PI Perspective #17
Diciembre de 1995 En
inglés
Cuatro nuevos conceptos para combatir
la infección por el VIH y porqué no van a
ser aprobados en un futuro próximo
La nueva generación de drogas antivirales y la amplia disponibilidad
de las pruebas PCR para medir la carga viral, han abierto un nuevo
sendero para el tratamiento del VIH. Aunque los inhibidores de proteasa
parezcan muy prometedores, las personas infectadas con e l VIH pueden
también beneficiarse con la reciente información sobre
la naturaleza de la enfermedad proporcionada por las drogas y las
pruebas de diagnóstico. Hoy en día, poseemos un entendimiento
mucho mayor sobre la rapidez con la que el virus se replica, donde
se reproduce y como responde a los tratamientos. Como consecuencia,
estas nuevas estrategias van mas allá de la mera eliminación
del virus. La investigación sobre el SIDA se encuentra en
una nueva etapa, en donde la manera como usamos la droga puede ser
tan importante como el producto en sí mismo.
En teoría, esto podría permitirnos una mayor efectividad
al conbatir la infección causada por el virus. El principal
interrogante sería saber si alguien asumirá el liderazgo
y tendrá la visión necesarias, para llevar a cabo
esta tarea. Puesto que estos nuevos enfoques se concentran en las
estrategias y procesos más bien que en los productos, es
muy probable que el grupo usual de empresas patrocinadores no muestre
mucho interés.
Concepto #1:
uso estratégico de la combinación de antivirales
La práctica actual de la medicina en el mundo,está
orientada hacia el producto. Por igual, médicos y pacientes,
tienden a pensar en términos del producto, es decir, en términos
del uso o no uso del AZT; el cambio del AZT al ddI, etc. Una vez
que una persona comienza a tomar una droga, el tratamiento convencional
lo obligará a continuar con ella, hasta que se presente una
evidencia de falla o intolerancia. Si una persona se mantiene con
una droga durante un tiempo prolongado, lo más probable es
que el virus se vuelva resistente a dicha droga.
Una manera de evitar o demorar el problema de la resistencia y
la toxicidad es considerar desde el comienzo que va a ser preciso
el cambio de terapia como una rutina necesaria. Una nueva generación
de ensayos sobre estratégias de tratamiento evaluará
la forma más eficiente de llevar a cabo dicho cambio. Con
ellos se pretende que los voluntarios del estudio (o individuos
actuando en conjunto con sus médicos) comiencen la terapia
con un primer procedimiento acordado previamente, posiblemente la
bien conocida combinación de AZT y 3TC. Al término
de un mes, si una droga o combinación de drogas no da como
resultado una disminución significativa del nivel del VIH
, es probable que nunca vaya a hacerlo. Así, los médicos
pueden llegar a una decisión en un período de solo
un mes, bien sea continuando esta terapia o cambiándose a
otra. Posteriormente, la carga viral (PCR) y las pruebas de células
CD4+ suministrarán una guía adicional sobre lo que
se debe hacer a continuación. Existen por lo menos tres estrategias
posibles para el largo plazo:
A. Cambiarse a una droga diferente en un lapso de tiempo establecido,
tal como a los seis meses. Con esta estrategia, la “señal
de cambio” se basa en la información proveniente de
estudios anteriores sobre la rapidez promedio con la que se desarrolla
la resistencia, en esta droga o combinación de drogas. Una
posible limitación de esta estrategia consiste en que el
tiempo “promedio” de desarrollo de la resistencia no
puede aplicarse a cada situación en particular. Así,
algunas personas podrían permanecer con una droga por más
tiempo del que debieran, mientras que otras la abandonarían
demasiado pronto, acortando el beneficio que podrían haber
obtenido. Sin embargo, aún bajo estos riesgos, esta estrategia
parece funcionar mejor que simplemente esperar a que la droga falle.
B. Cambiarse a una droga diferente o combinación de drogas
cuando la carga viral aumente significativamente. Esta estrategia
se basa en las pruebas de carga viral (PCR) para obtener la “señal
de cambio” en una terapia. Muchos científicos favorecen
esta estrategia debido a que la prueba de carga viral es la medida
más directa sobre la actividad del virus . En este sentido,
la carga viral no es un marcador alternativo, sino una medida directa
del efecto antiviral de una droga.
