PI Perspective #29
Abril de 2000 Ver PDF En
inglés
La Conferencia Nacional sobre
las Mujeres y el VIH/SIDA de 1999
La Conferencia Nacional sobre las Mujeres y el VIH/SIDA de 1999,
la cual se llevó a cabo en la ciudad de Los Angeles durante
el mes de octubre, reunió al mayor número de participantes
hasta la fecha. Más de 2,000 investigadores, clínicos,
miembros del gobierno, activistas del SIDA y mujeres seropositivas
se reunieron para discutir nuevos tratamientos, y asuntos políticos
y de comportamiento que afectan a las mujeres. Esta fuerte y diversa
audiencia brindó la oportunidad de llevar a cabo un foro
vivo, y algunas veces conflictivo, el cual reflejó la visibilidad
cada vez mayor de todos los asuntos relacionados con las mujeres.
A continuación se dan algunos apartes de la conferencia.
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el cual se dedica enteramente al cubrimiento de la Conferencia.
Progreso de la enfermedad y supervivencia
Los estudios que han mostrado resultados menos buenos en
las mujeres, han atribuido el menor grado de supervivencia y la
mayor tasa de progreso de la enfermedad a las diferencias en el
acceso a la atención médica. El programa denominado
Community Program for Clinical Research (CPCRA), que es una red
investigativa de carácter comunitario, estudió este
problema, revisando los resultados en hombres y mujeres que recibían
tratamientos médicos similares. El CPCRA los dividió
en tres grupos de acuerdo a la terapia contra el VIH que era utilizada:
es decir si se trataba de terapias con uno, dos o tres medicamentos.
A lo largo de los tres grupos, no se observaron diferencias por
sexo en cuanto a la tasa de progresión de la enfermedad o
la muerte a causa de ella. Entre los factores que parecieron influenciar
la supervivencia y la tasa de progresión de la enfermedad,
estuvieron los recuentos de células CD4+ y el tipo de tratamiento
recibido, siendo los mejores resultados los de los que recibieron
los tres medicamentos.
La progresión de la enfermedad y las tasas de supervivencia
no parecieron variar entre los géneros dentro de la poblaciones
que tenían acceso similar a la atención médica
y a las terapias. Sin embargo, se necesitan estudios con un mayor
número de mujeres para determinar si el género influye
sobre el progreso de la enfermedad, o a la respuesta a la terapia
cuando se utiliza un régimen de medicamentos de alta potencia.
Además, dos importantes estudios señalen el hecho
de que las mujeres de color o con uso pasado o presente de drogas,
las que constituyen la mayoría dentro de la epidemia, aún
carecen de un acceso regular a la atención médica
y tienen menos probabilidades de utilizar una terapia combinada.
Efectos secundarios
Hubo varias presentaciones sobre las mujeres y los efectos
secundarios de la terapia contra el VIH. Algunos estudios recientes
reportan experiencias de mujeres con efectos secundarios distintos
a los experimentados por los hombres. Se encontró que las
mujeres tienen menos probabilidades de tolerar bien la dosis completa
del ritonavir (Norvir) que los hombres. Las mujeres también
parecieron estar más propensas a los salpullidos producidos
por la nevirapina (Viramune) y el nelfinavir (Viracept). Además,
las mujeres podrían tener más disposición a
desarrollar acidosis láctica, que es un problema raro, pero
que pone en peligro la vida, el cual ha sido reportado en algunas
de las personas que toman terapia contra el VIH.
Algunos estudios están explorando actualmente las posibles
causas de los efectos secundarios específicos a cada sexo.
También se discutieron los factores biológicos como
la composición corporal y el peso, las diferencias metabólicas
y hormonales, y la presencia de otros factores de complicación
(como son las enfermedades autoinmunes concurrentes, la anemia,
etc.). Se necesita urgentemente un análisis posterior de
estos factores para determinar si estos contribuyen y cómo,
a estas diferencias de acuerdo al sexo. Esto fue confirmado ampliamente
con una multitud de experiencias personales que fueron compartidas
durante la Conferencia por mujeres que deben luchar diariamente
con efectos secundarios de sus medicamentos.
