PI Perspective #37
Enero de 2004 Ver PDF En
inglés
Con cada número de PI Perspective, Project Inform traduce
la totalidad de la publicación—tal como está—al
español. Sin embargo, este número trata de una manera
más amplia las estrategias para el manejo de la enfermedad
del VIH. Con el fin de servir mejor a nuestros lectores, hemos creado
publicaciones separadas de cada uno de estos artículos—algunas
de las cuales han sido ampliadas para incluir otra información
o escritas de nuevo buscando que sean de más fácil
comprensión. La versión en inglés de la PIP
#37 tiene tanto el texto original como las publicaciones por separado.
Sin embargo, la versión en español de PIP #37 incluye
solamente las discusiones más completas por separado.
Project Inform se encuentra ahora en el proceso de elaborarlas,
y a medida que cada publicación vaya estando lista, la iremos
poniendo a su disposición. Queremos pedirles un poco de paciencia
mientras tomamos el tiempo que necesitamos para poder ofrecerles
la información más útil posible.
A medida que avanzamos en el 2004, es el momento propicio para
hablar acerca de estrategias—tanto de estrategias de salud
como de estrategias sobre políticas para preservar los programas
que proporcionan el acceso a la atención médica y
los tratamientos a las personas que viven con el VIH. Este número
de PI Perspective difiere un poco de lo usual. Cada artículo
trata sobre una estrategia distinta—examinando así
el panorama general de los asuntos a considerar al referirnos a
los varios aspectos del tratamiento del VIH y la salud.
Un llamado a la acción: Estrategias para
una labor de defensoría eficaz en tiempos desafiantes
Cuando el presidente Bush asumió la dirección del
país hace ya casi tres años, existía una gran
ansiedad acerca de lo que iría a pasar con las personas con
VIH/SIDA. Su historial como gobernador en asuntos relacionados con
el SIDA no era ninguna maravilla, y durante su campaña se
había referido en muy pocas oportunidades a lo que iría
a hacer para combatir la enfermedad.
Ni nos imaginábamos qué tan mal iban a estar
las cosas.
Mirando hacia atrás, es claro que durante las pasadas
administraciones ya se había decepcionado a las personas
que viven con el VIH. Aun el Presidente Clinton falló de
distintas maneras en la lucha contra el SIDA. Sus peticiones de
fondos para financiar los programas para el SIDA siempre se quedaban
cortos ante las necesidades reales. El veto de inmigración
fue promulgado bajo sus propios ojos. Además, falló
en levantar un veto a los fondos federales para los programas de
intercambio de agujas—algo de lo que ahora se arrepiente.
Sin embargo, nuestros desafíos se han multiplicado y transformado
dramáticamente bajo la Administración Bush. El Presidente
Bush ha mostrado poco o ningún liderazgo en la lucha contra
la epidemia y su administración se ha especializado en tácticas
de “poner la carnada para luego cambiar de rumbo.” Ellos
prometían una acción productiva mientras que de hecho
seguían activamente una agenda que echaría para atrás
varias de las victorias obtenidas en la lucha contra la enfermedad
del VIH.
El Presidente tampoco ha mostrado ningún liderazgo en suministrar
los fondos adecuados para los programas de los que dependen muchas
personas. Por primera vez desde que el gobierno federal comenzó
a subsidiar los programas para el SIDA, el Presidente Bush ha propuesto
una suma fija—es decir sin incluir ningún aumento para
los programas de atención y tratamiento para el VIH durante
sus dos primeros presupuestos.
También este presidente comenzó prometiendo un mayor
compromiso con ciertos programas el cual no ha cumplido. Por ejemplo,
él propuso un aumento de $100 millones para el programa de
asistencia para medicamentos contra el VIH/SIDA (ADAP) en el presupuesto
del 2004, pero luego falló en insistir ante el Congreso que
se incluyeran estos fondos en la ley que adjudicaba los mismos.
Mientras tanto la crisis de ADAP continúa en aumento, lo
que ha forzado a muchos estados a que debido a la escasez de fondos,
se vean obligados a implementar límites al acceso a los tratamientos
e incluso a crear listas de espera.
