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El síndrome de lipodistrofia

Noviembre de 2001     View PDF     En inglés

¿Qué nos dicen los estudios?

Un estudio sobre 306 mujeres mostró que el agrandamiento de los senos y la cintura y el desgaste en las nalgas, los muslos y las pantorrillas se presentó en 32 mujeres (10.5%). Todas las que presentaron cambios en la grasa corporal utilizaron regímenes que incluían 3TC. Doce de las treinta y dos mujeres tomaban terapia de doble combinación (que incluía 3TC) pero no incluía un inhibidor de proteasa. Además, entre las mujeres que tomaban 3TC, el riesgo de desarrollar cambios en la forma corporal fue significativamente más bajo en las que también tomaban AZT y más alto en las que tomaban d4T.

El estudio indica una marcada asociación entre los cambios en la forma corporal y el uso del 3TC, tanto para las que habían tomado un inhibidor de proteasa como para las que no. Aunque lejos de estar confirmado, esta información sugiere que los mecanismos que causan los cambios en la forma corporal de las mujeres pueden no estar relacionados con los inhibidores de proteasa. A diferencia de los hombres, en las mujeres parece haber una conexión más clara entre el uso del 3TC y el d4T y la lipodistrofia.

En Italia se realizó un estudio que incluyó a 92 hombres y 96 mujeres, ninguno de los cuales había utilizado antes inhibidores de proteasa o análogos de los no nucleósidos (NNRTI). En este estudio el 26% de las mujeres y cerca del 7% de los hombres experimentaron cambios en la forma corporal, demostrando que estos cambios no se relacionan estrictamente al uso de los inhibidores de proteasa. Las mujeres tenían un riesgo cinco veces mayor de cambios en la grasa corporal, siendo las mayores diferencias el agrandamiento de los senos (14.6% en las mujeres y 0% en los hombres) y la pérdida de peso en las piernas.

Un estudio francés que incluyó a 624 personas (el 84% hombres) también mostró diferencias evidentes según el sexo. Todos los participantes utilizaron terapias combinadas de tres medicamentos contra el VIH. El agrandamiento de los senos se observó en el 67% de las mujeres y solo en el 15% de los hombres, mientras que la obesidad central se observó en el 67% de las mujeres y en el 48% de los hombres.

Otro estudio que incluyó a 100 personas muestra que quienes toman d4T tienen mayor probabilidad de pérdida de grasa que los que toman AZT (zidovundina, Retrovir). Todos los participantes habían utilizado únicamente AZT, ddI (didanosina, Videx) y/o ddC (zalcitabina, Hivid).

Durante el estudio, los voluntarios tomaron 3TC (laminvudina, Epivir) + indinavir (Crixivan) y o bien AZT o d4T. Después de 30 meses, no hubo ninguna diferencia en cuanto a la respuesta contra el VIH, la acumulación de grasa, o los niveles de colesterol, glucosa o triglicéridos. Sin embargo, las personas que tomaban d4T tenían mayor pérdida de grasa en los brazos, las piernas o las nalgas. Setenta por ciento de las personas que tomaban d4T experimentaron alguna pérdida de grasa en comparación a 43% de los que tomaban AZT.

El estudio encontró que la edad avanzada, los recuentos bajos de células CD4+ y el sexo femenino, presentaban un mayor riesgo de pérdida de grasa. Este es el primer estudio que muestra que las mujeres son más propensas a experimentar pérdida de grasa, mientras que varios otros estudios anteriores han demostrado que las mujeres son más propensas a experimentar acumulación de grasa que los hombres.

Otro estudio más a pequeña escala mostró que el gemfibrozil (Lopid) puede ayudar a reducir los niveles de triglicéridos. Participaron treinta y dos personas con niveles elevados de triglicéridos, que seguían un régimen con inhibidores de proteasa. Todos seguían una dieta baja en grasas saturadas y utilizaban bien sea gemfibrozil o un placebo. Las personas que tomaron gemfibrozil tuvieron una pequeña disminución en los triglicéridos, pero solo uno regresó a los niveles “normales”. No se presentaron cambios en cuanto al colesterol o a la glucosa en ninguno de los dos grupos.

Estos resultados sugieren que el gemfibrozil solo es insuficiente para reducir los triglicéridos, especialmente en las personas que toman inhibidores de proteasa. El gemfibrozil podría requerir ser combinado con otro medicamento reductor de lípidos para lograr un efecto óptimo.

Otros estudios, cuyos resultados se exhibieron en carteles durante la VII Conferencia sobre Retrovirus e Infecciones Oportunistas, mostraron resultados similares aunque a veces contradictorios. Si se prueba que la acumulación de grasa es más común en las mujeres, entonces otros riesgos como el de desarrollar diabetes también podrían ser más comunes. Sin embargo, es importante saber que las definiciones imprecisas, las mediciones inconsistentes y el y el número relativamente pequeño de mujeres a quienes se les ha hecho un seguimiento hasta ahora, puede distorsionar estos estudios, como todos los estudios sobre la lipodistrofia.

 
     
 

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