PI Perspective #30
Agosto de 2000 Ver PDF En
inglés
Estudios de cambio de terapia
en personas lipodistróficas
En algunas personas con VIH, el uso de terapias con inhibidores
de proteasa se ha asociado con el síndrome de lipodistrofia
(es decir, la redistribución de grasa en el cuerpo) y la
elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos.
Con la esperanza de contrarrestar estos efectos negativos, muchas
de estas personas están considerando la posibilidad de cambiarse,
si es que aún no lo han hecho, a un régimen sin inhibidores
de proteasa. Los estudios siguientes sugieren que esta estrategia
de cambio ha sido un tanto eficaz para reducir los niveles de triglicéridos
y colesterol; no obstante, se obtuvieron resultados contradictorios
al examinar si logra contrarrestar la redistribución de grasas.
Resultados del estudio de Sydney
Un grupo de Sydney (Australia) que ha llevado a cabo una
gran cantidad de investigaciones sobre la lipodistrofia, comunicó
los resultados de un estudio de 80 personas que continuaron usando
inhibidores de proteasa, o se cambiaron a un régimen de abacavir
(Ziagen) + adefovir + nevirapina (Viramune) + hidroxiurea (Hydrea).
En las personas que se cambiaron de terapia, se observó una
disminución en los niveles de triglicéridos y colesterol,
pero el HDL (colesterol “bueno”) se mantuvo constante.
Adicionalmente, las personas que se cambiaron experimentaron cierta
reducción de la grasa abdominal (grasa en la barriga, u obesidad
central/troncal), pero siguieron perdiendo grasa periférica
de los brazos y las piernas; además, en promedio perdieron
unas seis libras (3 kilos) de peso corporal. No está claro
si la pérdida de peso se debe al cambio de medicamentos contra
el VIH o a otros factores. (Varios estudios han informado que las
personas que toman adefovir adelgazan.) Las personas que continuaron
tomando los inhibidores de proteasa, siguieron acumulando grasa
abdominal.
Resultados del estudio de Barcelona
En un estudio llevado a cabo en Barcelona, se realizó
el seguimiento de 106 personas que continuaron tomando regímenes
de combinación con inhibidores de proteasa, o que se cambiaron
a la terapia con ddI (didanosina, Videx) + d4T (estavudina, Zerit)
+ nevirapina. Los niveles de colesterol y triglicéridos disminuyeron
considerablemente en las personas que cambiaron de terapia, pero
se mantuvieron constantes en las que siguieron tomando inhibidores
de proteasa. En ninguno de los dos grupos se observaron cambios
en los niveles de glucosa.
Aparentemente, la pérdida de grasa periférica se
estabilizó en las personas que se cambiaron al régimen
con nevirapina, pero siguió aumentando en los que tomaban
inhibidores de proteasa. No se observaron pérdidas significativas
de grasa abdominal en ninguno de los dos grupos; tampoco hubo diferencias
en el rebote de cargas virales (de menos a más de 50 copias
de ARN del VIH) entre los dos grupos, al cabo de las 36 semanas
del estudio. Las personas que se cambiaron de terapia experimentaron
un leve aumento en los recuentos de células CD4+.
Comentarios
Estos resultados y los de otros estudios sugieren que los
inhibidores de proteasa son la causa principal de los aumentos en
los niveles de triglicéridos y colesterol en personas con
VIH. Según parece, cambiar a un régimen sin inhibidores
de proteasa disminuye estos niveles. Lo que no está claro
es si este efecto se produce con todos los medicamentos no inhibidores
de proteasa. Por ejemplo, varios estudios han demostrado que el
medicamento no nucleósido efivarenz (Sustiva) también
aumenta los niveles de triglicéridos y colesterol.
En lo que a la redistribución de grasas se refiere, el cambio
de terapia contra el VIH puede o no ayudar a contrarrestarla. Es
muy posible que algunos de los efectos secundarios se deban al medicamento
en sí y que no necesariamente se observen en todos los medicamentos
de esa clase. En otras palabras, cierto inhibidor de la proteasa
podría aumentar los niveles de triglicéridos y colesterol
mientras que otro podría no afectarlos. Algunos resultados
recientes respaldan esta teoría.
Por ejemplo, según los resultados arrojados por varios estudios
de plazo relativamente corto, parece que el inhibidor de la proteasa
amprenavir (Agenerase) no aumenta tanto los triglicéridos
y el colesterol como los demás inhibidores de proteasa disponibles
en la actualidad. Otros estudios sugieren que el d4T afecta la pérdida
de grasa periférica en mayor medida que los demás
medicamentos análogos de los nucleósidos. Dos estudios
han demostrado que, en las personas que se cambiaron del d4T a otros
análogos de los nucleósidos, la grasa periférica
aumentó pero la grasa abdominal se mantuvo constante. Estas
observaciones sugieren que la redistribución de la grasa
puede ser reversible, al menos en parte.
Puntos claves sobre los Estudios de cambio de terapia
- Cambiar a un régimen sin inhibidores de proteasa puede
reducir niveles elevados de colesterol y triglicéridos.
- No está claro de que cambiar de terapia tenga algún
efecto en la redistribución de grasa.
- El hecho de cambiar de terapia no necesariamente conlleva la
pérdida del control viral.