Aun las muy publicadas promesas en cuanto a la pandemia global
del SIDA han demostrado ser pura retórica. Él se ha
negado a utilizar su influencia en el Congreso para hacer que los
fondos que solicitó se conviertan en una realidad. Entretanto,
millones de personas están muriendo en los países
en desarrollo debido a la falta de acceso a los tratamientos.
Pero los desafíos van más allá de las promesas
incumplidas. La Administración Bush promulgó recortes
a los impuestos al mismo tiempo que conducía al país
a una guerra. Estos recortes han limitado la capacidad del país
para financiar la red de seguridad que significan los programas
de salud y apoyo para las personas de escasos recursos, así
como para los americanos ancianos más vulnerables. Además,
los billones de dólares solicitados para la guerra en Irak
implican que habrá aún menos dinero disponible para
la atención médica esencial y otros programas domésticos.
Esta administración pareciera estar llevando a la bancarrota
el negocio de la atención médica—particularmente
la que va dirigida a los pobres y a las personas de bajos ingresos—así
como desmantelando o incapacitando los programas como Medicaid y
Medicare.
Este año la Administración Bush propuso cambios que
afectan adversamente a Medicaid, que es el programa que más
dinero aporta para las personas con VIH. La propuesta—que
afortunadamente se enredó en controversias—hubiera
dado fin al sistema mediante el cual toda persona que reuniera los
requisitos podía recibir el servicio, y habría convertido
esta red de seguridad en un solo bloque de dinero. Un bloque de
dinero como este pondría un tope a los fondos federales que
subsidian a Medicaid, y si llegara a surgir una nueva enfermedad
o a golpear una epidemia, los servicios serían limitados
y en algunos casos hasta eliminados.
La Administración Bush también ha hecho mucha alharaca
por su apoyo a los medicamentos recetados de Medicare, el sistema
de seguro de salud que sirve a los ancianos y a algunas personas
discapacitadas. Sin embargo, el beneficio propuesto sería
de poca utilidad para las personas discapacitadas, incluyendo a
aquellas que tienen SIDA, o a los ancianos que dependen de varios
medicamentos o de medicamentos de alto costo. Esta propuesta deja
una honda brecha en la cobertura de los medicamentos que la mayoría
de las personas no podría pagar de sus propios bolsillos.
La filosofía del Presidente Bush en cuanto al papel que
debe desempeñar el gobierno es peligrosa para las personas
con VIH. Él ha demostrado poco interés en garantizar
que las poblaciones más vulnerables tengan acceso a la atención
médica esencial. Él está dispuesto a incumplir
las promesas hechas a las personas que viven con VIH y a los americanos
vulnerable al recortar los fondos para el Ryan White CARE Act y
al poner en peligro los programas de los que ellos dependen como
Medicaid y Medicare.
Desafortunadamente, los nuevos desafíos planteados por la
Administración Bush llegan en un momento en que los movimientos
de defensoría de las políticas para el SIDA enfrentan
sus propios problemas. Los fondos para el personal dedicado a estas
labores dentro de las organizaciones para el SIDA están comenzando
a agotarse, lo que resulta en un número mucho menor de personas
disponibles para abogar ante el Congreso y la Administración.
También queda poco personal disponible para dirigir las redes
comunitarias necesarias para garantizar que quienes son más
afectados por el VIH obtengan la información que necesitan
y se comuniquen con los representantes que han elegido. Los activistas
individuales que no estén vinculados a una organización
encuentran grandes dificultades para obtener apoyo en su labor.
Sin embargo, recientemente esto ha comenzado a cambiar para bien.
Reconociendo que existen mucho mayores oportunidades de ser eficaces
al trabajar en equipo, los defensores de las políticas comenzaron
a formar coaliciones alrededor de problemas específicos.
Entre estos están la defensa de los programas de prevención
del VIH, la exitosa derrota de la propuesta del Presidente sobre
Medicaid, y la lucha por la asignación adecuada de fondos
para el VIH/SIDA a nivel internacional. Grupos de activistas como
ACT UP/Philadelphia y HealthGAP están colaborando estrechamente
con organizaciones de políticas en estrategias compartidas
y movilización comunitaria.