Una posible debilidad de este enfoque se muestra en las drogas
inhibidoras de proteasa. Estudios recientes han demostrado que estas
drogas parecen suministrar mejoras sostenidas en los niveles de
CD4+ aún después de que las pruebas de PCR muestren
incrementos en la carga viral. No está aún claro si
esto muestra las limitaciones de la prueba del PCR, o si el virus
producido después de utilizar un inhibidor de proteasa es
de alguna forma debilitado y probablemente cause menos daño
al sistema inmunológico. Cualquiera que sea la respuesta,
esta estrategia ofrece la forma más precisa para determinar
la utilidad de una terapia en cuanto a la supresión del virus.
Algunos estudios adicionales se están llevando a cabo para
despejar este interrogante.
C. Cambiarse a una droga o combinación de drogas diferente
cuando los niveles de CD4+ comiencen a disminuir significativamente,
pero antes de que ocurran cambios clínicos. Aunque las pruebas
de CD4+ son sólo una medida de la salud del sistema inmunológico,
estas se correlacionan bien con los síntomas clínicos
y con el riesgo de desarrollar enfermedades oportunistas. El principal
riesgo al utilizar esta estrategia, es que no da la “señal
de cambio” hasta después de que el daño ha sido
hecho y una pérdida posiblemente irrecuperable de células
CD4 ha sido llevada a cabo.
No está claro cual “estrategia de cambio” producirá
los mayores beneficios tanto clínicos como de supervivencia.
Cualquiera de ellas parece ser superior a permanecer con una sola
droga o combinación hasta que las señales clínicas
de fracaso se hagan evidentes. Cualquiera de ellas disminuirá
el riesgo de desarrollar los efectos secundarios acumulativos debido
al uso por largo plazo de una droga o combinación de drogas.
Una posible cuarta estrategia sería la de considerar los
tres puntos y raciocinar cuando sería el mejor momento para
cambiar de terapia.
Utilizar cualquiera de estas estrategias requirirá un cuidadoso
seguimiento así como un fácil acceso a las drogas.
Afortunadamente, esto se está haciendo ahora posible. En
la actualidad existen cinco antiretrovirales aprobados (AZT, ddI,
ddC, d4T y 3TC), y una droga cuyo objetivo es la actividad celular
(hydroxyurea). Varias drogas importantes están en lista de
espera para ser aprobadas en el transcurso de los próximos
meses, incluyendo el nevirapine, delavirdine, y tres inhibidores
de proteasa (saquinavir, idinavir, sulfate y ritonavir).
Consideraciones Prácticas:
Desafortunadamente, los médicos y sus pacientes están
bajo su propia cuenta al tratar de dilucidar cual de estas estrategias
es la mejor. La meta al realizar estudios sobre estas estrategias
es la de determinar normas de cuidado y no la de satisfacer los
requerimientos de la FDA para el otorgamiento de licencias.
Consecuentemente, los fabricantes de drogas tienen muy poco interés
en subvencionarlos. La responsabilidad sobre este tipo de estudios
recae sobre los establecimientos gubernamentales encargados de la
investigación sobre el SIDA. Pero en el momento, el programa
federal está reduciendo los fondos destinados a los ensayos
clínicos, de manera que el pronóstico es más
bien oscuro. En un momento en el que se hace mayor el atrazo en
algunos estudios necesitados en una forma crítica, los cuales
solo pueden ser llevados a cabo por el gobierno federal, menos fondos
son destinados para su realización.
Concepto #2:
Activar los compartimientos latentemente infectados del sistema
inmunológico
Sin importar en que tan buen antiretroviral pueda convertirse una
droga, es poco realista suponer que será efectiva durante
todo el lapso normal de vida de una persona. Aún las mejores
terapias pueden encontrar tropiezos con toxicidades a largo plazo,
tolerancia y resistencia. Una solución ideal para la infección
por el VIH, al igual que con cualquier otra enfermedad, sería
la de suspender en forma concluyente la batalla entre el virus y
el sistema inmunológico. Esto no necesariamente constituye
una meta inalcanzable. Sin llegar a la meta, por lo menos puede
ser posible reducir considerablemente la carga de VIH con miras
a añadir muchos años a la expectativa de vida. El
punto clave es el de determinar el momento propicio y la forma de
utilizar los medicamentos disponibles para lograr el mayor impacto
posible.
