación
que se utilice.
Menos claro se tiene el impacto que tenga la elección
de los medicamentos de primera línea en los resultados de
la terapia de segunda línea. En la mayoría de los
casos, si la persona inicia la terapia con un inhibidor de la proteasa,
es muy probable que pueda utilizar el Sustiva exitosamente en la
terapia de segunda línea. Hasta el momento, existe menos
información de lo contrario, pero no existen motivos para
pensar que sea diferente.
Quizás el factor más limitante
en todos los medicamentos es la resistencia cruzada. Cuando el
VIH de una persona desarrolla una alta resistencia a uno de los
medicamentos en una clase específica,
por lo general tendrá al menos algo de resistencia a los
otros medicamentos en la misma clase. Cuando el VIH desarrolla
aun niveles bajos de resistencia, esto hace que el medicamento
sea menos potente.
Algunas personas creen que la estrategia de primera
línea
es tomar lo que sea más potente. Los efectos más
potentes y duraderos vienen del primer régimen de la persona.
Mientras más tiempo esté la persona en esa terapia
sin efectos secundarios de importancia, mejor. Mientras más
tiempo continúe funcionando mayor es la probabilidad de
que un medicamento sea aprobado durante ese tiempo, ofreciendo
un mayor número de opciones para los regímenes de
segunda y tercera línea. En general, los inhibidores de
la proteasa fortificados como el Kaletra son considerados los más
potentes y duraderos.
Otros opinan que reservar los medicamentos
más potentes
y duraderos para la terapia de segunda línea es la mejor
estrategia, y que por lo tanto, es mejor iniciar el tratamiento
con un NNRTI. Esto probablemente funcionará para la mayoría
de las personas durante un tiempo y así se guardarán
los inhibidores de la proteasa para más tarde. A diferencia
de los PI, también se espera que los NNRTI y los NRTI tengan
menos efectos a largo plazo sobre el colesterol y los triglicéridos
o en la redistribución de la grasa (lipodistrofia), aunque
se tiene información mixta. Una vez más, la teoría
tiene méritos, pero ningún estudio prueba que ésta
sea una mejor estrategia a largo plazo.