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Las hierbas medicinales,
los suplementos y el VIH

Enero de 2005     View PDF     En inglés

Algunos antecedentes

Bajo el sistema de leyes actuales, las vitaminas, los suplementos y las hierbas medicinales no tienen que ser evaluados por ninguna agencia reguladora, tal como la Administración de Fármacos y Alimentos de los Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés), antes de salir a la venta. Todo lo que tienen que hacer los fabricantes es aseverar que al producto se le “considera seguro en términos generales”. Lo que esto quiere decir es que no se requieren estudios para demostrar la eficacia y seguridad de estos productos. Esto deja a los consumidores con poca o ninguna información de importancia acerca de sus beneficios o posibles efectos secundarios.

Unos pocos fabricantes mencionan de manera vaga en su literatura algunos “estudios”, pero estos suelen ser muy pequeños y sin elementos de control. Además, este tipo de productos no tienen que ser fabricados de acuerdo a las mismas “Prácticas de Buena Fabricación” que se exige para la elaboración de medicamentos recetados. En consecuencia, estos varían ampliamente en cuanto a sus ingredientes activos, y aun entre los diferentes lotes de producción del mismo producto. De hecho, los estudios muestran que hoy en día algunos productos en el mercado no contienen absolutamente ningún ingrediente activo.

Los suplementos de hierbas efectivamente pueden contener sustancias químicas peligrosas, como arsénico o plomo—las cuales podrían llegar a ser fatales. También hay los que contienen medicamentos recetados. Sin embargo, los fabricantes más serios hacen un gran esfuerzo para suministrar el producto legítimo, en las cantidades que se anuncian. Pero debido a la falta de reglamentación en esta industria, no existe una manera simple de saber quién está diciendo la verdad.

Las personas deben ser conscientes sobre esta realidad y tomar medidas para reducir el riesgo de comprar productos contaminados o que carezcan de ingredientes activos. Una de las maneras de hacerlo es buscando vendedores de buena reputación. Pida orientación a un practicante capacitado en medicina alternativa, tal como un herbolario o un nutricionista que sea especializado en VIH, y obtenga información sobre los productos que está considerando utilizar. Tener solamente en cuenta lo que dicen los fabricantes de los productos no garantiza que la información sea exacta.

En sus empaques y hasta en sus sitios de Internet, algunos fabricantes alegan que la actividad de los ingredientes en sus productos ha sido comprobada. Investigue un poco para informarse mejor. Por ejemplo, algunas publicaciones como el “Reporte a los consumidores” (Consumer Reports) y otros grupos como el de www.consumerlab.com, con alguna periodicidad prueban un suplemento y reportan lo encontrado en las diferentes marcas del mismo. Sin embargo, ni siquiera eso le garantiza que usted se vaya a beneficiar con el uso del producto.

Por lo general, si una compañía demuestra integridad en algunos de los productos que han sido probados por los grupos de consumidores, ésta es una señal de que mantienen estándares similares para sus otros productos. De acuerdo a los investigadores que analizan estas terapias, la calidad de los productos que pasan por una evaluación por parte de los fabricantes no son por lo general los que se encuentran en los supermercados o las farmacias corrientes.

OTROS ENLACES

consumerlab.com

 
     
 

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