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El embarazo y la enfermedad del VIH:
Problemas que podrían afrontar las mujeres positivas durante el embarazo

Enero de 2007     View PDF     En inglés

Preguntas frecuentes acerca del VIH y el embarazo ...

¿Puedo ser madre si soy VIH positiva?
¡Sí! Especialmente con el desarrollo y adelantos en la investigación y tratamiento del VIH, más mujeres VIH positivas están eligiendo concebir y llevar a cabo sus embarazos. El tratamiento para el VIH puede beneficiar tu propia salud además de reducir grandemente el riesgo de transmitir el VIH al bebé.

¿Puede el embarazo empeorar la enfermedad?
No. El embarazo no afecta el curso de la enfermedad del VIH. No va a mejorar o empeorar tu VIH. Durante el embarazo, se presenta un descenso normal en los recuentos de células CD4+ los cuales por lo general regresan a sus niveles anteriores al embarazo después del nacimiento del bebé. Esto es normal para cualquier mujer, si importar cuál sea su estatus del VIH. Sin embargo, si tus recuentos de células CD4+ caen por debajo de 200, estarías en mayor riesgo de adquirir una infección oportunista (OI).

¿Puedo amamantar a mi bebé?
El VIH se encuentra presente en la leche materna, y los investigadores estiman que cerca del 29% de las transmisiones del VIH de madres VIH positivas a sus bebés se realiza durante la lactancia. La información más reciente sugiere que el riesgo de transmisión del VIH por medio de la leche materna es mayor durante los primeros meses después del nacimiento. El Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos recomienda que las mujeres VIH positivas no amamanten a sus bebés sino que los alimenten con fórmula (leche en polvo).

Debido a varias razones, la alimentación con fórmula podría no ser una opción para algunas mujeres. En tal caso, existen alternativas tales como el tratamiento con calor de la leche materna, los bancos de leche materna, o el uso de leche animal como la de vaca, cabra u oveja. Si la alimentación con fórmula no es una opción para ti, habla con un consejero, trabajador social o enfermera. Ellos te podrían dar información acerca de varias opciones de alimentación para bebés, sus riesgos y beneficios, y orientación para elegir la mejor opción para ti y tu bebé. Para obtener información acerca de los bancos de leche en los Estados Unidos, lee la lista de recursos.

¿Puedo tomar medicamentos contra
el VIH mientras que estoy embarazada?
La mujeres embarazadas que son VIH positivas deberán seguir las mismas pautas generales para tomar una terapia contra el VIH que las demás mujeres adultas que no estén en embarazo. Dependiendo del estado de la enfermedad del VIH de la mujer (su carga viral y recuento de células CD4+), un médico puede o no recomendar iniciar o continuar una terapia contra el VIH (típicamente con por lo menos tres medicamentos). Sin embargo, ciertos medicamentos contra el VIH pueden afectar el desarrollo del bebé, y por lo tanto su uso no es recomendable durante el embarazo. Ver la sección “Medicamentos y procedimientos a considerar”.

El AZT (zidovudina, Zerit) ha sido estudiado ampliamente en mujeres embarazadas y es el único medicamento aprobado por la FDA (Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos) para reducir el riesgo de transmisión de la madre al bebé. El ACTG 076 fue el estudio famoso que mostró que el AZT podría proteger al bebé de adquirir el VIH. Durante el estudio, las futuras madres tomaron AZT antes y durante el trabajo de parto, y a los bebés se les administró la formulación líquida del AZT durante seis semanas después del nacimiento. El riesgo de transmisión se redujo de un 25% a un 8%. Con el desarrollo y uso de terapias contra el VIH, las tasas de transmisión han sido reducidas a menos del 1%. Si decides utilizar terapia contra el VIH, es muy probable que tu régimen incluya el AZT.

La nevirapina (Viramune) también ha demostrado reducir la transmisión de la madre al bebé, pero aún no está aprobada por la FDA para la disminución de este riesgo. Los estudios han incluido una sola dosis de nevirapina administrada a la madre cuando va a iniciar su trabajo de parto. Al poco tiempo del nacimiento, al bebé también se le administra una sola dosis basada en su peso. Existen algunas inquietudes acerca del uso de la nevirapina, las cuales debes discutir con tu médico antes de utilizarla. Ver el recuadro acerca de la advertencia sobre la nevirapina.

¿Cómo se transmite el VIH al bebé?
El VIH solo puede transmitirse de la madre al bebé si la madre es seropositiva. Si el padre es VIH positivo y la madre no, el bebé no puede adquirir el VIH de su padre. Si una mujer es VIH positiva, la transmisión puede ocurrir en tres puntos:

  • mientras que el bebé está en el útero (intrauterinamente)
  • durante el trabajo de parto y el nacimiento (cuando el bebé está naciendo); o
  • durante el amamantamiento (el VIH está presente en la leche materna).

Las rutas más comunes para la transmisión son durante el parto y el nacimiento, y durante la lactancia (amamantamiento). Existen varios factores que pueden afectar el riesgo de transmisión.

