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PI Perspective #31

Octubre de 2000     Ver PDF     En inglés

Nuevos desarrollos en cuanto a la
interrupción estructurada del tratamiento (STI)
y la terapia intermitente estructurada (SIT)

Debido a que cada vez más investigadores reconocen que los tratamientos actuales son incapaces de erradicar al VIH, con mayor frecuencia se le está prestando más atención a la interrupción estructurada del tratamiento (STI, por su sigla en inglés) y a la terapia intermitente estructurada (SIT, por sus siglas en inglés). Aparentemente se requerirán nuevas estrategias que involucren los asuntos relacionados con el uso a largo plazo de las terapias contra el VIH, tales como los efectos secundarios, la adherencia y la fatiga al tratamiento, y los costos de por vida de este tipo de terapia.

Hasta ahora la mayoría de los estudios sobre la interrupción estructurada del tratamiento han sido pequeños y de naturaleza exploratoria, principalmente buscando determinar la seguridad de dicha estrategia. Se están empezando a conocer los resultados de un estudio europeo a gran escala, diseñado para evaluar la seguridad de esta estrategia.

Una pequeña variación en los estudios anteriores, denominada SIT (sigla en inglés para terapia intermitente estructurada), busca determinar si la implantación cuidadosamente planificada de una terapia intermitente puede mantener el control viral, a la vez que se reducen los costos del tratamiento. Los resultados iniciales de estos estudio han sido reportados por los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos [National Institutes of Health (NIH)]. El primer estudio reclutó a ocho personas que comenzaron con ciclos de siete días en una terapia contra el VIH [consistente en una combinación de d4T + 3TC + indinavir (Crixivan) + una dosis baja de ritonavir (Norvir)] y siete días fuera de la terapia. El ciclo de siete días fue seleccionado debido a estudios previos que mostraron que entre las personas que reciben una terapia óptima contra el VIH, generalmente se tarda por lo menos siete días para que la carga viral vuelva a subir a niveles detectables (más de 500 copias del ARN VIH) después de suspender la terapia. Lo que se definía como “falla” en este estudio, era tener una carga viral por encima de las 500 copias del ARN VIH en dos o más pruebas consecutivas, o un descenso mayor al 25% en el recuento de las células CD4+ en dos mediciones consecutivas.

Después de 14 semanas, siete de los ocho participantes continuaban manteniendo cargas virales inferiores a las 500 copias; la persona que no lo logró, había olvidado su medicamento durante unas vacaciones. Aunque estos resultados son muy preliminares, resultan muy alentadores e invitan a una mayor investigación.

El segundo estudio sobre la SIT solo reclutó a tres personas en un ciclo de dos días en terapia (con el mismo régimen que el que se utilizó en el caso mencionado anteriormente) y cinco días fuera de la terapia. Todos los participantes mantuvieron sus cargas virales por debajo de las 500 copias por lo menos durante seis meses antes de comenzar nuevos ciclos de tratamiento. Los resultados de este estudio no han sido tan alentadores, ya que después de 14 semanas solo una persona mantuvo la carga viral por debajo de las 500 copias. Los otros dos participantes tuvieron cargas virales detectables hasta cierto punto durante el período fuera de la terapia. Sin embargo, una vez que se recomenzaba la terapia, ambas cargas virales regresaban a niveles indetectables. Debido a estos resultados tan desalentadores, el estudio no se continuó.

También se han presentado los resultados preliminares de un estudio suizo-español denominado Swiss Spanish Intermittent Treatment Trial (SSITT). Anteriormente habíamos informado sobre este estudio en curso en nuestra PI Perspective 30. El estudio incluye a 122 personas con cargas virales por debajo de 50 copias de ARN VIH y recuentos de células CD4+ por encima de 300. En este estudio se están evaluando ciclos de ocho semanas de terapia contra el VIH, seguidos de ciclos de dos semanas fuera de ella, para un total de cuatro ciclos. Al final de los cuatro ciclos (semana 40) todos los participantes suspendieron la terapia contra el VIH, para reiniciarla solamente si la carga viral hubiera subido de 5,000 copias en la semana 52.

Durante la primera interrupción de dos semanas, 28 personas no tenían cargas virales detectables, es decir menores a 50 copias del ARN VIH. Sin embargo, 15 personas tuvieron un repunte en la carga viral (llegando hasta más de 100,000 copias) durante la interrupción. Un análisis preliminar de las primeras 56 personas que completaron todos los cuatro ciclos no mostró la tendencia a un patrón general en cuanto a la respuesta a la estrategia. Casi la misma cantidad de personas tuvieron respuestas radicalmente diferentes durante la interrupción (algunos mantenían aproximadamente la misma carga viral durante la interrupción, mientras que a otros se les incrementaba, y por último a algunos les descendía la carga viral durante la interrupción). Notablemente, hubo ocho personas que no tuvieron absolutamente ningún repunte en la carga viral durante las cuatro interrupciones. No se conoce la razón por la cual estas ocho personas respondieron en forma diferente al resto del grupo. Los resultados definitivos de este estudio se esperan para finales de este año.

Otro estudio en curso sobre el STI está siendo llevado a cabo en los NHI. Están participando 70 personas con la mitad tomando una interrupción estructurada del tratamiento y la otra mitad una terapia continua. El ciclo de STI para este estudio es de dos meses en la terapia y un mes fuera. Los resultados iniciales sugieren que hay una tendencia hacia un repunte menor en la carga viral con cada interrupción. Estos resultados son, al menos por ahora, diferentes a los que se habían observado en el estudio SSITT.

Comentario
Los resultados del pequeño estudio sobre la terapia intermitente estructurada (SIT) de los Institutos Nacionales de Salud de los Estados Unidos son ciertamente alentadores, pero hay que recalcar que el estudio es demasiado pequeño para sacar cualquier conclusión definitiva. Si estos resultados son confirmados en estudios mayores, indicarían que es posible tomar terapias semana de por medio, es decir una semana sí y otra no, lo que no solo reduciría los costos a la mitad, sino la posibilidad de desarrollar efectos secundarios, además de aumentar la adherencia al tratamiento.

Se requiere de un análisis de mayor profundidad sobre los resultados del estudio SSITT y del de los NIH sobre la interrupción estructurada del tratamiento, para tratar de entender si existe una razón por la cual algunas personas parecen tener mayor probabilidad de beneficiarse de este tipo de estrategia de tratamiento, o si el éxito se debe simplemente a una mera coincidencia.

 
     
 

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