En respuesta a la crisis de ADAP en su estado y la falta de fondos
adecuados para programas esenciales se están formando coaliciones
locales y estatales, tales como la North Carolina AIDS Action Network.
En ciertos casos, algunos individuos han comenzado por cuenta propia
a llenar las brechas mediante la creación de sus propios
grupos.
Un ejemplo de esto es el comité “SAVE ADAP”
(salvemos a ADAP) del AIDS Treatment Activist Coalition. Este fue
establecido por personas que experimentaron la crisis de ADAP a
nivel local y quisieron crear una campaña comunitaria con
el fin de obtener los fondos de parte del gobierno federal. A medida
que SAVE ADAP ha ido creciendo, los defensores de políticas
se han asociado con las organizaciones en un esfuerzo conjunto.
El resultado es una coalición sumamente eficaz de individuos
y organizaciones trabajando mancomunadamente por un objetivo en
común.
Aunque todos estos son cambios positivos, el éxito dependerá
de los esfuerzos aunados de todas las personas involucradas. Es
aquí donde lo necesitamos a usted. Nuestras luchas ahora
son tan importantes que cualquiera que esté afectado y/o
infectado debe hacer parte de la solución. Los políticos
que hemos elegido son influenciados por lo que escuchan decir a
sus electores con respecto a las políticas acerca del VIH
y los fondos que se les adjudican. En otras palabras, La mejor oportunidad
que tenemos de asegurar un suministro de fondos adecuados para los
programas para el SIDA es asegurándonos de que los políticos
elegidos escuchen las peticiones directamente de sus propios electores.
Igual que al desarrollar una estrategia alrededor de decisiones
acerca de los tratamientos, asegurar una política eficaz
requiere una combinación de estrategias. Los defensores de
las políticas y los activistas están cambiando sus
estrategias para afrontar los nuevos desafíos. Sin embargo,
una de las maneras más eficaces de hacer cambios es mediante
su participación como ciudadano defensor, como persona con
VIH, o como alguien a quien le interesa otra persona con la enfermedad
o una comunidad en riesgo. También es importante que usted
desarrolle y utilice las mejores estrategias para crear relaciones
con aquellos políticos elegidos que toman las decisiones
que van a afectar su vida.
A continuación encontrará algunas estrategias que
podrán ayudarlo a entrar en acción:
Infórmese:
Tómese algún tiempo para aprender más
acerca de los asuntos relacionados con las políticas y del
papel que usted puede desempeñar como defensor. Aunque usted
no tiene que ser un experto en los asuntos relativos al proceso
legislativo para ser eficaz, resulta útil entender las bases.
Por ejemplo, es conveniente saber cuáles decisiones se toman
a nivel federal, estatal y local, de manera que usted pueda abogar
ante el funcionario correcto. También es buena idea escoger
uno o dos asuntos en los que usted se quiera enfocar de manera que
no se sienta abrumado.
Usted puede encontrar mucha información en la guía
de recursos sobre política públicas de Project Inform
en www.projectinform.org. Encontrará una serie de organizaciones
nacionales, estatales y locales que se dedican a la defensoría
para el SIDA sobre una variedad de asuntos. Muchos de ellos tienen
páginas web con documentos informativos relativos a asuntos
clave acerca de las políticas domésticas e internacionales.
Varios de ellos mantienen redes comunitarias, organizan visitas
a legisladores y envían mensajes de alerta para tomar acción.
Recuerde, usted puede pedir ayuda y consejos sobre cómo empezar
a desarrollar una relación con los políticos elegidos
en organizaciones locales, estatales y nacionales.
Únase a una coalición de defensoría:
Si usted tiene tiempo para involucrarse en labores de defensoría,
podría considerar formar parte de una coalición de
defensoría a nivel local, estatal o nacional. Estos grupos
van más allá de comunicarse con sus propios políticos
elegidos diseñando campañas para lograr un objetivo
en particular sobre una política y/o para movilizar el apoyo
comunitario. Aunque no tenga experiencia con este tipo de defensoría,
usted trae la experiencia que le ha proporcionado su propia vida.