Las mejores combinaciones que existen hoy día, están
desempeñando una excelente labor en algunas personas en cuanto
a la reducción en la replicación del virus en el compartimiento
de “acción rápida” del sistema inmunológico.
Este compartimiento está constituido por células infectadas
y activadas para producir rápidamente virus, las cuales pronto
mueren y son reemplazadas por nuevas células. Informaciones
recientes obtenidas del Aaron Diamond Research Center y de la Universidad
de Alabama demuestran que la mayoría de las células
infectadas en proceso de producir nuevos virus son formadas nuevamente
cada 48 horas. Es precisamente debido a que este compartimiento
tiene una actividad tan rápida lo que lo hace un buen objetivo
de los antiretrovirales (y para el sistema inmunológico mismo).
Nuevos estudios demuestran que aún cuando las drogas suspenden
la producción de virus en este compartimiento, otro brote
del virus continúa en alguna otra parte. Los científicos
creen que provienen de los compartimientos de “acción
lenta”, los cuales probablemente incluyen a las células
dendríticas foliculares, macrófagos y monocitos, y
de las células CD4+ infectadas pero inactivas (células
latentemente infectadas). En contraste con las células de
“acción rápida”, éstas producen
pequeñas cantidades del virus pero sobreviven mayor tiempo.
Esto las hace muy difíciles de tratar, bien sea con una droga
o por medio del sistema inmunológico.
El problema de estas células es insidioso. Mucho antes de
que estas células se vuelvan completamente activas y objetivos
visibles, se ha venido utilizando una droga por tanto tiempo que
los virus del compartimiento de “acción rápida”
están comenzando a volverse resistente. Así pues,
el primer objetivo comienza a salirse de control antes de que el
segundo se vuelva accesible.
Una propuesta es la de tratar de activar simultáneamente
todas o al menos la mayoría de las células infectadas
de “acción lenta” mientras que se contra-ataca
intensivamente con antiretrovirales, terapias de apoyo y con el
sistema inmunológico mismo. Una vez activadas, las células
se convierten en objetivos visibles para el sistema inmunológico
mientras que las drogas deben ser capaces de responder a cualquier
nuevo virus que intenten formar. En teoría, esto haría
posible el “agotamiento” de la infección por
el VIH. Si se falla en el logro de esta ambiciosa meta, la estrategia
debe por lo menos “retrazar el reloj” por varios años
al reducir significativamente los niveles de células infectadas
de “actividad lenta”. Sobre todo, este enfoque debe
buscar convertir a la infección por el VIH de una infección
lenta y crónica a un estado de infección aguda.
La estrategia debe promover una guerra total entre la infección
por el VIH y el sistema inmunológico. Mucha gente experimenta
un período de infección aguda en las etapas tempranas
de la enfermedad, antes de que el VIH se convierta en una infección
lenta y crónica. Aún en ese momento, el cuerpo casi
que gana la batalla, suprimiendo en gran proporción al virus
durante muchos años a continuación. Volviendo a librar
esa batalla con la ayuda del antiretroviral y de las medidas de
apoyo, se podría eliminar la infección del cuerpo
de una vez por todas o al menos frenar su desarrollo en una forma
notable.
Esta estrategia orientada hacia el proceso, debe ser intentada
en un hospital para hacerla más segura. Los investigadores
comenzarían por tratar al paciente para disminuir los niveles
del VIH con la combinación de drogas antiretrovirales de
mayor potencia que se encuentren disponibles, posiblemente uno o
más inhibidores de proteasa y uno o más inhibidores
de transcriptasa reversa (AZT, ddI, ddC, d4T, 3TC, nevirapine y
delavirdine). Puesto que la duración del proceso sería
breve, sería también conveniente utilizar las drogas
en dosis más altas de lo normal. La admisión en el
hospital deberá ocurrir durante el pico de la supresión
viral. Al paciente se le deberán hacer seguimientos diarios
para detectar cualquier señal de la actividad del VIH así
como para el control de la salud en general. En el momento escogido,
los médicos suministrarían sistemáticamente
uno o más de varios agentes conocidos por su activación
de las células de “acción lenta” latentes.
