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El síndrome de lipodistrofiaNoviembre de 2001 View PDF En inglés Tratamiento de los síntomasPuesto que su causa es incierta, el tratamiento de la lipodistrofia no es una ciencia exacta y tratar de contrarrestar principalmente los cambios en la apariencia física y en los resultados de los análisis de laboratorio. A continuación se explican algunas maneras de manejar la lipodistrofia. Cambio de terapia: Sin embargo, si la lipodistrofia parece estar asociada con un inhibidor de proteasa, ensaye otro inhibidor o trate de sustituirlo con un NNRTI. Tres informes separados sostienen que se logró algún éxito al cambiar las personas a un NNRTI. Los médicos informan cierto grado de disminución en la obesidad central; sin embargo, no se logró que la grasa volviera a los brazos y las piernas en el caso de todos los pacientes. También se informaron disminuciones en los niveles de triglicéridos y colesterol. Un grupo de Sidney ha conducido un gran número de investigaciones sobre la lipodistrofia en un estudio que incluyó a 80 personas que o bien habían continuado el uso de inhibidores de proteasa o se habían cambiado a un régimen de abacavir + adefovir + nevirapina + hidroxiurea. Las personas que se cambiaron tuvieron disminuciones en los niveles de triglicéridos y colesterol aunque ningún cambio en el HDL o “colesterol bueno”. Además, quienes se cambiaron tuvieron alguna reducción en la grasa abdominal, pero continuaron perdiendo grasa periférica de los brazos y las piernas. También perdieron, en promedio, cerca de seis libras. No se tiene claro si la pérdida de peso es debida al cambio de las terapias contra el VIH o a otros factores. (Varios estudios informaron que las personas que usaban adefovir perdían peso). Las personas que continuaron utilizando los inhibidores de proteasa continuaron ganando grasa abdominal. En Barcelona se llevó a cabo un estudio sobre 106 personas que usaron una terapia que incluía inhibidores de proteasa o que se cambiaron a ddI+d4T+nevirapina. Quienes se cambiaron, tuvieron disminuciones significativas de sus niveles de triglicéridos y colesterol, mientras que los que continuaron con los inhibidores de proteasa no presentaron ningún cambio en sus indicadores. Ninguno de los dos grupos tuvo cambios en los niveles de glucosa. La pérdida de grasa periférica parecía estabilizarse entre quienes se cambiaron, mientras que aquellos que seguían usando los inhibidores de proteasa continuaron perdiendo grasa periférica. En ninguno de los dos grupos se presentaron reducciones significativas en la grasa abdominal. Tampoco hubo diferencias entre los dos grupos en los repuntes de la carga viral (de debajo a encima de 50 copias del ARN VIH) después de 36 semanas. Quienes se cambiaron de terapia tuvieron un pequeño aumento en los recuentos de células CD4+. Estos y otros resultados sugieren que los inhibidores de proteasa son los principales responsables por los aumentos reportados en los niveles de triglicéridos y colesterol. Cambiarse a un nuevo régimen sin inhibidores de proteasa parece reducir estos niveles. Sin embargo, no se tiene claro si esto es verdad para todos los medicamentos no inhibidores de proteasa. Por ejemplo, varios estudios han mostrado que el no nucleósido, efavirenz, también puede aumentar estos niveles. Cambiar de terapia puede o no reversar la redistribución de la grasa. Es completamente posible que algunos efectos secundarios sean causados por medicamentos específicos pero no por toda una clase de medicamentos. En otras palabras, un inhibidor de proteasa puede aumentar estos niveles mientras que otro puede no hacerlo. Algunos nuevos resultados apoyan esta teoría. Por ejemplo, con base en algunos estudios de duración relativamente corta, el amprenavir no parece aumentar los triglicéridos y el colesterol tanto como los inhibidores de proteasa disponibles en la actualidad. Otros estudios sugieren que el d4T afecta la pérdida de grasa periférica más que otros medicamentos análogos de los nucleósidos. Dos estudios muestran que algunas personas que se cambiaron del d4T a otros análogos de los nucleósidos tuvieron aumentos en la grasa periférica pero ningún cambio en la grasa abdominal. Estas observaciones sugieren que algo de la redistribución de la grasa puede ser reversible. Liposucción / Cirugía plástica: Estas cirugías no carecen de riesgos y existen informes anecdóticos sobre diferentes grados de éxito. Algunos aseguran que la cirugía produjo resultados duraderos, mientras que otros dicen que la joroba volvió a crecer con el tiempo. La hormona de crecimiento humano (Serostim): |
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