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Un hígado sano

Octubre de 2007     View PDF     En inglés

Haga cambios en su estilo de vida

Hacer cambios en su alimentación puede ser de gran utilidad para que su hígado funcione bien. Comer una dieta saludable también puede ayudar a que el hígado se recupere cuando esté enfermo, y es algunas veces una parte importante del tratamiento. Revise la pirámide de alimentos del US Food Guide Pyramid en www.mypyramid.gov. Para más información sobre nutrición, vea más adelante la sección Aliméntese bien y haga ejercicio.

El alcohol es más bien difícil de procesar para el hígado. Algunas personas son más sensibles a éste que otras. El alcohol puede ser un problema dependiendo de la cantidad que la persona toma y con qué intervalo de tiempo. Dejar de tomar o reducir su consumo o la frecuencia con que se consume dará a su hígado la oportunidad de funcionar mejor. Algunos expertos sugieren no más de dos bebidas al día mientras que otros sugieren solamente una. Para las personas con insuficiencia hepática, se recomienda no tomar nada de alcohol. Si usted toma medicamentos sin receta médica, lea cuidadosamente las etiquetas. Muchos de los productos líquidos para aliviar los resfriados y la gripe contienen alcohol y deben usarse con precaución. Asimismo, tomar alcohol junto con acetaminofén y otros medicamentos puede ser tóxico para su hígado. Consulte con su médico.

Lo que respiramos a nuestros pulmones es filtrado por el hígado. Dos maneras de preservar su hígado es evitar fumar y permanecer alejado de vapores y líquidos tóxicos. Se cree que fumar cigarrillos aumenta el riesgo de desarrollar cáncer de hígado. Los vapores de cosas cotidianas como la laca para el pelo, los productos de limpieza con amoníaco, los repelentes de insectos y los diluyentes de pinturas, entre otros, también pueden hacerle daño a su hígado y deben evitarse. Si usted tiene que manipular estos artículos, considere usar una mascarilla o guantes para cubrir su piel, o abrir las ventanas para que entre aire a la habitación donde se encuentre.

Los daños al hígado son comunes en las personas que utilizan drogas inyectadas. Esta actividad puede pasar virus y bacterias de una persona a otra, lo que puede enfermarlas y dañar sus hígados. Las drogas callejeras suelen ser impuras y contener sustancias químicas perjudiciales que pueden provocar una insuficiencia hepática. Limitar o no usar las drogas callejeras le ayudará a proteger su hígado. Si las usa, no comparta con nadie sus materiales— tales como agujas, cuchillas de afeitar, calderos, algodones, agua o pajillas (popotes) para inhalar. Esto también es cierto para las jeringas para inyectarse esteroides o medicamentos para la diabetes u otras afecciones.

Tener relaciones sexuales seguras y una buena higiene personal también puede ayudar a prevenir las infecciones que afectan al hígado. Use condones y otros medios para prevenir las infecciones. Averiguar más sobre la historia sexual de sus compañeros sexuales también puede ayudar. (Para más información lea la publicación de Project Inform El sexo y las inquietudes de prevención para las personas positivas). Además, no comparta los artículos personales tales como los cepillos de dientes y otros instrumentos de limpieza dental, las máquinas de afeitar, los instrumentos de manicura u otros artículos que puedan tener sangre en ellos—especialmente si su pareja tiene infecciones contagiosas que pudieran causar una insuficiencia hepática.

Con el tiempo, la exposición a venenos y otras sustancias químicas pueden provocar insuficiencia hepática crónica. Es conveniente que revise su casa en busca de señales de estas sustancias químicas. Además, si usted trabaja cerca de ellas, podría tener un mayor riesgo de un daño hepático.

 
     
 

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