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PI Perspective #30

Agosto de 2000     Ver PDF     En inglés

En busca de un equilibrio: Pruebas para detectar
el VIH en mujeres embarazadas y recién nacidos

En los últimos años se han hecho grandes progresos en la prevención de la transmisión del VIH de la madre al feto y al recién nacido (llamada a veces transmisión vertical). Las mejoras en las medidas preventivas y las pruebas voluntarias del VIH han reducido drásticamente el índice de transmisión vertical en los países desarrollados. Sin embargo, aunque una buena política de pruebas funciona bien en conjunto con las mejoras en la atención médica, y produce mejores resultados para las mujeres y los niños, las pruebas, por sí solas, no pueden reducir la transmisión vertical. Por lo tanto, el objetivo de la política de pruebas debe consistir en alentar a las mujeres a averiguar si son o no son seropositivas al VIH y, siempre que sea posible, darles información sobre la atención médica necesaria para que puedan utilizar las opciones a su alcance.

La mayor parte de la gente está de acuerdo sobre cuáles deben ser los objetivos de las pruebas en el contexto del embarazo: reducir la transmisión vertical del VIH y optimizar la atención médica a la madre y al bebé. Sin embargo, a la hora de poner en práctica esta política de pruebas, no hay un acuerdo sobre cuál es la mejor manera de lograr esos objetivos. Puesto que la política de pruebas puede a veces tener efectos adversos, es esencial que dicha política para las mujeres embarazadas refleje una buena atención médica, animando y persuadiendo a las mujeres (en vez de disuadirlas) a buscar el cuidado médico que necesitan, reduciendo así el riesgo de transmisión vertical. Este es un balance importante que se debe tratar de lograr.

Pruebas a las mujeres embarazadas
A toda mujer embarazada se le debe ofrecer la oportunidad de hacerse una prueba del VIH lo antes posible en el curso del embarazo. La oferta de esta prueba debe ir acompañada de una asesoría individual que sea culturalmente adecuada y debe incluir una discusión sobre los beneficios de averiguar si es seropositiva al VIH, así como de las implicaciones que esto tendría en su vida, en su embarazo y, potencialmente, en el feto.

Si una mujer decide hacerse la prueba y el resultado es positivo, en condiciones óptimas tendrá más información y opciones para su atención médica personal. Si decide continuar el embarazo, es probable que también disponga de más información y opciones para reducir el riesgo de transmisión vertical.

Para una mujer cuyo resultado es negativo, debe haber asesoría disponible sobre la prevención del VIH. Si la mujer decide continuar el embarazo, la asesoría sobre la seguridad en el embarazo y la prevención del VIH debe formar parte de la atención médica estándar.

Pruebas a los recién nacidos
Las pruebas de VIH para los recién nacidos son diferentes de las pruebas para las embarazadas. Según cuál sea el tipo de prueba que se haga, los recién nacidos de una madre infectada por VIH pueden dar resultado positivo en las pruebas inmediatamente después del parto, simplemente porque portan aún algunos anticuerpos de la madre. A medida que el recién nacido crece, los anticuerpos de la madre desaparecen y es posible hacer una prueba exacta del VIH. En resumen, la presencia de anticuerpos en el recién nacido inmediatamente después del parto sólo indica si la madre es seropositiva al VIH.

Las pruebas del VIH a los recién nacidos inmediatamente después del parto, especialmente si la madre no se ha hecho la prueba ni ha dado su consentimiento informado para hacérsela al bebé, plantean varios problemas. Antes de intentar formular la política de pruebas para recién nacidos, las mujeres y los creadores de dicha política deben ponerse de acuerdo sobre lo que se puede y lo que no se puede determinar a partir de las diferentes pruebas existentes para el VIH, cuánto tiempo es necesario para obtener resultados exactos y qué opciones existen para prevenir la transmisión vertical después del parto.

Tipos de pruebas
Existen tres políticas de pruebas del VIH para mujeres embarazadas y recién nacidos.

