PI Perspective #40
Enero de 2006 En
inglés
Análisis de Project Inform:
Resultados de un estudio sobre una “cura”
El número de agosto 12 de 2005 de The Lancet reportó
los resultados de un estudio que intentó reducir los depósitos
de células latentemente infectadas con el VIH. En teoría,
si se pudiera lograr esto de manera eficaz, entonces podría
empezarse a hablar de una verdadera cura de la enfermedad del VIH,
ya que los científicos opinan que es la presencia continua
de este depósito la que hace que la infección del
VIH sea una afección permanente. Este estudio ha sido una
de las medidas que los investigadores han tomado al tratar de afrontar
el problema de los depósitos de células infectadas
con el VIH. Desafortunadamente, la revista utilizó la palabra
CURA en la portada, despertando niveles inadecuados de expectativa
sobre lo que el estudio pudo en realidad lograr.
Estas células con infección latente por lo general
no son afectadas por los medicamentos contra el VIH debido a que
están inactivas y no producen virus. Por consiguiente, dichos
medicamentos no tienen ningún efecto sobre ellas. La mayoría
de los medicamentos contra el VIH solo actúan en las células
infectadas por el VIH que están activamente produciendo nuevas
copias del virus. Además, cuando las células infectadas
por el VIH están inactivas, no son reconocidas por el sistema
inmunológico como un problema, ya que como se dijo antes,
no están produciendo virus o haciendo algo que el sistema
pueda reconocer como “dañino.” Así pues,
estas células “vuelan bajo la detección del
radar” del sistema inmunológico y permanecen como una
amenaza constante y desapercibida. En cualquier momento en que la
célula con infección latente se “despierta”
o es activada, comienza a producir nuevas copias del VIH, lo que
no permite que el organismo se deshaga del virus. Siempre queda
algo en reserva.
Este enfoque particular de reducir los depósitos descritos
en el artículo de The Lancet fue propuesto y discutido en
el Immune Restoration Tank de Project Inform hace ya varios años.
En ese momento fue propuesto por el Dr. David Margolis, cuyo laboratorio
dirigió el estudio mencionado en el artículo de The
Lancet. El modelo general para intentar una “cura” de
esta manera fue propuesto por el inmunólogo Max Cooper de
Alabama desde la primera reunión del Think Tank en 1991,
cuando este encuentro fue patrocinado por el Instituto de Medicina
de la Academia Nacional de Ciencias de los Estados Unidos. Project
Inform ha tratado este enfoque potencial hacia una cura en una serie
de artículos durante varios años. Para quienes deseen
tener una información más amplia, consideren consultar
los siguientes artículos disponibles en inglés solamente
en el sitio Web de Project Inform:
PI Perspective #26,
1998 — Interleukin-2:
A Path Toward Functional Eradication?
PI Perspective #24, 1998 — HIV
Eradication: Dead or Alive, or Even Necessary? (en inglés)
PI Perspective #19, 1998 — Eradication
of HIV: Hope or Hype? (en inglés)
PI Perspectiva #17, 1995 —
Four New Concepts for Combating HIV Infection
La idea básica de purgar el depósito comienza por
suministrar la máxima reducción de la replicación
del virus mediante cualquiera de los métodos disponibles.
Esto es para asegurarse de que no se creen nuevos virus del VIH
en el organismo o se les permita infectar células mientras
que el proceso de eliminación de los depósitos es
llevado a cabo. En este caso, en el pequeño estudio que reportó
The Lancet se incluyó a cuatro personas cuyos niveles del
VIH ya eran “indetectables” debido al efecto de la terapia.
Luego, se les intensificó el tratamiento con la adición
de un nuevo medicamento de gran potencia, el T20 (enfuvirtide, Fuzeon).
Hasta este momento, el enfoque de Margolis era similar a los intentos
anteriores por liberar al organismo del VIH, pero difirió
en el paso siguiente. Los intentos anteriores llevados a cabo por
otros investigadores añadieron otros tipos de medicamentos
con la intención de “activar” las células
latentes en los depósitos. La esperanza era de que estas
células se hicieran visibles al sistema inmunológico
a medida que comenzaban a producir nuevos virus, lo que llevaría
a su eventual eliminación debido a la acción de los
medicamentos estándar contra el VIH, los cuales bloquearían
la infección de nuevas células. Estos enfoques anteriores
fallaron, o bien por que el intento de activar las células
resultó tóxico, o porque fracasó en activar
la totalidad de las células latentes.
