PI Perspective #35
Enero de 2003 Ver PDF En
inglés
Nuevas preguntas sobre
una antigua combinación: ddI + d4T
Durante los últimos años, la combinación de
ddI (didanosina, Videx) y d4T (estavudina, Zerit) como piedra angular
de la terapia con tres medicamentos ha gozado de popularidad tanto
en tratamientos como en investigaciones. Conjuntamente, los dos
inhibidores de la transcriptasa inversa análogos de nucleósidos
(NRTI) han ofrecido las ventajas de una potencia relativamente alta
y un uso bastante sencillo. A pesar de esto, algunos investigadores
han cuestionado desde hace mucho tiempo la prudencia de usar esta
combinación, ya que viola una de las reglas clave: combinar
sólo medicamentos que tienen distintos perfiles de efectos
secundarios. Ambos medicamentos están asociados con el desarrollo
de neuropatía periférica y pancreatitis. Esta última
se observa más comúnmente con el ddI mientras que
la neuropatía está asociada con el d4T, aunque ambas
surgen en grado significativo con los dos medicamentos, y con más
intensidad de lo observado con otros medicamentos de su clase. Sin
embargo, se han llevado a cabo poquísimos estudios que comparan
la combinación de ddI/d4T con alternativas como AZT/3TC (Combivir)
o incluso 3TC/d4T. Tanto el ddI como el d4T son fabricados por la
misma compañía, Bristol Myers Squibb.
En 2001, un estudio efectuado por el Grupo de Ensayos Clínicos
del SIDA (AIDS Clinical Trials Group, abreviado ACTG) examinó
combinaciones que incluyeron ddI, d4T e hidroxiurea (HU). El estudio
fue interrumpido prematuramente debido a la alta incidencia de pancreatitis
y neuropatías experimentadas por el grupo en ddI/d4T/HU.
Los investigadores del estudio atribuyeron el problema a la hidroxiurea,
aunque algunos críticos reclamaron que se había pasado
por alto el punto más obvio: que la culpa la tenía
la combinación de ddI y d4T. Los efectos secundarios más
problemáticos que se observaron no eran los típicos
de la HU, sino los del ddI y el d4T. Aun así, los mismos
investigadores estaban efectuando otro estudio grande de comparación
sobre el uso del ddI y el d4T en una combinación, con otras
combinaciones que incluían AZT y 3TC.
Este año, el ACTG comunicó los resultados del segundo
estudio, que aumentaron las crecientes preocupaciones sobre el uso
combinado del d4T y el ddI y han llevado a muchos científicos
a oponerse al uso de la combinación. En resumen, el estudio
reveló que la combinación de ddI/d4T no sólo
resultaba menos eficaz que la alternativa principal de AZT/3TC,
sino también que era considerablemente más tóxica.
La toxicidad de los medicamentos indujo a los voluntarios a dejar
el régimen que contenía ddI/d4T mucho antes que a
las personas que tomaban regímenes con AZT/3TC.
Cuando se le interrogó, ya ni siquiera el fabricante de
los medicamentos recomienda usar la combinación de los dos
medicamentos. Sin embargo, la empresa no ha enviado avisos a los
médicos sobre la menor eficacia y mayor toxicidad que produce
la combinación, como según muchos deberían
haberlo hecho.
Los investigadores tienen opiniones divididas respecto al significado
de los nuevos datos sobre el uso del d4T en cualquier combinación.
Algunos creen que, aunque las pruebas aún no son irrefutables,
el peso general de los datos que se han acumulado induce a desaconsejar
el uso continuo del d4T. Otros han sugerido que tal vez debería
usarse sólo en terapias de salvamento, cuando a un paciente
se le hayan agotado las opciones para este tipo de medicamentos.