Pruebas voluntarias:
En este sistema, las mujeres embarazadas reciben información y asesoría sobre las pruebas del VIH y las implicaciones de las mismas, y se les ofrece la oportunidad de hacerse una prueba. En muchos casos, las normas exigen que la mujer firme un documento de consentimiento informado. El consentimiento informado por escrito tiene la ventaja de documentar el hecho de que la mujer ha recibido información sobre las pruebas del VIH. Las mujeres tienen el derecho de aceptar o rechazar esta prueba. Las pruebas voluntarias, en conjunto con la asesoría y el consentimiento informado, facilitan la habilidad de la mujer para tomar decisiones bien informadas acerca de su atención médica y la del recién nacido. Desde 1995, las pautas del Servicio de Salud Pública de los Estados Unidos recomiendan que las pruebas sean voluntarias.

Existen muchas razones para apoyar esta política. En primer lugar, funciona bien. La combinación de un cuidado prenatal de alta calidad con estrategias de prevención eficaz del VIH, pruebas voluntarias y asesoría, ha producido una drástica disminución de los índices de transmisión vertical. Cuando la prueba del VIH se ofrece amablemente como una opción voluntaria, la gran mayoría de las mujeres la acepta de buen grado. De hecho, los porcentajes de aceptación son del 90% o mayores. Además, la asesoría y las pruebas voluntarias son también los mejores mecanismos para lograr que las mujeres participen activamente en el cuidado médico que reciben.

Pruebas universales o rutinarias:
Esta política incluye una prueba del VIH como parte de la serie de pruebas estándar que se hacen a las mujeres embarazadas. Con las pruebas rutinarias no suele haber garantía de asesoría, y las mujeres deben tener el derecho de rehusarlas si lo desean. Sin embargo, este rechazo voluntario también puede adoptar varias formas, y en algunos casos debe ser firmado por la mujer y documentado en los registros médicos. Recientemente, esta política ha ganado el apoyo de algunos legisladores y grupos médicos.

Aunque existen varias maneras de poner en práctica un procedimiento universal de pruebas, es probable que se haga menos hincapié en la asesoría previa y la obtención del consentimiento informado. Por otra, parte, la documentación legal de los casos en que la mujer rehusa la prueba sin protección contra acciones judiciales, pueden ser más coercitiva o intimidante que las pruebas voluntarias, especialmente entre mujeres inmigrantes.

Algunos legisladores y proveedores de atención médica argumentan que la implantación de pruebas rutinarias podrían disminuir los índices de transmisión vertical. Muchos de ellos arguyen también que la prueba del VIH es simplemente una más entre una serie de pruebas a las que se someten las mujeres embarazadas, y que la asesoría es difícil y puede crear situaciones incómodas. En cualquier caso, existen fundados motivos para mantener la asesoría individual en el contexto de las pruebas del VIH a las embarazadas y a los recién nacidos.

A pesar de que hoy en día hay una comprensión mucho más completa del VIH y una mayor aceptación de las personas seropositivas a este virus, el estigma social que conlleva en las mujeres sigue siendo muy fuerte, especialmente en ciertas culturas y comunidades. Existe evidencia bien documentada de casos de mujeres que han sufrido discriminación, abandono, reacciones psicológicas severas e incluso violencia doméstica, después de dar a conocer su condición de portadoras del VIH. La asesoría es esencial para ayudar a las mujeres a sopesar los riesgos y ventajas de saber si son seropositivas al VIH, y a comprender la importancia de crear los sistemas de apoyo necesarios en su vida. El apoyo y respaldo son esenciales para la mayoría de las mujeres que desean aprovechar plenamente la atención médica prenatal disponible para embarazadas con VIH, así como los avances en la prevención de la transmisión vertical.

Pruebas obligatorias:
En este sistema, todas las mujeres embarazadas y recién nacidos deben hacerse las pruebas correspondientes del VIH. La obligatoriedad de las pruebas implica, en general, la imposición de sanciones o penalizaciones a quienes rehusen someterse a ellas. Actualmente, Nueva York y Connecticut son los únicos estados en los que estas pruebas son obligatorias.