El equipo de Margolis intentó un enfoque diferente en esta
etapa. Ellos añadieron un medicamento anticonvulsionante
bien conocido y seguro, ácido valproico, al régimen
diario del paciente. Las investigaciones recientes han mostrado
que, en principio, este medicamento parece interferir en el proceso
que permite que las células entren en latencia. Las células
que ya se encontraban con infección latente del VIH serían
eliminadas por sí mismas con el tiempo. Si no se creaban
nuevas células con infección latente, al menos en
teoría, la infección crónica del VIH quedaría
eventualmente eliminada.
El reto de este o cualquier otro enfoque para verdaderamente “curar”
la enfermedad es que virtualmente cada célula con infección
latente debe ser eventualmente eliminada sin permitir que ni una
sola copia del virus pueda infectar a otra célula. Esa es
una tarea extraordinaria y hasta la fecha, nadie ha llegado siquiera
a aproximarse a su logro.
En el estudio reportado en el número de agosto de The Lancet,
se observó una reducción del número de células
con infección latente de entre el 68 y el 85% en tres de
los cuatro voluntarios, mientras que no hubo ninguna respuesta en
el cuarto voluntario. Los investigadores concluyeron que ésta
podría ser la prueba del concepto de que algún día
estaríamos en capacidad de curar la enfermedad. El Dr. Margolis
expresó su preocupación de que la gente fuera a interpretar
estos resultados como si se hubiera encontrado la cura, pero defendió
la creencia de que este, definitivamente, era un paso en esa dirección.
Algunos científicos y muchas personas que viven con el VIH
aplaudieron este esfuerzo, mientras que otros aconsejaron precaución
debido al gran reto de tener que lidiar virtualmente con cada célula
infectada.
Aunque Project Inform es un firme creyente de la posibilidad y
eventualidad de una cura para el SIDA, no está claro que
tenga que ser a través de esquemas de erradicación
de este tipo. Otros han llevado a cabo experimentos similares, tales
como los de Roger Pomerantz de la Thomas Jefferson University. Él
obtuvo resultados similares y unos pocos pacientes permanecieron
libres del virus posteriormente, sin recibir ningún tratamiento
durante varios meses. Pero eventualmente los niveles del virus volvieron
a ser detectables, lo que demuestra que no todas las células
infectadas fueron eliminadas. Otro experimento similar, en el Aaron
Diamond Research Center en Nueva York, resultó en lo que
podría ser complicaciones que pusieron la vida en peligro
de un paciente debido a los efectos secundarios de una dosis alta
del medicamento (OKT3) utilizado para activar las células.
Debido a que el experimento falló y el paciente estuvo en
peligro de muerte, dicho experimento fue suspendido. Algunos investigadores
en el laboratorio del Dr. Anthony Fauci en el National Institute
of Allergy and Infectious Diseases también intentaron la
erradicación mediante una combinación de medicamentos
contra el VIH e IL-2 (Interleukin-2, Proleukin), un potente estimulador
inmunológico. Aunque se eliminó totalmente la expresión
virológica en un grupo de personas, la falta de tratamiento
posterior durante varios meses, hizo que el VIH reapareciera. Esto
comprobó que algunas células con infección
latente habían escapado al proceso.
Fue refrescante ver que en este nuevo caso algunos científicos
pudieron considerar los resultados como una señal de progreso
más bien que de fracaso. Las investigaciones de este tipo
definitivamente deben continuar, aunque hasta el momento no hayan
sido totalmente exitosas. Podría ser que haya que repetirse
múltiples cursos del proceso o prolongar el tratamiento durante
un período mayor para lograr el éxito. O quizás,
haya que probar la combinación de activar las células
con infección latente más el nuevo enfoque demostrado
por el Dr. Margolis. Sin embargo, una cosa se tiene clara, y es
que el solo uso de la terapia estándar contra el VIH es muy
probable que no vaya a curar el SIDA. De una u otra manera, el problema
de los depósitos de células con infección latente
debe ser tenido en cuenta. Aplaudimos al Dr. Margolis y a su equipo
por continuar este tipo de investigaciones, aunque creemos que The
Lancet se exageró un poco en el entusiasmo de su portada.