Así como sucede con la terapia con interleukin-2 , es posible
que haya un breve aumento de la carga viral, el cual deberá
ser contenido por los antiretrovirales. Pueden utilizarse terapias
de apoyo para suprimir la liberación de citoquinas dañinas
así como de estrés oxidante.
Nadie sabe por cuanto tiempo debe mantenerse este proceso o si
deberá ser repetido. Sólo unos pocos días de
activación pueden ser requeridos, puesto que la mayoría
de las células infectadas deben morir rápidamente
y ser reemplazadas en cuestión de días. El sistema
inmunológico mismo deberá rápidamente tomar
como objetivo y destruir cualquier célula que exprese al
VIH. Esta estrategia puede o bien virtualmente eliminar todas las
células infectadas y virus libres, o causar una dramática
reducción en los niveles de umbral de los virus producidos
en el cuerpo.
Cuando inicialmente se propuso en el año de 1990, muchos
científicos rechazaron esta propuesta con el temor de que
los antiretrovirales existentes no controlarían la replicación
viral durante el procedimiento. Pero con los inhibidores de proteasa,
las combinaciones más efectivas, y los agentes extremadamente
poderosos aunque de corta vida como el nevirapine,con los que se
cuenta en la actualidad este ya no es el caso. Hoy día contamos
con mejores herramientas y con el conocimiento para experimentar
en este campo. La clave consistirá en la activación
del proceso mientras el paciente aún continúe sensible
a la acción de las drogas. El mayor interrogante es el de
determinar cuanto daño se ocasiona mientras se libra la batalla
y esto cuestiona a muchos científicos. Otros, sin embargo
argumentan que la carga total de VIH en el organismo, en una escala
relativa, es todavía pequeña en comparación
con otras enfermedades de las cuales el cuerpo es capaz de recuperarse.
Consideraciones Prácticas:
Los principales obstáculos en la medición de una “estrategia
de activación” son el dinero y la política.
Puesto que este experimento no se basa en un producto o droga en
particular. es probable que no se encuentre un patrocinador comercial.
El gobierno o las escuelas de Medicina deben tomar la iniciativa,
aunque ninguno de los dos es particularmente ágil para tomar
decisiones sobre experimentos clínicos considerados de alto
riesgo./ alta utilidad. Sin embargo, existe algo de magia en esta
estrategia. Cualquier hospital competente y equipo investigativo
podría desarrollar e implementar el protocolo necesario.
Concepto #3:
Combata la reacción a las drogas creando un nivel más
estable de la actividad de la droga
Un posible factor del rápido desarrollo de la resistencia
a las drogas antiretrovirales es que su potencia efectiva puede
variar ampliamente en el transcurso de un día. Para ser verdaderamente
efectiva, una droga necesita estar presente en el torrente sanguíneo
a un cierto nivel. Si el nivel se incrementa demasiado, crece el
riesgo de toxicidad y si el nivel desciende demasiado, aunque sea
brevemente, ocurre una supresión inadecuada del virus. Los
niveles de droga en la sangre ascienden a altos picos al poco tiempo
de tomar la droga pero descienden a sus mínimos antes de
que se hora de tomar la otra dosis. Estudios recientes han mostrado
que grandes cantidades de nuevos virus son elaboradas cada pocas
horas. o sea que es probable que la tasa de producción viral
fluctúe cada día a medida que la persona pasa por
los ciclos de las distintas dosis diarias. El nivel mínimo
entre las dosis puede suministrar una excelente oportunidad para
el desarrollo de virus resistentes, ya que se permite la replicación
en presencia de los niveles inadecuados de la droga. Este desafortunado
desequilibrio entre virus y droga ocurre cada corto tiempo entre
una dosis y otra.
