PI Perspective #32
Marzo de 2001 Ver PDF En
inglés
Puntos relevantes para la mujer en
la 8a conferencia sobre retrovirus
Se celebró recientemente en Chicago la octava conferencia
sobre retrovirus e infecciones oportunistas. A continuación
se describen varios puntos que podrían resultar de especial
interés para las mujeres.
Temas relacionados con el embarazo
Un estudio reciente y muy alabado (el HIVNet 012) demostró
que el riesgo de transmisión del VIH de la madre a su bebé
puede reducirse en aproximadamente el 50%, administrando una dosis
de nevirapina (Viramune) a la mujer durante el parto y otra al recién
nacido en las primeras 72 horas de vida. Un nuevo estudio demuestra,
cuando se añade el régimen de dos dosis de nevirapina
a otros tratamientos contra el VIH que se administran comúnmente
durante el embarazo (incluyendo el AZT, el AZT+3TC y otras combinaciones
con o sin un inhibidor de proteasa), no se percibe ningún
beneficio preventivo adicional o especial. Por ende, la nevirapina
no es necesaria en mujeres con VIH que ya estén tomando un
régimen HAART (terapia antirretroviral de alta potencia)
eficaz, aunque es de utilidad evidente para reducir el riesgo de
transmisión cuando se toma sola en forma de régimen
sencillo de dos dosis.
Gracias al uso de potentes terapias antivirales, la transmisión
del VIH de la madre a su hijo es hoy muy infrecuente. Sin embargo,
al mismo tiempo se han observado varios casos de transmisión
vertical de VIH resistentes a uno o a múltiples medicamentos.
La mayoría de estos casos se produjeron en mujeres que tenían
cargas virales detectables o altas durante el embarazo, pese al
uso de terapias contra el VIH.
Varios estudios exploraron las inquietudes sobre la prevalencia
y el efecto de la resistencia a los medicamentos durante el embarazo.
En uno de ellos se encontró que la resistencia al AZT para
el momento del parto era común en mujeres que habían
recibido el medicamento antes de quedar embarazadas. Después
de efectuar las correcciones por la carga viral materna, el recuento
de células CD4+ de la madre y la duración del parto,
se encontró también que la resistencia al AZT de por
sí aumenta el riesgo de transmisión vertical del VIH.
Además, el estudio sobre la nevirapina mencionado anteriormente
concluyó también que, para el momento del parto y
seis semanas después, las mutaciones de resistencia a ese
medicamento son comunes y podrían aumentar si la mujer tiene
recuentos más bajos de células CD4+ (menores de 400).
También se observó con frecuencia el desarrollo de
resistencia a inhibidores de transcriptasa inversa y de proteasa.
Se desconoce si la resistencia a estos medicamentos aumenta el riesgo
de transmisión del VIH.
Aunque todavía queda mucho por aprender sobre la prevalencia
y los riesgos de desarrollar resistencia durante el embarazo, estos
asuntos siguen constituyendo una importante preocupación.
El pronóstico de los bebés que nacen con virus resistentes
a los medicamentos es malo. En la actualidad se aconseja a las mujeres
que toman terapias contra el VIH durante y, sobre todo, antes del
embarazo que se hagan una prueba de resistencia. Esto ayudará
a las madres y a sus médicos a elaborar el régimen
antiviral más eficaz en el curso del embarazo, minimizando
los riesgos potenciales asociados con la resistencia a los medicamentos
así como el posible aumento del riesgo de transmisión
vertical del VIH.
Por último, en un estudio europeo se investigó el
efecto del embarazo sobre los recuentos de células CD4+ en
mujeres que quedaron embarazadas en el curso del estudio. Todas
las mujeres conocían la fecha de su seroconversión
(momento en el que se vuelven detectables los anticuerpos contra
el VIH). El estudio encontró que las mujeres que estaban
embarazadas tenían recuentos de células CD4+ ligeramente
más bajos que las que no lo estaban (401 contra 450). En
general, las mujeres embarazadas tienen recuentos de células
CD4+ menores que las no embarazadas. Durante el embarazo, los recuentos
de células CD4+ descienden temporalmente, pero después
del nacimiento del bebé regresan a los niveles que tenían
antes del embarazo. Este restablecimiento de los niveles de células
CD4+ también se observó en este estudio. Los resultados
sugieren que el embarazo y, posiblemente, los cambios hormonales
asociados a la gravidez afectan el recuento de células CD4+,
aunque no parecen ejercer un efecto negativo general sobre la progresión
de la infección por el VIH.
Actualización sobre el VPH
El virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de
transmisión sexual que produce verrugas genitales, cambios
cervicales y anales precancerosos (denominados displasia) y, en
casos graves, cáncer. El VPH causa más complicaciones
serias en mujeres portadoras del VIH que en las no portadoras. Para
prevenir estos problemas, se recomienda a las mujeres seropositivas
que se hagan una prueba de Papanicolaou o citología al menos
cada seis meses, o más a menudo si los resultados son anormales.
Generalmente, las mujeres cuya prueba de Papanicolaou ha dado resultados
anormales se someten a una colposcopia, una técnica de detección
que se considera más sensible que la citología. A
veces, aunque no siempre, se efectúa una biopsia junto con
la colposcopia. Los resultados de estas pruebas se utilizan para
determinar el régimen de tratamiento más apropiado.
Una nueva investigación efectuada por WIHS (Women's Interagency
HIV Study) demuestra que la colposcopia sola (sin una biopsia que
la acompañe) no es una prueba confiable para detectar anomalías
cervicales. Ya que identificar el grado del problema es crítico
para tratarlo, el estudio sugiere que la biopsia—ideal para
revelar el grado de las lesiones—debe convertirse en un componente
rutinario de la colposcopia. Pero ya que la biopsia puede doler
y causar sangrado, tal vez no sea la mejor opción para todas
las mujeres. La colposcopia junto con la biopsia podría justificarse
en las mujeres que corren el mayor riesgo de tener anomalías
cervicales de alto grado, como por ejemplo las que tienen antecedentes
de complicaciones por el VPH o recuentos bajos de células
CD4+.