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PI Perspective #32

Marzo de 2001     Ver PDF     En inglés

Actualización sobre la lipodistrofia—La saga continúa

Las diferentes manifestaciones de los síndromes de lipodistrofia han sido extensamente reportadas en los últimos números de PI Perspective. Algunos estudios pequeña escala están ahora mostrando indicios sobre cómo las terapias contra el VIH pueden jugar un papel importante en estos síndromes, pero estos hallazgos no son de ninguna manera concluyentes.

La mitocondria y la terapia contra el VIH
Los resultados iniciales de un pequeño estudio mostraron que las personas en medicamentos análogos de los nucleósidos inhibidores de la transcriptasa reversa (o inversa) (NRTI por sus siglas en inglés) tenían menos mitocondria en las células en comparación a las personas seropositvas al VIH que no tomaban NRTI o a las personas seronegativas.

La mitocondria puede compararse a la fuente de energía de las células. Esta reducción en la mitocondria solo fue observada entre las personas que tomaban d4T(estavudina, Zerit) y no entre las que tomaban ningún otro NRTI. La cantidad promedio de mitocondria en las células se redujo en un 44% entre las personas que tomaban d4T. Una observación interesante pero inexplicada de este estudio, fue que las personas con pérdida de grasa en la cara, los brazos o las piernas (llamada lipoatrofia) tenían una cantidad disminuida de mitocondria en las células, mientras que las personas que habían desarrollado una acumulación de grasa en la base de la nuca (algunas veces llamada joroba de búfalo) tenían un aumento en la cantidad de mitocondria. Para más información llame a la línea gratuita de ayuda de Project inform y pida el documento Toxicidad mitocondrial y acidosis láctica.

Otro estudio reciente también analizó la cantidad de mitocondria en las células. Cuarenta personas participaron en este estudio, diez con pérdida de grasa (grupo A), diez sin señales de redistribución de la grasa (grupo B), diez que nunca habían tomado antes terapia contra el VIH (grupo C) y diez personas seronegativas (grupo D). La cantidad de mitocondria en las células fue observada en muestras de tejido de la nuca, la zona abdominal y la zona media de los muslos. Este estudio encontró que las personas en el grupo A tenían menos mitocondria en las células que las del grupo B, quienes a su vez tenían menos mitocondria en las células que las del grupo C o D. Esto sugiere claramente que el nivel reducido de mitocondria es un resultado de las terapias contra el VIH, más bien que del VIH mismo.

Los inhibidores de proteasa y
los cambios en la composición corporal
Algunos nuevos resultados sugieren que cada inhibidor de proteasa puede contribuir de forma diferente a los cambios en la composición corporal que han sido observados en algunas personas con el VIH (llamados síndrome de lipodistrofia). Un grupo en Seattle reportó anteriormente que cuando se administraba ritnonavir (Norvir) a personas seronegativas durante dos semanas, éstas experimentaban un aumento significativo en los niveles de colesterol y triglicéridos. Ahora un grupo en San Francisco ha administrado indinavir (Crixivan) a individuos seronegativos durante cuatro semanas. No se presentaron aumentos significativos en los triglicéridos o el colesterol, pero sí hubo una marcada disminución en la sensibilidad a la insulina (un indicador vinculado a la diabetes), algo que no había sido estudiado en el grupo de Seattle. Se cree que los cambios en estos indicadores que evalúan la manera cómo el organismo utiliza las grasas y los azúcares, son parte del síndrome de lipodistrofia.

Un estudio a pequeña escala sugirió que el uso de la hormona de crecimiento humano puede ser de alguna utilidad para las personas con acumulación de grasa. Siete personas, de las cuales cuatro tenían “joroba de búfalo” y tres acumulación de grasa detrás del músculo de la sección central (denominada obesidad central o abdominal), recibieron 3mg al día de hormona de crecimiento humano durante seis meses. Cinco personas completaron los seis meses del tratamiento, una persona debió suspenderlo debido a los niveles elevados de glucosa y otra se mudó del sitio donde se llevaba a cabo el estudio. Todos los cinco que completaron el tratamiento de seis meses con la hormona de crecimiento humano tuvieron una disminución promedio en la acumulación de grasa de 4.4kg (cerca de 10 libras) en la grasa total y 5.4kg de aumento en la masa muscular (llamada también masa muscular magra). Sin embargo, no está claro si esta pérdida de grasa representaba una corrección del problema de lipodistrofia en sitios específicos o si solo fue el resultado normal del uso de estas hormonas de crecimiento, las cuales propician el crecimiento de tejido muscular sobre la acumulación de grasa en general.

Después de muchos años de detallar los diferentes síndromes asociados con la lipodistrofia, por fin se vislumbran las posibles causas. Sin embargo, estos son resultados preliminares que deben ser confirmados. Otro factor de complicación es si la totalidad de las terapias pertenecientes a una misma clase de medicamentos tendrán los mismos efectos y por consiguiente provocarán los mismos efectos secundarios. Podría ser necesario hacer este tipo de estudios para cada medicamento en particular.

Dos estudios suministran información adicional
Un estudio de 100 personas muestra que quienes toman d4T (estavudina, Zerit) tienen mayor posibilidad de perder grasa que los que toman AZT (zidovudina, Retrovir). Todos los participantes que habían) tomado previamente AZT, ddI (didanosina, Videx) y/o ddC (zalcitabina, Hivid) pero no otras terapias contra el VIH.

Durante este estudio, los voluntarios recibieron 3TC (lamiduvina, Epivir) = indinavir (Crixivan) y o bien AZT o d4T. Después de 30 meses no hubo ninguna diferencia en cuanto a la respuesta contra el VIH entre los dos grupos. Además, tampoco se presentaron diferencias entre los dos grupos en cuanto a la acumulación de grasa, o a los niveles de colesterol, glucosa o triglicéridos. Sin embargo, las personas que tomaban d4T tuvieron una mayor pérdida de grasa en los brazos, las piernas y las nalgas. Setenta por ciento de las personas que tomaron d4T experimentaron pérdida de grasa en comparación al 43% de las personas que tomaron AZT.

El estudio encontró que la mayor edad, los recuentos más bajos de CD4+ y el sexo femenino estaban asociados con un mayor riesgo de pérdida de grasa. Este es el primer estudio que muestra que las mujeres pueden ser más propensas a experimentar pérdida de grasa, mientras que otros estudios ya habían demostrado que las mujeres eran más propensas a experimentar acumulación de grasa que los hombres.

Los resultados de un estudio reducido muestran que el gemfibrozil (Lopid) puede ayudar a bajar los niveles de triglicéridos. Treinta y dos personas con niveles elevados de triglicéridos, y quienes seguían un régimen con inhibidores de proteasa, participaron en este estudio. Todos estaban en una dieta baja en grasas saturadas y recibían o bien gemfibrozil o un placebo. Las personas que recibieron el gemfibrozil tuvieron una pequeña reducción en los niveles de triglicéridos, pero solo una regresó a sus niveles “normales”. No se presentó ningún cambio en los niveles de colesterol o de glucosa en ninguno de los dos grupos.

Estos resultados sugieren que el gemfibrozil por sí solo no es suficiente para bajar los niveles de triglicéridos, especialmente en las personas que siguen un régimen continuo con inhibidores de proteasa. Es posible que sea necesario utilizar el gemfibrozil en combinación con otro medicamento reductor de lípidos para lograr los efectos óptimos en las personas con el VIH.

 
     
 

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