Existen varias formas posibles para corregir este problema. Unos
pueden estar ya disponible para los pacientes a nivel individual,
por lo menos para aquellos que utilizan combinaciones de dos o tres
drogas. Alguien que toma tres drogas simultáneamente puede
escalonar las dosis en vez de tomarlas al tiempo. Esto puede suministrar
un nivel más estable de supresión del virus que un
régimen de dosis fijas. No está aún claro como
debe hacerse esto y es probable que varíe de acuerdo a la
combinación. Algunos elementos de una combinación
pueden ser aún mejor tomados juntos debido al efecto sinergístico
que se quiera lograr, tal como en el caso de AZT + 3TC o ddI + Hydroxyurea.
Pero si una tercera o cuarta droga es añadida a este escenario,
puede obtenerse un beneficio aún mayor al tomarse entre las
dosis de cada par de drogas.
Consideraciones Prácticas:
Estudios de laboratorio o sobre animales relativamente simples podrían
rápidamente probar esta estrategia. Alguna de la información
necesaria puede ya existir en los perfiles farmacoquinéticos
de las drogas. Si tal información fuera promisoria, sería
entónces necesario conducir pequeños estudios en humanos.
Un resultado positivo podría conducir bien sea a cambiar
las instrucciones para los pacientes de como utilizar las combinaciones
de terapias existentes o para desarrollar formulaciones diseñadas
para producir niveles de droga más estables en la sangre
durante los distintos momentos del día. Esta sería
un labor relativamente fácil para la industria farmacéutica.
Concepto #4:
Cambie la reserva de células infectadas del sistema linfático
al torrente sanguíneo
Los investigadores parecen estar de acuerdo en que el componente
clave para el sostenimiento de la infección crónica
por el VIH es la presencia de reservas de células infectadas
viralmente así como de virus libres atrapados en los nódulos
linfáticos y en otros tejidos linfoides. Con el tiempo, la
infección crónica parece sobrecargar a los nódulos
linfáticos y los tejidos son severamente afectados. La sabiduría
convencional sostiene que es bueno que los virus estén inmobilizados
en los nódulos ya que así se impide que se dispersen
por otras partes. Una concepción contraria argumenta que
esta inmovilización crónica de células en el
sistema linfático es uno de los motivos por los cuales el
sistema inmunológico falla para combatir la infección.
La mayoría de las personas estarían de acuerdo en
que la eventual destrucción del sistema linfático
resultante de la infección crónica no es algo bueno.
A medida que el organismo utiliza las CD4+, éstas circulan
a través del sistema linfático y pueden infectarse
a su paso. Un problema posterior es que existen evidencias de que
nuestras drogas actuales no son tan efectivas al combatir la reproducción
viral en el sistema linfático como lo son en la sangre (aunque
esto todavía está lejos de la certeza). Finalmente,
existe mucha preocupación de que el resultado final de la
infección a largo plazo del sistema linfático resulte
en su aniquilación.
Qué pasaría si existiera una forma de trasladar todas
esas células infectadas del sistema linfático al torrente
sanguíneo? Qué pasaría si la infección
pudiera mantenerse fuera del sistema linfático previniendo
así su destrucción? A continuación suministramos
un sistema que aunque puede aumentar temporalmente el nivel del
virus en la sangre, en teoría también puede deshacerse
de células infectadas y de aquellos virus más vulnerables
a las terapias existentes. Igualmente, al dar un respiro al sistema
linfático, aunque sea en forma temporal, puede darse la oportunidad
de que el sistema se cure a sí mismo en vez de que proceda
a su propia destrucción.
