La leucoencefalopatía
multifocal progresiva
Junio de 2007 View PDF En
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La terapia potente contra el VIH
Varios grupos han reportado supervivencia libre se síntomas
después de un diagnóstico de PML de más de
10 años en algunas personas que utilizan una terapia potente
contra el VIH. Los factores relacionados con la supervivencia mejorada
incluyen el uso de un régimen contra el VIH con un inhibidor
de la proteasa el cual es cambiado a un nuevo régimen después
del diagnóstico de la PML.
Un estudio más reciente muestra resultados supremamente
alentadores, quizás los mejores hasta el momento, con la
terapia contra el VIH “fortificada”. Esto es cuando
se agrega Fuzeon (enfuvirtide, T-20) al régimen tradicional
con inhibidores de la proteasa. A los seis meses, la tasa de supervivencia
era de 3 de cada 4 personas, y la tendencia sugería que esta
tasa de supervivencia podía mantenerse por un año
o más.
Aunque no existen pautas para una terapia conjunta contra el VIH
y la PML, sería justo asumir algunas cosas con base en la
información recolectada. Después de que se hace un
diagnóstico presuntivo de PML—bien sea que la persona
elija o no hacerse una biopsia de cerebro—puede ser recomendable
iniciar o cambiarse a un régimen potente contra el VIH incluyendo
un inhibidor de la proteasa. Los neurólogos experimentados
que eligen tratar la PML con terapias contra el VIH solían
recomendar el uso de aquellos medicamentos que penetran la barrera
sangre-cerebro. Esto incluye el uso diario de altas dosis de AZT
(de 1,000 a 1,200mg) puesto que las dosis bajas no son tan eficaces
en cruzar dicha barrera. Sin embargo, más recientemente,
los expertos han cambiado su opinión acerca de la importancia
de utilizar medicamentos que crucen la barrera sangre-cerebro en
un régimen potente contra el VIH para tratar la PML.
Cada vez más, se cree que los beneficios de la terapia contra
el VIH se deben a una mejor respuesta inmunológica en todo
el organismo. Esto apoya la noción de crear el régimen
de mayor potencia posiblemente basado en las pruebas de resistencia,
el historial de uso de medicamentos contra el VIH y los problemas
de resistencia cruzada. Esto es apoyado por los resultados muy alentadores
de la terapia “fortificada” del estudio—en el
que el Fuzeon parece tener un efecto profundamente benéfico,
pero que no cruza en ningún momento la barrera sangre-cerebro.