Hacia el entendimiento del VIH:
Balsas lípidas
Abril de 2004 View PDF En
inglés
En los últimos veinte años se ha presentado una enorme
cantidad de descubrimientos en el campo de la investigación
del VIH, tal vez sin paralelo en la historia de la exploración
biomédica. Desde los primeros días de la epidemia,
la comprensión del VIH y del sistema inmunológico
por parte de los científicos ha avanzado a pasos agigantados.
Sin embargo, los frutos de la investigación científica
más básica no siempre son evidentes de inmediato.
Indudablemente el proceso científico dista mucho de ser
ideal en el traslado de la información adquirida en el laboratorio
a su aplicación en la terapia y a un progreso en los cuidados
que se prestan en el lecho del paciente. Sin embargo, ciertos avances
básicos en la ciencia han redundado en una mejora enorme
de la atención que se puede brindar a las personas con VIH.
Este publicación ofrecerá una breve presentación
global de unos cuantos descubrimientos importantes y arrojará
luz sobre una nueva teoría que está emergiendo acerca
del papel y las implicaciones del colesterol en la infección
del VIH.
Las moléculas de adhesión se pegan o adhieren a partículas
en la sangre. Ellas ayudan a transportar material a través
de la membrana de la célula. Se encuentran en la superficie
de la célula, y se ha demostrado que todas las moléculas
de adhesión importantes tienen interacción con el
VIH. Cuando estas moléculas se encuentran presentes en la
superficie de la célula, el enlace del VIH con una célula
pasa de un par de cientos a miles de virus. Estas moléculas
no solamente incrementan la capacidad del VIH para fusionarse a
la célula, sino que también aumentan la capacidad
del VIH para infectar la célula y de hecho ayudan a transportar
el virus al interior de la célula. Más aún,
cuando el VIH está enlazado a una de estas moléculas,
es mucho más difícil para el sistema inmunológico
ubicarlo y neutralizarlo o eliminarlo.
Además del papel que las moléculas de adhesión
desempeñan para facilitar el enlace del VIH y la infección
de las células, también tienen otro papel clave al
permitir que las células infectadas liberen nuevo VIH. VIH
tiene que introducirse en la célula para reproducirse, pero
también tiene que salir de ellas.
El papel de las balsas de lípidas

Superficie de un célula CD4+ y balsa de lípida
encontrada junto al receptor de la célula CD4+

Balsa de lípida desplazándose hacia
el co-receptor

Después de fusionarse, la balsa de lípida
se desplaza hacia el co-receptor del VIH