En los últimos años se han llevado a cabo diversos
estudios independientes—unos pequeños, otros más
grandes—para analizar las contribuciones del d4T frente a
otros medicamentos en los efectos secundarios descritos recientemente,
como acidosis láctica, enfermedad cardíaca, diabetes,
trastornos del colesterol y lipoatrofia (pérdida de los depósitos
normales de grasa en la cara y las extremidades). Aunque ninguno
de estos estudios se puede considerar como concluyente, ni tampoco
se los había diseñado originalmente para contestar
esas preguntas, 12 de los 16 estudios encontraron que los regímenes
con d4T tenían mayores probabilidades de producir dichos
efectos secundarios que las terapias alternativas. La mayoría
de los regímenes usaron d4T en combinación con ddI,
pero los efectos secundarios importantes de este tipo fueron incluso
más frecuentes en estudios del d4T con otros medicamentos
NRTI, sobre todo 3TC (lamivudina, Epivir). Más recientemente,
un nuevo estudio que comparó el tenofovir con el d4T demostró
que este último es más tóxico en todas las
medidas asociadas con lipoatrofia, elevaciones del colesterol, toxicidad
mitocondrial y acidosis láctica.
Tal vez la preocupación más importante se planteó
el 29 de marzo de 2002, fecha en que la FDA y Bristol Myers Squibb
notificaron a los proveedores de atención médica que
atienden a personas con VIH del potencial de acidosis láctica
como una de las complicaciones de la terapia con d4T en combinación
con otros antivirales. Se advirtió a los médicos que
estuvieran atentos a la rápida aparición de debilidad
neuromuscular (incluyendo la insuficiencia respiratoria) que se
podría confundir fácilmente con el síndrome
Guillain-Barré. Algunos casos resultaron mortales y la mayoría
se comunicó en relación con la acidosis láctica.
Muchos médicos piensan que, aunque esto se asemeja a un nuevo
efecto secundario del d4T, probablemente ha estado sucediendo todo
el tiempo pero a menudo ha sido mal diagnosticado.
Aunque otros medicamentos de la clase NRTI también pueden
producir toxicidad mitocondrial y posiblemente efectos relacionados,
como la acidosis láctica y la lipoatrofia, el d4T parece
ser el culpable más importante en esos casos. Hoy en día,
con la llegada de medicamentos mejores y menos tóxicos como
el tenofovir y coformulaciones sencillas como AZT/3TC (Combivir)
y AZT/3TC/abacavir (Trizivir) en una misma pastilla, se piensa que
no existe la necesidad imperiosa del d4T. Dado que hay alternativas
que causan menos problemas en todos estos aspectos, podría
ser difícil justificar el uso del d4T como parte de un régimen
terapéutico inicial. A pesar de ello, otros podrían
alegar que el d4T se ha venido usando con éxito por muchos
años y que sólo una minoría de personas experimenta
altos niveles de los efectos secundarios que se han atribuido con
certeza al medicamento. Señalan que pronto estará
disponible una nueva formulación del d4T que permitirá
usar el medicamento sólo una vez al día, lo cual según
ellos es una importante ventaja.
A pesar de estas crecientes preocupaciones, en realidad no hay
motivos para esperar que el fabricante deje de vender el d4T (aunque
sí los hay para exigir que dejen de promocionar la combinación
de ddI más d4T). Pero a nivel individual, estos nuevos hallazgos
son importantes y deben tenerse en cuenta a la hora de elegir un
régimen. Las personas que están experimentando los
efectos secundarios descritos anteriormente podrían ser las
primeras en reconsiderar su régimen si dichos efectos tienen
que ver con el d4T y hay otras opciones de NRTI.
Con los 17 medicamentos que están disponibles actualmente
para el tratamiento del VIH (que pronto serán 20), las personas
tienen la opción, si no la responsabilidad, de exigir más
de las terapias que toman. Cuando se disponía de menos medicamentos,
tolerar los efectos secundarios era una necesidad lamentable, especialmente
cuando no podíamos ni siquiera entender a qué medicamentos
se debía cada efecto. Ya esto no es necesario. Aunque todavía
no nos podemos dar el lujo de elegir fácilmente un régimen
que no cause ningún efecto secundario en ningún usuario,
cada vez hay más información que permite a las personas
tomar decisiones informadas y decidir a cuáles de los efectos
secundarios están dispuestas a arriesgarse.