Una política de pruebas que no permita a la mujer tomar decisiones informadas viola su derecho de participar activamente en su propio cuidado médico. Si las pruebas del VIH son obligatorias, existe el riesgo de impedir la participación de la mujer en las decisiones concernientes a dichas pruebas y a la atención médica correspondiente. Este riesgo puede ser especialmente notorio en ciertos grupos de mujeres, como por ejemplo las inmigrantes.

En los peores casos, las pruebas obligatorias, involuntarias o mal administradas pueden hacer que la mujer abandone la atención médica completamente. Si el objetivo de la política de salud pública es lograr que la mujer tenga acceso a la información y atención médica que más la beneficie a ella y a su bebé, todas las iniciativas que apoyen la obligatoriedad de las pruebas o de los tratamientos deben ser derrotadas.

Acceso a atención médica
Ningún tipo de prueba puede garantizar la atención necesaria para prevenir la transmisión vertical o beneficiar la salud de la mujer. Las mujeres que no puedan obtener atención médica prenatal deberán poder hacerse las pruebas del VIH en cualquier entorno de atención médica al cual tengan acceso, pero las probabilidades de que se le ofrezca la oportunidad de hacerse dichas pruebas en estos lugares pueden ser mucho menores. En las mujeres de raza negra o con un bajo nivel de ingresos, así como en aquellas que son portadoras del VIH, el acceso a un alto nivel de atención médica prenatal es más restringido que el de otras mujeres.

La reducción de la transmisión vertical del VIH requiere que nos enfoquemos en lograr que todas las mujeres embarazadas tengan acceso a una atención médica de alta calidad. En un foro de discusión organizado recientemente por Project Inform, tanto las mujeres como el personal médico convinieron en que la mejor manera de prevenir la transmisión vertical es asegurar el acceso a una atención médica familiar de alta calidad.

Asuntos de política pública
A pesar de que las pruebas a mujeres embarazadas y a recién nacidos han formado parte de los debates de política pública desde hace mucho tiempo, hubo varios factores que intensificaron la atención hacia este asunto a principios de la década de los 90. Una de las iniciativas principales en favor de las pruebas obligatorias surgió a raíz de un estudio que mostraba una reducción de los índices de transmisión vertical cuando las madres y los recién nacidos recibían tratamiento con AZT (zidovudina, Retrovir). A pesar de los desacertados esfuerzos por utilizar los resultados del estudio para crear pruebas obligatorias, el Servicio de Salud Pública (PHS por sus siglas en inglés) anunció unas pautas razonables en 1995, en las que se proponía la disponibilidad de asesoría universal sobre el VIH y pruebas voluntarias para mujeres embarazadas.

Desde la implantación de estas pautas, y con la ayuda de otros avances médicos para prevenir la transmisión vertical, ha habido una reducción enorme en los índices de transmisión del VIH de la madre al recién nacido en los Estados Unidos. De todas maneras, las iniciativas para imponer pruebas obligatorias o eliminar los requisitos de consentimiento informado persisten todavía. Una ley federal aprobada en 1996 (llamada Ryan White CARE Act) contenía una enmienda adjunta que pretendía condicionar la financiación federal a la promulgación de leyes estatales que hicieran obligatoria la prueba del VIH a todos los recién nacidos. Dicha enmienda también exigió a los Institutos de Medicina (IOM, por sus siglas en inglés) la preparación de un informe sobre el estado actual de la transmisión vertical del VIH en los Estados Unidos.

El informe de los IOM: ¿Un nuevo estándar?
En octubre de 1998, los IOM hicieron público su informe, titulado: Reducing the Odds: Preventing Perinatal Transmission of HIV in the United States. (Reducción de las probabilidades: cómo prevenir la transmisión perinatal del VIH en los Estados Unidos). El informe reconocía un progreso significativo en la reducción de la transmisión vertical del VIH, pero identificaba también varios obstáculos que dificultarían la implantación de un sistema de asesoría universal y pruebas voluntarias para mujeres embarazadas. Entre los obstáculos mencionados se encontraban los siguientes:

