PI Perspective #35
Enero de 2003 Ver PDF En
inglés
¿Constituye la reinfección una preocupación
para las personas con VIH?
Reinfección es un término utilizado para describir
una infección nueva o secundaria por un virus que ya ha infectado
a una persona. En la mayoría de las enfermedades virales,
no se presenta la reinfección con el mismo virus debido a
que una vez que el sistema inmunológico conquista la infección
original, crea una inmunidad contra dicho virus. Sin embargo, la
reinfección ocurre casi constantemente en algunos tipos de
infección, como en el caso de los virus de la gripe o la
influenza, debido a que cada versión de estos nuevos virus
es sustancialmente diferente de la última. Es por esto que
una persona puede desarrollar inmunidad a la cepa del virus de la
influenza que es común este año, pero todavía
estar en riesgo de la cepa que sea predominante en el año
siguiente.
El problema de la reinfección con el VIH ha sido debatido
durante largo tiempo. No existe una razón teórica
para pensar que la reinfección no sea posible, ya que el
sistema inmunológico nunca conquista completamente la infección
inicial del VIH. Sin embargo, muchas personas, incluyendo a muchos
médicos, mantienen la esperanza de que o bien la reinfección
no ocurra o que solo ocurra raramente. Este punto de vista es en
lo que se basa la creencia de muchas personas VIH positivas de que
tener relaciones sexuales o intercambiar jeringas con otras persona
VIH positivas implica poco o ningún riesgo. La mayoría
de los virólogos—si no todos— piensan que la
reinfección no solo es posible, sino que es bastante probable.
Lo que se desconoce aún son las consecuencias clínicas
a corto y a largo plazo para el individuo (las cuales pueden variar
de persona a persona por razones completamente desconocidas).
Aunque durante muchos años no se expusieron casos claros
de reinfección en las conferencias, esto no implica que la
reinfección no estuviera ocurriendo. Sabemos que encontrar
y documentar casos de reinfección es algo extraordinariamente
difícil, tal vez debido a que ninguno de los programas estructurados
se ha detenido a estudiar a fondo esto. Encontrar un caso de reinfección
ha sido por lo general debido a una casualidad. Sin embargo, varias
observaciones llevadas a cabo a través del tiempo apoyan
la noción de que la reinfección es posible, incluyendo
las observaciones sobre las trabajadoras sexuales en África
que han sido infectadas con diferentes cepas recombinadas del VIH,
así como los análisis genéticos detallados
efectuados a los virus de varias personas, los cuales sugieren que
la reinfección sí es posible. Esta investigación
es muy difícil de realizar. Tal vez el único ejemplo
simple de reinfección se observa en el África occidental,
donde es fácil encontrar a personas portadoras tanto del
VIH-1 como del VIH-2. Cuando menos, esto prueba que tener VIH-1
no protege a la persona de adquirir el VIH-2.
Recientemente, se ha dado mucha atención en los medios de
comunicación a algunos pocos casos bien documentados de lo
que se sospecha que es una reinfección con dos versiones
diferentes del VIH-1. El caso más interesante, presentado
por el Dr. Bruce Walker, fue el resultado de una observación
prácticamente accidental. Mientras investigaba los efectos
de la interrupción estructurada del tratamiento (STI por
su sigla en inglés) en algunos voluntarios recientemente
infectados, el equipo de Walker quedó intrigado por un caso
en particular en el cual el voluntario respondió bien a los
dos primeros ciclos del STI. Después de cada uno, la carga
viral de la persona permanecía indetectable durante varios
meses sin tratamiento. Sin embargo, poco tiempo después de
un tercer STI, la carga viral permaneció baja solo durante
un breve período para luego elevarse repentinamente. Los
miembros del equipo se preguntaban qué era lo que había
salido mal esta vez. Después de conducir un análisis
genético extensivo encontraron la respuesta: el voluntario
había sido infectado con una segunda cepa ligeramente diferente
del VIH. Lo más sorprendente y descorazonador era que la
composición genética de la nueva infección
difería solo en un 12% de la infección original. A
pesar de la pequeña diferencia, la segunda infección
había escapado completamente al control del sistema inmunológico,
interrumpiendo la supresión lograda contra el virus original.
Este descubrimiento, aunque de por sí es importante por la
información que nos da sobre la reinfección, tuvo
implicaciones negativas para el desarrollo de la vacuna, ya que
sugiere que tan solo una variación del 12% entre los virus
puede ser suficiente para hacer que la vacuna falle.
Quedan sin resolver varios interrogantes con respecto a la reinfección.
¿Causará la reinfección un progreso más
rápido hacia la enfermedad? ¿Ocasionará la
reinfección con el VIH la transmisión o adquisición
de un virus resistente a los medicamentos que limitará las
opciones de tratamiento de la persona? Ambos interrogantes son teóricamente
posibles y ambos han sido demostrado ahora en estudios de casos.
En la actualidad no existe una gran cantidad de información
para evaluar el riesgo que realmente corre un individuo. Aunque
solo se tienen unos pocos datos y resulta extremadamente difícil
recolectar más, esto no disminuye el verdadero potencial
de una reinfección y sus consecuencias.
Existes varios motivos por los cuales las personas VIH positivas
deberían mantener sus relaciones sexuales seguras. Aunque
las implicaciones clínicas de la reinfección son aún
desconocidas (y seguramente permanecerán así durante
muchos años), hay alguna evidencia de que puede hacer daños
y ninguna de que sea inofensiva. También sabemos con seguridad
que el sexo seguro protege contra muchas enfermedades que se llevan
en la sangre y que son la principal causa de enfermedades fatales
y la muerte de varias personas VIH positivas. Entre estas se encuentran
el CMV (Citomegalovirus), algunas formas del virus de la hepatitis,
el herpes genital y posiblemente el virus JC (causante de una condición
destructiva conocida como PML), para nombrar solo unas pocas.
En última instancia, las personas con VIH necesitan considerar
esta información y tomar decisiones informadas sobre las
prácticas de relaciones sexuales seguras. A comienzos de
la década de 1980 muchas personas se resistían a creer
que el VIH era transmitido por relaciones sexuales sin protección.
Muchos de ellos han debido pagar un alto precio por esa creencia.
El resultado ideal aquí es que las personas no luchen contra
la información disponible y se resguarden de reconocer las
consecuencias posibles de una reinfección. Algunas personas
llegarán a la conclusión de que es mejor tomar medidas
de seguridad que tener que arrepentirse después. Otros preferirán
lo contrario y continuarán con sus prácticas de sexo
inseguro con otros compañeros seropositivos. Lo que más
importa es que la persona tome una decisión a conciencia,
basada en la información disponible.