La mayoría de los grupos estaría complacida en ofrecer
entrenamiento y enseñanza sobre el trabajo de defensoría.
Los miembros más útiles de una coalición son
los que desean aprender y comenzar a trabajar. Usted podría
contactar a alguna organización en el área donde usted
vive a través de la guía de recursos de Project Inform
y preguntar a cuáles coaliciones se podría usted unir.
Aunque varias coaliciones nacionales están compuestas por
organizaciones, recientemente se han formado varios nuevos grupos
con individuos como miembros. El AIDS Treatment Activists Coalition
(ATAC) es una coalición a nivel nacional de activistas nuevos
y de vieja trayectoria que está trabajando por sacar adelante
la agenda sobre investigaciones del SIDA. Usted puede encontrar
más información en www.atac-usa.org. SAVE ADAP es
uno de los comités de ATAC y se trata de un grupo nacional
de defensores de políticas y activistas sobre tratamientos
que se enfocan en diseñar estrategias comunitarias para obtener
fondos para ADAP. Para más información acerca de este
grupo, envíe un email a action@projectinform.org.
Otra nueva coalición es la llamada HIV Medicaid and Medicare
Working Group, la cual originalmente se conformó para combatir
las nefastas propuestas para reformar Medicaid. Esta coalición
ahora aboga por proteger y expandir Medicaid y está también
trabajando para influenciar el debate acerca del beneficio de los
medicamentos recetados para los recipientes de Medicare, enfocándose
en las necesidades de las personas con SIDA. Nuevos defensores son
siempre bienvenidos a este grupo. Para más información,
contacte a Lei Chou en theaccesproject@aol.com.
Prepárese para las elecciones del 2004
Una de las maneras más importantes en las que usted
puede involucrarse en la defensoría para el SIDA es participando
en las elecciones del 2004. Es mucho más fácil si
elegimos a los líderes correctos, que luchen por suministrar
los fondos adecuados y proteger los programas que ofrezcan una red
de seguridad como Medicaid. En noviembre de 2004, no solo decidiremos
quién va a liderar el país durante otros cuatro años,
sino a la totalidad de la Cámara de Representantes y a un
tercio del Senado que está buscando su reelección.
Esto ofrece una excelente oportunidad no solo para elegir nuevos
representantes sino para ir informando a los candidatos a medida
que llevan a cabo sus campañas.
Una manera en la que nos podemos involucrar es uniéndonos
al PI Action. En el 2004, enviaremos a los miembros de PI Action
una hoja informativa con consejos para involucrarse en el proceso
de las elecciones, incluyendo un listado de recursos y preguntas
sugeridas para hacer a los candidatos cuando vayan en busca de su
voto. Para unirse a PI Action, vaya a www.projectinform.org, o envíe
un email a action@projectinform.org con la palabra “suscribe”
en el campo de la referencia (subject).
El entorno político ha cambiado dramáticamente en
los últimos años. Están siendo afectados los
programas que apoyan a la personas que viven con el VIH y quienes
están en riesgo de adquirir la infección. También
está siendo afectada la investigación científica
por juntas asesoras guiadas por ideologías más bien
que por la ciencia. Los programas de atención médica
están en peligro debido a la escasez de fondos. Igualmente,
aquellos programas para los cuales ciertos individuos ya se han
hecho acreedores están siendo objeto de ataques cada vez
más sutiles mientras que el gobierno se retracta de sus “compromisos”.
Los grupos de defensoría que actúan en nombre de las
personas con VIH continúan su labor contando cada vez con
menos fondos, menos acceso y menos influencias.
Los políticos elegidos sí escuchan a sus electores.
Su ayuda y acción son esenciales para hacer una diferencia
en este entorno. Bien sea escribiendo por primera vez a sus candidatos
o cuestionándolos acerca de su visión sobre la lucha
contra el SIDA, o uniéndose a una coalición y organizando
su propia comunidad, usted puede hacer parte de la solución.
Después de todo, si no es usted … ¿entonces
quién?