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PI Perspective #30Agosto de 2000 Ver PDF En inglés Resumen sobre terapias inmunológicasSe han publicado los datos de diversos estudios muy pequeños sobre terapias inmunológicas. Lo máximo que puede concluirse a partir de estudios pequeños es si una terapia es segura, y si amerita investigaciones adicionales. Podrían pasar años antes de que se inicien estudios a gran escala sobre estos tipos de estrategias. A continuación se presentan breves resúmenes de los resultados obtenidos en los estudios de estas novedosas terapias contra el VIH. Vacunas contra el VIH para las personas portadoras del
virus Todos los voluntarios presentaron aumentos en las respuestas inmunológicas contra el VIH en función del tiempo, aunque no todos tuvieron la misma magnitud o amplitud de respuesta. No se comunicó ningún efecto secundario, y se juzgó que la vacunación representa una estrategia segura. En estudios futuros se evaluará si, con el tiempo, la estimulación de la respuesta inmunológica disminuye el riesgo de avance de la enfermedad del VIH o lleva a un mejor desenlace. El G-CSF (Neupogen) mejora la función de los neutrófilos Se evaluaron tres dosis de G-CSF en un estudio pequeño de 30 personas con recuentos de células CD4+ inferiores a 200 pero recuentos normales de neutrófilos. Los voluntarios recibieron inyecciones diarias de G-CSF, en dosis de 75, 150 ó 300mg durante siete días. Se examinaron los neutrófilos de los voluntarios, demostrando una mayor habilidad para destruir bacterias que fue proporcional a la dosis (es decir, a dosis más elevadas, los neutrófilos fueron más eficaces para destruir las bacterias). Además, el uso de dosis altas disminuyó la probabilidad de las células se autodestruyeran (es decir, experimentaran una muerte celular programada). Los beneficios de la terapia G-CSF disminuyeron a los tres días de suspenderse el tratamiento; por consiguiente, se concluye que, para que esta estrategia pueda convertirse en terapia práctica, se requeriría recibir inyecciones diarias. Supresión inmunológica para tratar el VIH Un estudio reciente incluyó a 28 personas con recuentos de células CD4+ superiores a 400 y niveles bajos pero detectables de VIH. Estos voluntarios recibieron ya sea CsA (4 mg/kg al día) o placebo durante tres meses. Algunos de ellos no estaban tomando ninguna terapia contra el VIH; otros recibían una terapia de dos medicamentos que incluían fármacos NRTI contra el VIH. (Este estudio comenzó antes de que la terapia con tres medicamentos se convirtiera en el régimen estándar de tratamiento.) Los niveles de actividad inmunológica disminuyeron en las personas que recibían CsA, pero se mantuvieron estables o aumentaron en las que tomaron el placebo. Sin embargo, los marcadores de función inmunológica también disminuyeron ligeramente en las personas que recibieron CsA. El efecto de CsA en la activación y la función inmunológicas no fue más que moderado. En líneas generales, la terapia se consideró segura y digna de evaluaciones adicionales, especialmente en las personas con VIH que van a someterse a un trasplante de órganos. Nueva forma del interferón-alfa puede El interés en el INF-a renació cuando se publicaron los resultados de la terapia de tercera línea. Estos resultados indicaron que esta molécula podría ser una adición útil para la terapia contra el VIH en personas que requieren regímenes del tipo mega-HAART (megaterapia antirretroviral de alta potencia) para controlar la carga viral. Hay una nueva forma del INF-a, denominada PEG Intron, en que el INF-a está ligado a una molécula que lo hace permanecer en la sangre durante más tiempo; esto permite disminuir la frecuencia de las dosis. En un estudio de 31 personas que recibían terapia estable contra el VIH, con recuentos de células CD4+ superiores a 200 y cargas virales superiores a 500 copias/ml, se evaluaron las siguientes dosis de PEG Intron: 1, 1.5, 2.25 o 3.5 mg/kg; Dichas dosis se administraron por inyección subcutánea (debajo de la piel) una vez por semana, durante ocho semanas. Al final del estudio se midieron los niveles de ARN del VIH, encontrándose que el PEG Intron parecía haber causado un descenso equivalente a casi una unidad logarítmica (es decir, una reducción de 10 veces). Aparentemente no se produjo ningún efecto en el recuento de células CD4+ (o en los porcentajes) con el tiempo. En los voluntarios que presentaban un alto nivel de actividad inmunológica al principio del estudio, la terapia con PEG Intron fue menos eficaz en reducir los niveles de ARN del VIH. A mayores dosis, mayor fue la disminución de la carga viral. Ya que éste fue un estudio piloto y no estableció una comparación entre los pacientes tratados y un grupo de control, todavía no es posible concluir que el medicamento causó las diferencias en los resultados. Pronto comenzarán estudios más extensos con el PEG Intron. Expansión de las células CD4+ El Dr. Carl June expandió las células y las administró en cantidades cada vez mayores, cada seis semanas, en tres ciclos de terapia. Después de los primeros tres ciclos, los voluntarios recibieron infusiones de células cada ocho semanas durante un año. Los efectos secundarios, que incluyeron fiebre, escalofríos y cansancio, se intensificaron cuando se administró un mayor número de células. En general, los voluntarios no experimentaron ningún cambio en la carga viral que pudiera asociarse a la terapia celular. En siete de los ocho voluntarios aumentó el recuento de células CD4+, y en todos aumentaron los porcentajes de CD4+. La disponibilidad de tratamientos agresivos contra el VIH aumentó en el transcurso de este estudio, trayendo como consecuencia que muchas personas modificaran sus terapias antivirales. Por ende, es imposible señalar cuáles cambios (de haberlos) en los recuentos de células CD4+ pueden atribuirse a la terapia celular, y cuáles a la terapia contra el VIH. Desde que se empleó en este estudio, la nueva estrategia de expansión de células CD4+ ha sido adoptada como parte de otros estudios de terapias celulares, entre ellos la terapia génica (es decir, la modificación de las células con genes que les podrían conferir protección contra la infección por VIH). Los investigadores concluyen que esta estrategia es segura; ahora bien, el que sea factible desde un punto de vista económico es otra cuestión. Terapia de células CD8+ específicas contra
el VIH Más recientemente, este grupo comunicó los resultados de un estudio de cinco personas que recibieron dos infusiones de CTL específicos contra el CTL a intervalos de una semana; estas personas reunían las siguientes características: recuentos de células CD4+ entre 200 y 500; en terapia estable contra el VIH, y ningún antecedente de infecciones oportunistas. Los investigadores expandieron las células y las “marcaron” con un gen que les indicaría su paradero en el cuerpo después de su reinfusión. Las células fueron detectadas en la sangre y en otros órganos (por ejemplo, los ganglios linfáticos) durante 18 días después de las infusiones. Entre 4 y 6 semanas después de la segunda infusión celular se señaló la detección esporádica de células. Al parecer, las células se dirigen debidamente hacia los ganglios linfáticos y mantienen su actividad contra el VIH. En conclusión … |
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