Impedimentos de carácter financiero y similares para mujeres que buscan atención médica prenatal.
Restricciones de tiempo que podrían disuadir a los proveedores de atención médica en su intento de proporcionar a las mujeres asesoría adecuada sobre el VIH y la importancia de las pruebas.
Barreras lingüísticas y culturales en los centros de atención médica prenatal, como consecuencia de las cuales la mujer podría rechazar las pruebas.
Problemas financieros y logísticos que podrían dificultar las pruebas y los tratamientos.
En sus conclusiones, los IOM recomiendan pruebas universales del VIH, con notificación previa del paciente, como elemento rutinario del cuidado prenatal. Por otra parte, restan importancia a la necesidad de mantener asesoría, incluso hasta el punto de declarar que ésta es demasiado difícil e incluso “incómoda” para los proveedores de atención médica. La American Academy of Pediatrics y la American Medical Association apoyan estas recomendaciones. Y el American College of Obstetricians and Gynecologists ha recomendado recientemente la implantación de pruebas rutinarias del VIH para todas las mujeres durante los exámenes ginecológicos, además de recomendar las pruebas universales del VIH en mujeres embarazadas.

De todas maneras, muchos defensores del sistema actual continúan argumentando que las pruebas voluntarias con asesoría adecuada funcionan bien. Arguyen que la mayoría de los obstáculos mencionados en el informe de los IOM no se resolverían mediante la implantación de un sistema de pruebas universales. Eliminar o reducir la importancia de la asesoría previa a las pruebas y de la obtención del consentimiento informado, podría ser una medida útil para aquellos proveedores a los que les resulta difícil proporcionar estos servicios, pero para las embarazadas, esto podría causar la pérdida del derecho de la mujer a participar activamente en su atención médica. En el peor de los casos, repetimos, podría llegar a hacer que las mujeres abandonaran la búsqueda de atención médica prenatal de alta calidad.

Dónde estamos
Este asunto continúa siendo objeto de debate en los organismos legislativos federales y estatales. Es posible que algunos miembros del Congreso intenten implantar una nueva política de pruebas del VIH para mujeres embarazadas o recién nacidos como parte de la reautorización de la ley Ryan White CARE Act. Entretanto, se espera que el Centro para el Control de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) publique próximamente una revisión de las recomendaciones para las pruebas del VIH en mujeres embarazadas. Además, en algunos estados se han aprobado ya leyes para implantar pruebas obligatorias del VIH en mujeres embarazadas o en recién nacidos, y en la cámara legislativa del estado de California se está debatiendo ya un proyecto de ley sobre la implantación de pruebas rutinarias del VIH.

Project Inform seguirá informando sobre el desarrollo de estos debates a nivel federal y estatal. Usted puede desempeñar un papel importante en este esfuerzo, haciéndose miembro del PI Action y comunicando a los políticos el efecto que estas normas tienen sobre usted y sobre sus familiares y amigos. Para unirse a PI Action, llame a Ryan Clary al teléfono 415-558-8669 x224 o envíele un mensaje a su dirección de correo electrónico: action@projectinform.org.

Puntos principales de En busca de un equilibrio

  • Existen tres puntos de vista principales sobre cómo deben ser las pruebas del VIH: (a) voluntarias, (b) rutinarias/universales y (c) obligatorias.
  • El Instituto de Medicina recomendó que las pruebas sean universales con notificación previa al paciente, como elemento rutinario del cuidado prenatal.
  • Los opositores creen que eliminar o reducir la importancia de la asesoría previa a las pruebas y la obtención del consentimiento informado, podría causar la pérdida del derecho de la mujer a participar en su propia atención médica, e incluso disuadir a algunas mujeres de solicitar atención médica.
  • Project Inform cree que todas las mujeres embarazadas tienen derecho a que se les pida un consentimiento informado para hacerles la prueba del VIH, y que dicha prueba se les debe ofrecer lo antes posible durante el embarazo.
  • Las pruebas del VIH no son un sustituto de la atención médica. Todas las mujeres deben recibir una buena calidad de atención médica general, prenatal y contra el VIH.
  • Las pruebas del VIH, por sí solas, no reducen la transmisión vertical.
 
     
 

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