El VIH se desplaza hacia adentro de la célula
CD4+
Investigaciones realizadas por el doctor James Hildreth de la Universidad
Johns Hopkins, y otros científicos, han mostrado que más
del 90% de los brotes del VIH en las células ocurre en una
región de la célula rica en moléculas de adhesión,
que se han llamado balsas de lípidas. Estas balsas de lípidas
también son importantes para los funciones varios que incluyen
transportar materiales dentro, fuera y a través de las células.
Las balsas de lípidas no sólo han demostrado ser importantes
para el VIH, sino también para otros virus, tales como el
de la gripe y el del sarampión (que selectivamente forman
enlaces y brotes desde ellas). Comprender el papel de las balsas
de lípidas en el VIH podría tener implicaciones importantes
para futuras direcciones en las terapias contra el SIDA.
El colesterol se encuentra en todos los tejidos, aceites, grasas,
en la sangre, etc. Es un componente clave de las balsas de lípidas.
Hildreth y su equipo realizaron los experimentos para identificar
el papel del colesterol y las balsas de lípidas en la infección
del VIH. Utilizando una mezcla llamada beta-ciclodexin (BCD), Hildreth
logró cambiar el nivel de colesterol en las células,
eliminando alrededor del 90% del colesterol en el interior de una
célula en un período de una hora. El equipo de Hildreth
descubrió lo siguiente:
- Al eliminar el colesterol de las células con BCD, la
célula pasaba a ser resistente a la infección del
VIH.
- Las células en las que se ha suprimido el colesterol,
liberan unas partículas no contagiosas de VIH. (Aquellas
en que se elimina el colesterol por medio producen menos de un
5% de VIH contagioso comparadas con aquellas en las que no se
elimina el colesterol). Cuando se les restituye el colesterol,
reaparece la capacidad de contagio del virus que producen.
- Es importante constatar que el equipo de Hildreth utilizó
el BCD para suprimir el colesterol del propio VIH. Cuando al VIH
se le retiraba el colesterol, pasaba a ser inactivo. Cuando al
virus se le restituía el colesterol, reaparecía
su capacidad de contagio.
- El trabajo de Hildreth resalta la importancia de las balsas
de lípidas y el colesterol en la infección del VIH
y el brote de las células. Hildreth concluyó que
para que el VIH sea contagioso, es necesario que permanezcan intactas
las balsas de lípidas y el colesterol.
El equipo de Hildreth está particularmente interesado en
aplicar estos descubrimientos a la invención de un microbicida
tópico que podría ser útil en los esfuerzos
para prevenir el VIH. (Los microbicidas tópicos son generalmente
cremas o gels que pueden ser usados como supositorios vaginales
y/o anales, que tal vez se podrían añadir incluso
a los lubricantes.) El objetivo es identificar un compuesto con
actividad contra el VIH que podría inutilizar el virus y
prevenir la transmisión sexual/vaginal del VIH. El equipo
ha estado explorando el potencial del BCD como microbicida contra
el VIH.
A diferencia del nonoxynol-9, un microbicida tópico que
se ha estudiado abundantemente, el BCD no resulta tóxico
para las células, en particular las células en la
región vaginal, llamadas células epiteliales. Estudios
con animales sugieren que el nonoxynol-9 destruye totalmente las
células epiteliales, que son importantes para proteger a
las mujeres de las infecciones virales que pueden traer complicaciones
ginecológicas. Sin embargo, el BCD exhibió una toxicidad
mínima para las células epiteliales. El BCD inhibió
significativamente la transmisión e infección del
VIH, ya fuese que se empleara simplemente para el tratamiento de
las células vaginales o que fuese aplicado de manera intravaginal.
Si bien los enfoques que se centran en la supresión del
colesterol podrían tener implicaciones importantes para la
prevención, así como los microbicidas, también
existen implicaciones potenciales para el tratamiento que tienen
que ser exploradas exhaustivamente y ameritan investigación.
El doctor Eric Freed de los Institutos Nacionales de Salud también
ha realizado estudios de laboratorio con el BCD demostrando que
la actividad del BCD contra el VIH depende de la dosis (mientras
más alta sea la dosis, en mayor grado se inhibe la actividad
contra el VIH). Además su investigación confirmando
que el BCD no produce una toxicidad general en las células.
El doctor Freed ha examinado un agente comun de reducción
del colesterol, un inhibidor de estatin llamado simvastatin (Zocor).
Su investigación sugiere que el simvastatin puede disminuir
la replicación del VIH, el cual elevado presenta la oportunidad
de explorar si estos compuestos son útiles como agentes contra
el VIH.
Descubrimientos científicos básicos acerca del sistema
inmunológico y el VIH a menudo parecen lejanos del mundo
real para las personas con VIH. Sin embargo, los descubrimientos
que tienen lugar en el laboratorio tienen grandes implicaciones
potenciales para el futuro trata-miento y las futuras direcciones
en la investigación. Uno de los mayores obstáculos
en facilitar que los descubri-mientos lleguen del laboratorio al
lecho de la persona con VIH reside en las mismas estructuras de
cómo la investigación se lleva a cabo y es financiada.
Las infraestructuras que apoyas la ciencia en Estados Unidos resultan
ser muchas veces los mayores obstáculos para el progreso.
Esto no sólo constituye un problema para la investigación
sobre el SIDA sino también en todas las áreas de investigación
sobre las enfermedades humanas. A medida que avanzamos en la tercera
década del SIDA, es crucial que la comunidad y los estamentos
científicos hagan una evaluación crítica de
las áreas en las que ha habido éxito y en las que
se han presentado fracasos y encuentren tanto la voluntad como el
valor para luchar por reformas significativas que puedan acelerar
el proceso hacia el descubrimiento de una cura.