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El VIH y la boca

Enero de 2007     View PDF     En inglés

Infecciones por hongos (fúngicas)

Candidiasis oral
Conocida también como aftas (thrush), la candidiasis oral es quizás el trastorno oral más común en las personas con VIH. Un sistema inmunológico sano está en capacidad de contrarrestar el crecimiento de este hongo, pero si este se encuentra aunque sea ligeramente deteriorado, no podrá hacerlo. La mayoría de los brotes se presentan cuando el recuento de células CD4+ cae por debajo de 400. Pero otros factores pueden también causar candidiasis, tales como un estado de estrés prolongado, la depresión y el uso de antibióticos.

Un profesional dental entrenado puede identificar y distinguir los tipos más comunes de candidiasis que afectan a las personas con VIH. Los síntomas pueden incluir parches rojizos o blanquecinos y surcos o rajaduras. Pueden o no causar dolor leve. Para más información, lea la publicación de Project Inform, La candidiasis oral.

La candidiasis oral puede ser tratada con medicamentos antimicóticos (contra los hongos) administrados por todo el cuerpo (sistémicamente) o aplicados directamente a las lesiones. En los casos leves, se trata directamente durante por lo menos dos semanas. Entre los medicamentos típicos se encuentran el Mycelex (clotrimazola) en tabletas, Fungizona en suspensión oral (amfotericin B) y el Nilstat (nistatin). El nistatin contiene mucha azúcar, de manera que si lo usa, enjuáguelo después con un enjuague con fluoruro (sin alcohol) para remover el azúcar. El exceso de azúcar puede ayudar a crecer a los hongos y las bacterias.

Las formas más severas de candidiasis, tales como la candidiasis esofágica, pueden requerir medicamentos sistémicos, tales como la ketoconazola, la itraconazola y la fluconazola (Diflucan). Por lo general el tratamiento dura por dos semanas o más, según sea necesario. Todos estos medicamentos interactúan con los medicamentos comúnmente utilizados contra el VIH, particularmente con los inhibidores de la proteasa. También podría ser ayudar cambiar sus hábitos alimenticios y su dieta.

En todos los casos, debe completarse el curso completo de la terapia aun cuando los síntomas obvios hayan desaparecido. Esto ayudará a prevenir la recurrencia, aunque no en el 100% de los casos. Si los brotes recurren, podría ser conveniente utilizar una terapia preventiva continua.

El tratamiento puede darse aun antes del primer brote (terapia preventiva, denominada también profilaxis), pero existe alguna controversia acerca de su eficacia. La principal inquietud es que el hongo puede volverse resistente a los medicamentos utilizados en la terapia preventiva, volviendo ineficaces los medicamentos para cuando de veras se necesite el tratamiento. Para más información acerca del tratamiento y la prevención de la candidiasis, lea la publicación de Project Inform, La candidiasis oral.

Histoplasmosis
La histoplasmosis en un hongo común en los Estados Unidos, principalmente en los valles del Mississippi, Tennessee, Missouri, Ohio y el río St. Lawrence. La mayoría de las infecciones pasan desapercibidas o causan problemas leves, lo que las hace difícil de diagnosticar. Los síntomas incluyen tos, fiebre, y fatiga general. Algunas veces la histoplasmosis puede presentarse con lesiones bucales. Las personas con sistemas inmunológicos muy comprometidos tienen mayores probabilidades de contraer esta enfermedad. No existe un tratamiento que sea solo para las lesiones bucales; la histoplasmosis se trata como una infección general. Las personas VIH positivas con este trastorno requieren tratamiento de por vida con pequeñas dosis de itraconazola debido a la alta tasa de recurrencia. Para más información acerca histoplasmosis, lea la publicación, Histoplasmosis.

 
     
 

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