En 1992, los investigadores del National Cancer Institute procedieron
a evitar que el virus en el sistema linfático destruyera
los nódulos, utilizando un proceso denominado “radiación
nodal total”. Ningún experimento humano fue realizado
anteriormente por temor a los efectos desconocidos que pudieran
producirse, aunque esta estrategia es ocasionalmente utilizada para
tratar el cáncer. Es posible lograr la misma meta sin destruir
nada y sin los peligros inherentes a la radiación. Los investigadores
de una universidad han estado probando esta controversial teoría
por cerca de dos años en modelos animales. Una potente toxina
muy conocida (pertussis toxin) fue aplicada en dosis minúsculas
(100 microgramos) a un mono en estado avanzado de la infección
SIV, la cual es la equivalente al SIDA. La toxina “pertussis”
es conocida por generar un “shock” inmunológico
al sistema linfático, causando que se reestructure a sí
mismo para enfrentarse a la toxina y bloquear su entrada al sistema
linfático por parte de otros agentes infecciosos -tal vez
un truco defensivo aprendido en algún momento de la evolución.
Al añadir las drogas antiretrovirales, aunque no se produjeron
reducciones dramáticas en la carga viral, el animal recuperó
peso y volvió a las condiciones clínicas normales.
Experimentos posteriores, los cuales no han sido aún publicados,
han repetido el proceso con otros cinco animales, los cuales fueron
comparados a otros cinco como grupo de control. (monos similares
pero sin tratamiento). Esta vez a los animales bajo tratamiento
se les suministró inyecciones de bajas dosis de la toxina
cada dos meses pero sin la droga antiretroviral. Ninguno sufrió
efectos secundarios detectables. Cuatro de los cinco animales del
grupo de control murieron después de ocho meses, mientras
que cuatro de los cinco animales tratados permanecieron vivos con
mejores condiciones clínicas. El animal tratado que falleció,
lo hizo en las primeras semanas del estudio, sugiriendo que se encontraba
demasiado enfermo para poder beneficiarse del tratamiento.
Consideraciones Prácticas:
No existe un patrocinador o fabricante de drogas que quiera desarrollar
una toxina tan peligrosa como droga. Los científicos implicados
están aplicando para que a la toxina se le otorgue el status
de “Nueva Droga bajo Investigación” y pueda ser
utilizada en estudios con humanos, pero obtener su aprobación
puede tardar al menos un año. Muchos investigadores y médicos
se mostrarán reticentes a suministrar un toxina a una persona
inmunocomprometida. El estudio en los animales no mostró
daño alguno en la información clínica, la cual
a la hora de la verdad cuenta más que la teoría.
Otros investigadores señalan que pueden existir otros sistemas
de desenquistar las células infectadas del sistema linfático.
Si esto es así, todos deberían ser probados.
Comentario
Aunque promisorias, éstas nos son las únicas estrategias
orientadas hacia el proceso que merezcan atención. Otras,
como una propuesta formulada desde hace tiempo para suprimir algunos
aspectos de la función inmunológica, ha permanecido
sin probarse durante más de una década. Al igual que
otras nuevas estratégias, éstas conllevan riesgos
con respecto a su beneficio potencial. Nadie puede garantizar que
no harán daño a algún voluntario o que producirán
mejores resultados que las terapias convencionales. Sabemos los
riesgos y beneficios de las terapias actuales, y ambos son limitados.
Para lograr los próximos mayores avances contra la infección
por el VIH, la investigación tendrá que apartarse
de los caminos convencionales así como de la orientación
hacia el producto en forma exclusiva. Todas estas estrategias están
basadas en conceptos científicos razonables aunque no completamente
entendidos, y es muy probable que los experimentos se realicen con
la bendición de la FDA. Con un poco más de determinación,
los investigadores podrían llevar a la práctica tanto
estos como otros experimentos en humanos en un lapso de tan solo
unos pocos meses.
El mayor obstáculo al que se enfrentan todas estas estrategias
es que aparecen en un momento en que la Oficina de la Lucha Contra
el SIDA del Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos—no
el Congreso—está reduciendo los fondos dedicados a
la investigación. Muchos de los sitios donde se llevan a
cabo experimentos en todo el mundo están ahora cerrando sus
puertas. El proceso de presupuestos para la investigación
del SIDA está operando bajo la presunción de un equilibrio
entre la ciencia básica vs. la ciencia clínica, la
cual tiene ahora por lo menos dos años de retrazo. Lo único
que puede cambiar esto es el volúmen del clamor de la gente
que padece el SIDA y de aquellos que los apoyan.