Anemia
La anemia consiste en un número reducido de glóbulos
rojos en la sangre, que son las células que llevan el oxígeno
a todo el organismo. Entre las primeras señales están
la sensación de fatiga y los recuentos bajos de estas células
en los análisis de laboratorio. La anemia ha demostrado desde
hace tiempo que afecta la calidad de vida y la supervivencia a los
hombres seropositivos. Un estudio que examina la incidencia de la
anemia entre las mujeres que participaron en la Conferencia, apoya
estas conclusiones también entre las mujeres.
El estudio encontró que las mujeres seropositivas estaban
más propensas a desarrollar anemia que sus contrapartes seronegativas,
sin importar la edad, el grupo étnico y el uso de drogas
pasado o presente. Entre las mujeres seropositivas, el riesgo de
desarrollar anemia estuvo relacionado con: el historial de condiciones
que definen al SIDA, los recuentos bajos de células CD4+
(menos de 200), las cargas virales altas (por encima de 50,000 copias/mL)
y por el uso de AZT (zidovudine, Retrovir). La raza afroamericana
y los recuentos bajos de glóbulos rojos, también fueron
causales de la anemia.
El epoetin (Epogen, Procrit) es usado para tratar la anemia de
leve a moderada. Un estudio observó el epoetin cuando es
administrado por medio de inyección, una vez a la semana,
durante ocho semanas, a mujeres seropositivas con anemia. En la
mayoría de las mujeres se comprobaron grandes aumentos en
los recuentos de glóbulos rojos, así como un mejoramiento
en la calidad de vida. En general, el medicamento fue bien tolerado,
presentándose solo leves efectos secundarios, como náuseas,
dolores corporales y fiebre. Sin embargo, las personas con anemia
severa no deben contar con el epoetin para resolver sus problemas;
en este caso aún podrían requerirse transfusiones
de sangre.
Anticonceptivos hormonales y terapia de reemplazo hormonal
Esta es un área de interés obvio y que presenta
muchas inquietudes, particularmente entre las mujeres seropositivas
maduras que usan o están considerando usar la terapia de
reemplazo hormonal. Desafortunadamente, escasamente se mencionó
durante la Conferencia. Un estudio comparó los niveles del
VIH en mujeres utilizando anticonceptivos hormonales (anticonceptivos
orales o inyectables como el DepoProvera o el Norplant). Se encontró
que los anticonceptivos no afectan la carga viral, pero aún
se requiere más investigación para examinar la interacción
de los anticonceptivos con terapias específicas contra el
VIH y contra la enfermedad del VIH misma.
Otro estudio observó la terapia de reemplazo de testosterona
en mujeres con pérdida de peso debida al SIDA y un problema
relacionado, la amenorrea (la cual consiste en la pérdida
o la disminución de los períodos menstruales). Se
encontró que las mujeres que tomaban una dosis de reemplazo
de testosterona (una dosis que lleva a los niveles de la hormona
normales en sangre) experimentaron un aumento de peso, regreso de
la menstruación y en general, un mejoramiento en la calidad
de vida.
Depresión
Por último, la depresión es un problema común
entre las mujeres seropositivas maduras. Aunque la depresión
en las mujeres maduras puede estar influenciada por factores psicológicos
y sociales, también puede ser de origen físico. En
pocas palabras, después de la menopausia las mujeres producen
menos serotonina. Los niveles bajos de serotonina han sido vinculados
a la depresión. El uso de la terapia de reemplazo hormonal
para aliviar la depresión en mujeres seronegativas está
siendo explorado y sería bueno que también se hiciera
para las mujeres seropositivas. Sin embargo, igual que la terapia
de reemplazo de testosterona, los estudios sobre la terapia de reemplazo
hormonal también deben considerar la posible interacción
entre los medicamentos contra el VIH y contra la enfermedad del
VIH misma.