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IL-2 (interleuquina-2, Proleukin)

Marzo de 2007     View PDF     En inglés

¿Qué han demostrado las investigaciones?

Los investigadores han experimentado con 3 modos de administración de la IL-2: por inyección subcutánea (debajo de la piel; abreviada «subQ»), por inyección en los músculos estomacales y por infusión intravenosa (dentro de una vena; abreviada «IV»). Se han probado diversos horarios: diaria, semana, mensual o bimestral, y varias posologías: desde dosis diarias muy bajas (1 millón de Unidades Internacionales, o UI) a dosis intermitentes más elevadas (18 millones de UI).

Se han ensayado y siguen estudiándose fórmulas experimen­tales de IL-2. Se están realizando estudios a gran escala para evaluar un régimen cíclico de inyecciones subcutáneas de IL-2 administradas dos veces al día, en dosis de 9 MUI (4.5 por inyección) ó 15 MUI (7.5 por inyección), durante 5 días seguidos y cada 2 meses. Este régimen ha logrado aumentar considerablemente los recuentos de células CD4+. Se han obtenido sistemáticamente aumentos de 100 a 400 o más células CD4+ por encima de las mejoras observadas con las terapias estándar contra el VIH.

En las investigaciones de laboratorio, la IL-2 suele emple­arse para estimular la reproducción de las células infectadas por el VIH. Cuando se utiliza de esta forma, la IL-2 induce a las células infectadas a producir nuevas partículas de VIH en grandes cantidades. Por este motivo, algunos investigadores temían administrar este medica­mento a seres humanos: lo que menos se desea es aumentar la producción del VIH. Sin embargo, estos temores no se ha corroborado en los estudios.

Contrariamente a lo que pensaban estos investigadores, los grupos que tomaban la IL-2 combinada con terapia contra el VIH y los que recibían sólo esta última mostraron cambios similares de los niveles de VIH. Después de una ronda de tratamiento con IL-2 suele detectarse una explosión de actividad del VIH, pero ésta no se mantiene y no hay prueba alguna de que esta elevación transitoria en los niveles del VIH sea perjudicial. No obstante, este temor limita a la mayoría de los investigadores a administrar la IL-2 sólo a personas que reciben también terapias contra el VIH.

Los investigadores individualizan la dosis y el horario de admini­stración de la IL-2 de acuerdo con las necesi­dades de cada persona—tratando de optimizar los aumentos en el recuento de células CD4+ y minimizar los efectos secundarios. Si se produce algún efecto secundario, se dis­minuyen las dosis y se acortan las rondas con el objeto de mejorar la tolerancia al tratamiento. Si los recuentos de células CD4+ ascienden a los niveles nor­males, se reduce la frecuencia de administración de la terapia con el fin de mantener estos aumentos. Según los estudios efectuados hasta la fecha, las personas que tenían recuentos elevados de células CD4+ (por encima de 400) cuando iniciaron la terapia con IL-2 mani­festaron aumentos más inmediatos y pronunciados en los recuentos de células CD4+, pudiendo reducir la frecuencia de las rondas de IL-2.

Un estudio realizado en los Institutos Nacionales de Salud (NIH) incluyó a personas con recuentos aproxi­mados de 600 células CD4+. En los primeros tres ciclos, los recuentos de células CD4+ de los receptores de IL-2 aumentaron a cerca de 1,200. En promedio, estos recuentos de células CD4+ se mantuvieron a estos niveles durante aproximadamente un año entre los ciclos de terapia. Sin embargo, si la persona tiene un recuento menor de 300 células CD4+ cuando comienza a recibir IL-2, los aumentos suelen ser menos inmediatos y pro­nunciados. Por lo tanto, para poder mantener niveles ideales de células CD4+, es posible que estas personas requieran recibir ciclos bimestrales de IL-2 durante mucho más tiempo antes de que pueda prolongarse el plazo entre las rondas.

También ha cobrado interés el uso de la IL-2 como parte de las interrupciones estructuradas de tratamiento (IET). Este tema se analiza brevemente en la publicación Interrupción estructurada del tratamiento de Project Inform.

Se han llevado a cabo unos cuantos estudios para investigar el uso de IL-2 como parte de una estrategia de erradicación. Hasta ahora, no se ha logrado demostrar que sea posible eliminar del todo el VIH del cuerpo de una persona, ya sea en presencia o en ausencia de IL-2.

En estudios de inyecciones diarias de IL-2 en dosis bajas, no se han observado los aumentos dramáticos en los recuentos de células CD4+ que se producen con el ciclo de dosis más elevadas, aunque tal vez haya menos efectos secun­darios asociados con este régimen. A raíz de los resultados poco alentadores arrojados por un estudio a mediana escala, Chiron Corporation (la compañía fabricante de la IL-2 en aquel momento) suspendió importantes labores de desarrollo sobre la admin­istración de IL-2 en dosis bajas. No obstante, algunas personas y médicos siguen experi­mentando con este régimen, con la esperanza de encontrar un equilibrio ideal entre los beneficios potenciales y los efectos secundarios conocidos.

Por último, en un estudio a mediana escala de personas con recuentos muy bajos (inferiores a 200) de células CD4+ y niveles controlada del VIH (menos de 1,000 copias de ARN viral) se demostró que la terapia con IL-2 podía aumentar moderadamente los recuentos de estas células. Los resultados han motivado al organismo normativo francés a aprobar un Programa de Uso Compasivo de la IL-2 en per­sonas con recuentos bajos de células CD4+ y niveles de VIH inferiores a 1,000.

Estos datos, combinados con los resultados de otras investigaciones, infundieron la suficiente confianza en las auto­ridades francesas como para facilitar la disponi­bilidad de la IL-2 a personas con enfermedad de VIH en etapas más avanzadas. La FDA en EE. UU. ha optado por una posición más conservadora y no ha aprobado el acceso a la IL-2 bajo las mismas circunstancias. A pesar de esto, algunas personas en EE. UU. se las arreglan para obtener la IL-2, ya que, una vez que la FDA aprueba el uso de un medicamento, los médicos tienen el derecho de prescribirlo a su criterio. Sin embargo, es posible que los seguros privados y otros proveedores de fondos no estén dispuestos a cubrir los gastos del medicamento.

 
     
 

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