Factores que pueden afectar el riesgo de transmisión:

Carga viral
Probablemente el factor más determinante que puede afectar la transmisión es la carga viral de la madre. La carga viral es la cantidad de VIH que se encuentra en aproximadamente una cucharadita de sangre. Una prueba de carga viral se llevará a cabo cuando se da el diagnóstico y a partir de ese momento aproximadamente cada tres meses. Las mujeres con un VIH más avanzado, una carga viral alta y/o un recuento de células CD4+ bajo tienen una mayor probabilidad de transmitir el virus a sus bebés. La meta del tratamiento del VIH es reducir la carga viral al menor nivel posible, preferiblemente a niveles indetectables o menores a 50 copias/ml. Si la carga viral de la madre es indetectable cuando inicia su trabajo de parto, el riesgo de transmisión es prácticamente cero.

En el momento en que se rasgan las membranas
El tiempo que transcurre entre el rompimiento de la fuente y el nacimiento en sí se denomina “duración de membranas rasgadas.” Mientras mayor sea ese tiempo, mayor será el riesgo de transmisión. El rompimiento inducido de la fuente (también denominado trabajo de parto inducido) debe en lo posible evitarse.

Salud general de la madre
Sin importar cuál sea el estatus de VIH de la madre, su estado general de salud es importante para un embarazo y nacimiento saludables. Esto incluye una alimentación adecuada; hacer suficiente ejercicio y descansar; dejar de fumar; evitar la cafeína, las drogas callejeras y el alcohol; y obtener atención prenatal. Además, muchos de estos factores negativos, tales como fumar durante el embarazo, pueden llevar a un nacimiento prematuro o a que el bebé nazca con un peso más bajo de lo normal. Gracias a las investigaciones sabemos que en las dos situaciones anteriores, el bebé estaría más propenso a adquirir la infección del VIH. Por consiguiente, es importante que la madre se cuide a sí misma, ya que la salud de su bebé va a depender de ello.

Coinfecciones
Es importante que te hagas las pruebas y te trates cualquier enfermedad de transmisión sexual (ETS) o infección oportunista (OI) antes de tu embarazo. Tener otra infección—tal como la hepatitis B, el herpes genital u otra ETS—podría aumentar el riesgo de transmisión del VIH al bebé.

La mujeres que tienen una coinfección con la hepatitis C tienen el doble de posibilidades de transmitir el VIH a sus bebés. Muchas mujeres que tienen VIH también tienen herpes genital. Es común que las mujeres tengan un brote de herpes durante el parto. Esto puede aumentar el riesgo de transmitir el VIH ya que las lesiones poseen altos niveles del VIH. Además, existe el riesgo de transmitir el herpes al bebé. Si una mujer tiene una infección oportunista severa relacionada con el VIH, como en el caso de una tuberculosis o neumonía por Pneumocystis jiroveci (PCP), también existe un mayor riesgo de transmisión de la infección del VIH.

Acceso a la atención prenatal con un especialista en el VIH
La atención prenatal es la atención médica que recibe una mujer durante su embarazo, antes del nacimiento del bebé. Ésta incluye:

  • educación y consejería sobre el manejo del embarazo;
  • las pruebas necesarias para hacer un seguimiento a la salud tanto de la madre como del bebé;
  • nutrición y ejercicio para mantener la buena salud y ganar suficiente peso para el bienestar tanto a la madre como del bebé; y
  • citas con médicos; obstetras (OB), ginecólogos (GYN) y perinatólogos—que son quienes se especializan en el estudio de la vida y el desarrollo del bebé durante el embarazo.

La atención prenatal debe iniciarse tan pronto como se sospeche el embarazo. Sin embargo, nunca es demasiado tarde para buscar e iniciar la atención prenatal. Los órganos principales del bebé se desarrollan durante el primer trimestre de embarazo (primeras 14 semanas). La atención prenatal es de suma importancia durante esta época con el fin de evaluar la salud del bebé en desarrollo e identificar los posibles problemas con la suficiente antelación. Después de la primera cita, las citas prenatales suelen darse mensualmente hasta el comienzo del octavo mes. A partir de ese momento, lo usual son las citas quincenales, pero en el noveno mes la citas suelen ser semanales.

Para las mujeres con VIH, la atención prenatal es una de las medidas más importantes que deben adoptar para un parto y nacimiento saludables. También es prudente que mantengas involucrado en la atención de tu salud a tu médico de cabecera (de atención primaria). Idealmente, tu médico de atención primaria del VIH debería tener experiencia en la atención de mujeres embarazadas o que estén considerando quedar embarazadas.

Este también es el momento apropiado para hablar con tu médico de atención primaria del VIH acerca de tu salud y cualquier inquietud que tengas con tus medicamentos, efectos secundarios, etc. También es conveniente consultar con tu farmacéutico y equipo de atención prenatal acerca del efecto que podrían tener tus medicamentos en el bebé en desarrollo. Lo ideal sería tener a tu médico de atención primaria del VIH, tu equipo de atención prenatal y cualquier otro tipo de apoyo social—como las personas en circunstancias similares que hacen labores de defensoría—en comunicación y colaboración constante para el beneficio tanto de tu salud como la de tu bebé.

 
     
 

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