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PI Perspective #34Marzo de 2002 Ver PDF En inglés Puntos Importantes de la Conferencia del 2001 de Interciencias sobre Agentes Antimicrobianos y Quimioterapia (ICAAC)Los siguientes son los puntos destacados de la ICAAC llevada cabo en Chicago durante el mes de diciembre. Comparación entre dos regímenes de una sola
dosis diaria
Un mayor número de personas tomando la combinación de saquinavir y ritonavir debieron suspender el estudio debido a los efectos secundarios, en comparación a los que tomaban efavirenz. Los efectos secundarios más comunes incluyeron náuseas, diarrea y vómito. Interesantemente, no se presentaron diferencias en cuanto al total de colesterol. LDL (colesterol malo), HDL (colesterol bueno) o de triglicéridos entre los dos grupos. Un estudio anterior comparó las dos versiones diferentes del saquinavir (Invirase y Fortovase) en combinación con el ritonavir. Los participantes lograron niveles similares de saquinavir en la sangre lo que produjo respuestas similares contra el VIH. Sin embargo, las personas en la combinación con Invirase experimentaron menos efectos secundarios. No existen planes de considerar la combinación Invirase + ritonavir como parte de un régimen de una sola dosis al día. Resultados del Registro Antirretroviral del Embarazo La mayoría de los médicos animan a sus pacientes a tomar precauciones especiales durante el primer trimestre de embarazo, ya que este es el momento en que los riesgos de efectos secundarios y defectos de nacimiento son mayores, al menos en teoría. Así pues, resulta alentador el hecho de que tomar la terapia durante este importante período no se traduce en un mayor riesgo de defectos de nacimiento. No obstante, existen terapias contra el VIH que no deben ser tomadas por mujeres embarazadas debido a serias inquietudes sobre posibles defectos de nacimiento. Estas incluyen pero no se limitan al efavirenz (Sustiva) y a todos los medicamentos “azoles”, tales como el fluconazole (Diflucan), etc. Terapia de segunda línea con Tipranavir
Algo sorprendente fue que aunque las personas estaban experimentando repuntes en su carga viral, un buen número no desarrolló mutaciones de resistencia a los inhibidores de proteasa al iniciar el estudio. Esto sugiere que la razón de la falla de los medicamentos en esos casos era probablemente una resistencia a los análogos de los nucleósidos que se estaban usando y no a los inhibidores de proteasa. No era de extrañar que quienes no tenían mutaciones de resistencia a los inhibidores de proteasa fueron los que mejor respuesta tuvieron contra el VIH. Debido al exceso de efectos secundarios que incluyen náuseas, diarrea y vómito, en futuros estudios no se va a seguir con las dosis más altas del tipranavir. En cambio, las dosis más bajas del tipranavir (500mg y 750mg) serán estudiadas en combinación con bien sea 100 o 200mg de ritonavir. Segunda línea de terapia con Atazanavir
Un mayor número de personas debió suspender la combinación de saquinavir y ritonavir debido a los efectos secundarios. Además, las personas en ese régimen experimentaron un aumento significativo en los niveles de triglicéridos y colesterol, mientras que las personas con el atazanavir, o no tuvieron ningún cambio, o tuvieron una pequeña disminución en estos indicadores de laboratorio. La resistencia a los medicamentos De las muestras a las que se les practicó la prueba de resistencia, el 70% era resistente a uno o más análogos de los nucleósidos, el 42% a uno o más inhibidores de proteasa y el 31% a uno o más de los medicamentos no nucleósidos. Más preocupante aún fue el hallazgo de que el 51% de las muestras eran resistentes a medicamentos en dos o más clases de terapias para el VIH. Además, el 20% de las personas que dijeron no haber tomado anteriormente regímenes contra el VIH tenían una resistencia detectable a por lo menos un medicamento. La resistencia a los medicamentos contra el VIH fue asociada de forma significativa con las etapas más avanzadas de la enfermedad y los recuentos previos más bajos de células CD4+—y no necesariamente a los recuentos actuales de CD4+. Además, el predominio de la resistencia a los medicamentos contra el VIH estuvo asociado con el mayor acceso a la atención médica y a las terapias contra el VIH. (Los hombres eran más propensos a tener resistencia a los medicamentos contra el VIH que las mujeres; así como los hombres gay en comparación con otros grupos; y las personas con seguros médicos privados y con un mayor nivel de educación o con una mayor educación formal anterior en comparación con los de menos educación formal). Esto era de esperarse puesto que hasta cierto punto, la resistencia está relacionada a la cantidad de tiempo en que la persona usa la terapia. Los grupos que han estado en terapia durante más tiempo, o que tradicionalmente han tenido un mejor acceso a los medicamentos, también son los más propensos a desarrollar la resistencia con el transcurso del tiempo. Aunque este estudio da importantes señales de alarma sobre la frecuencia con la que se está desarrollando la resistencia, muchos informes en los medios de comunicación exageran los hallazgos. La mayoría de los informes omitió mencionar que con más de 15 medicamentos contra el VIH ahora disponibles en el mercado, a menudo es posible encontrar combinaciones que funcionan para la mayoría de los pacientes, a pesar de existir resistencia contra algunos medicamentos. Obviamente, mientras a más medicamentos sea resistente una persona, más difícil es encontrar una combinación que sea completamente eficaz. Sin embargo, aún las combinaciones que fallan en reducir completamente la reproducción del VIH han demostrado ofrecer beneficios clínicos. Así pues, aunque la resistencia es un preocupación cada vez mayor, no implica que las personas que la experimentan queden completamente marginadas del tratamiento. Además, ahora están comenzando a estar disponibles tratamientos que parecen funcionar a pesar de la resistencia a medicamentos utilizados previamente. Los medicamentos que superan las resistencias anteriores aunque sea hasta cierto punto incluyen al tenofovir (Viread), lopinavir (Kaletra) y otros inhibidores de proteasa fortalecidos por el ritonavir, así como varios medicamentos que están pendientes de aprobación en los próximos 18 meses, incluyendo el T20, tipranavir y tal vez el atazanavir.
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