Decirles a otros que usted tiene VIH puede ser una experiencia
atemorizante. Pero también puede ser liberador y hasta mejorar
la intimidad con otras personas. A la larga, no es tan duro como
la pesada carga de tener que guardar el secreto. Aunque no hay
una manera óptima de revelar su estatus, hay algunas cosas
que se deben considerar con anterioridad y que podrían ser útiles.