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El VIH y la boca

Enero de 2007     View PDF     En inglés

Otros trastornos orales relacionados
de la enfermedad del VIH

Los dos trastornos más comunes que pueden no ser causados por una infección son la resequedad en la boca y unas pequeñas lesiones redondeadas, denominadas úlceras aftosas.

Boca seca (xerostomía)
La resequedad en la boca o xerostomía, es un problema común de la enfermedad del VIH y puede tener una variedad de causas. La enfermedad del VIH misma provoca resequedad en la boca debido a que la enfermedad hace que se hinchen las glándulas salivales (que son las glándulas en la boca que producen la saliva o escupa). Esto a su vez, reduce la cantidad de saliva en la boca. Una boca seca es también el efecto secundario de algunos medicamentos contra el VIH y de otros medicamentos como los antihistamínicos y antidepresivos. Las alergias y las infecciones también pueden causar resequedad en la boca.

Aunque no parezca grave, dejar la resequedad en la boca sin tratar podría llevar a otros problemas. Sin suficiente saliva, los fragmentos de comida pueden acumularse en la boca, entre los dientes y las encías y promover las caries dentales, la enfermedad periodontal y la candidiasis. Más aún, un flujo bajo de saliva puede provocar que persistan altos niveles de acidez durante mucho tiempo después de haber comido. Estos pueden desgastar el esmalte de los dientes dejándolos más susceptibles a las caries y otros problemas. Es común que las personas con resequedad en la boca tengan un gran número de caries, así que es importante que si usted tiene este problema, vaya al odontólogo regularmente.

Afortunadamente, la boca seca es fácil de solucionar y tratar. Una manera fácil es masticando chicles sin azúcar, los cuales estimulan la producción de saliva. Chupar caramelos de limón sin azúcar, hielo picado o pastillas también puede producir efectos similares. Beber abundantes líquidos con o entre las comidas es una buena idea, así como enjuagarse frecuentemente la boca con agua salda tibia o un enjuague bucal (preferiblemente sin alcohol). Evite el azúcar puesto que puede resecar aún más la boca y promover el crecimiento de hongos.

Algunos medicamentos recetados pueden ayudar a disminuir la resequedad en la boca. En particular, existe la saliva artificial y algunas personas pueden beneficiarse de la terapia con pilocarpina diseñada para estimular las glándulas salivales. Las hierbas como los demulcents, la pamplina (o estalaria) y la corteza del olmo americano (slippery elm) también pueden ayudar a combatir la resequedad en la boca, aunque no está claro si estas hierbas interactúan con los medicamentos comunes contra el VIH.

Úlceras aftosas (aftas)
Aftosa quiere decir “redondel pequeño”, de manera que las úlceras aftosas son pequeñas lesiones redondeadas en la boca. Tienden a formarse en el tejido blando de la boca, como la parte interna de las mejillas, los lados de la lengua o el interior de la garganta. Estas úlceras pueden desarrollarse en personas VIH negativas, pero las personas que viven con el VIH pueden tener úlceras más severas y prolongadas. Éstas pueden ser un efecto secundario de ciertas terapias contra el VIH, aunque aun las personas que no toman medicamentos podrían tenerlas.

Las lesiones suelen ser muy dolorosas al tacto o cuando los alimentos o los líquidos pasan sobre ellas. Pueden llegar a ser tan severas que la persona evite completamente comer o beber. La úlcera típica posee un halo rojizo recubierto por una capa o membrana grisácea. Por lo general suelen confundirse con lesiones de herpes y todavía no se sabe qué las produce. Algunas veces las úlceras aftosas desaparecen sin tratamiento. Sin embargo, las úlceras aftosas que son pequeñas (menores) pueden volverse grandes rápidamente (mayores). Así que si usted es VIH positivo, debe considerar el tratamiento de dichas lesiones.

El tratamiento puede incluir el uso de esteroides aplicados directamente sobre las úlceras. Una mezcla de Lidex (fluocinonida) y Orobase, uno de los dos entre Cormax o Temovate (clobetasol) y Orobase, o un elixir de Decadron (dexametasona) suele ser eficaz. Una terapia experimental, la talidomida, ha sido muy eficaz para tratar las úlceras aftosas en los estudios, aunque no carece de efectos secundarios. Los efectos secundarios pueden incluir fatiga, dolor y cosquilleo en las manos y los pies (neuropatía periférica) y raramente, recuentos bajos de neutrófilos (neutropenia). (Nota: la talidomida NO debe ser utilizada por mujeres embarazadas o que piensen quedar en embarazo mientras que están en terapia, ya que puede ocasionar serios defectos de nacimiento si se utiliza aun durante el primer trimestre de embarazo.)

 
     
 

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