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Nutrición y mantenimento del peso

Enero de 2007     View PDF     En inglés

La buena nutrición y el mantenimiento del peso son extremadamente importantes para las personas con VIH. Las vitaminas, los nutrientes y la energía que proveen los alimentos nutritivos pueden ayudar a mantener a raya la enfermedad. El mantenimiento del peso y la prevención de la pérdida de masa corporal, promueven la salud general y la capacidad del organismo para combatir la enfermedad.

A pesar de esto, la malnutrición y la pérdida de peso son problemas comunes asociados con la enfermedad del VIH. La malnutrición puede ser el resultado de una pérdida del apetito debida a depresión, fatiga, enfermedad o el efecto secundario de un medicamento. Si no se presenta una pérdida obvia de peso en la persona, podría pasar desapercibida.

La pérdida de peso suele ser una señal obvia de la malnutrición. Puede comenzar y volverse severa en cualquier momento del curso de la enfermedad del VIH. El desgaste es una pérdida extrema de peso—es decir, la pérdida inexplicada del 10% o más del peso normal de una persona. Algunos individuos reportan haber experimentado desgaste a pesar de tener recuentos muy altos de células CD4+. Sin embargo, el riesgo de desgaste y malnutrición severos aumentan dramáticamente cuando los recuentos de CD4+ caen por debajo de 100.

Existen muchas maneras de manejar su nutrición y su peso. Una estrategia integral para tratar el VIH deberá comprender estas áreas. Su peso debe ser monitoreado con el mismo esmero que los recuentos de células CD4+ y otros resultados de laboratorio. Es de suma importancia prevenir, detectar y contrarrestar la pérdida de peso de manera temprana. Los especialistas en este tema opinan que la diferencia entre un tratamiento exitoso de una infección oportunista y uno fallido, puede depender de una pocas libras de peso.

Hay muchas maneras de prevenir y tratar la pérdida de peso. Podrían requerirse diferentes estrategias a lo largo de la enfermedad del VIH. Una persona sana, sin señales obvias de pérdida de peso, probablemente desarrollará un tipo de estrategia muy diferente a alguien con una pérdida significativa de peso. Igualmente, la pérdida de peso provocada por problemas intestinales (trastornos gastrointestinales), diarrea u otros problemas por el estilo, pueden requerir diferentes intervenciones a la pérdida de peso debida únicamente a los efectos secundarios de un medicamento.

Para tener éxito, es de gran importancia encontrar un programa de nutrición y mantenimiento del peso que encaje tanto en su estilo de vida como en sus necesidades nutricionales. Los siguientes son algunos puntos a considerar, lo cuales serán explicados con mayor profundidad más adelante en este artículo.

  • Incluya la nutrición y el ejercicio como parte integral de la estrategia de tratamiento contra el VIH.
  • Diagnostique rigurosamente y trate adecuadamente las causas de la pérdida de peso.
  • Siga las normas que sean razonables para una preparación “más segura” de los alimentos.
  • Cuando sea necesario, considere el uso de suplementos para sustituir cualquier deficiencia.
  • Aprenda las ventajas y desventajas de varias intervenciones.
  • La nutrición y el ejercicio como parte integral de la estrategia de tratamiento contra el VIH.
  • No se puede destacar lo suficiente la importancia de la nutrición y el mantenimiento de la masa corporal. Una buena nutrición, combinada con ejercicio, fortalece el cuerpo y la mente. Juntos, pueden proveer una base sólida para optimizar los beneficios de las terapias para tratar el VIH y otras infecciones.

La mayoría de los médicos y personas con VIH no reconocen las primeras señales de la pérdida de peso. Entre las maneras de ayudar a prevenir el desgaste y la malnutrición están el monitoreo cuidadoso del peso, utilizando exámenes de laboratorio para detectar si hay deficiencias en alguna vitamina u hormona, y el desarrollo de un programa de nutrición y ejercicio. Cuando sea posible, es mucho mejor corregir los problemas nutricionales antes de que se vuelvan severos. Esto podría implicar un mejoramiento en la dieta, o el uso de estimulantes del apetito o suplementos para subir de peso.

Las estrategias que usted utilice para manejar la nutrición y el ejercicio deben ser revisadas periódicamente, para poder así adaptarlas a sus necesidades cambiantes. Dos personas en la misma etapa de desgaste pueden manejar la nutrición y el ejercicio de forma diferente. Alguien dispuesto a seguir un régimen de ejercicios físicos y una dieta cuidadosa, puede recuperarse del desgaste simplemente adoptando mejores hábitos alimenticios. Alguien que esté menos inclinado al ejercicio y que encuentre mayores dificultades en seguir una dieta podría necesitar intervenciones más invasivas, que podrían ir desde el uso de estimulantes del apetito y suplementos hasta una nutrición parenteral total (TPN por su sigla en inglés). Ambas personas pueden recuperarse exitosamente del desgaste, pero cada intervención refleja ciertos factores y elecciones del estilo de vida individual. Existen ventajas y desventajas para cada elección. Obtenga información, sopese los riesgos y los beneficios, y desarrolle un plan realista para prevenir o contrarrestar el desgaste.

Muchas personas que experimentan pérdida de peso o malnutrición se sienten frágiles y evitan el ejercicio extenuante. También tienden a sentirse deprimidas—que es un problema relacionado con la malnutrición. Estos sentimientos suelen ser un obstáculo para mantener una buena nutrición y un plan adecuado de ejercicios, lo que perpetúa un peligroso círculo vicioso. Aun si se siente frágil, su cuerpo es mucho más resistente de lo que usted piensa.

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