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Neumonía bacteriana

Agosto de 2005     View PDF     En inglés
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Investigación sobre neumonía bacteriana

Grau estudió 142 casos de enfermedad neumocócica invasiva provocada por la neumonía estreptocócica en personas infectadas con el VIH entre 1986 y 2002, comparando las eras pre y post-HAART (sigla en inglés para terapias antirretrovirales de alta potencia) es decir de 1986 a 1996 y de 1997 a 2002. La incidencia general descendió de 24 a 8 casos por 1,000 pacientes. En el último período, la neumonía bacteriana fue asociada con la enfermedad avanzada y otros trastornos severos simultáneos como cirrosis, así como a pronósticos pobres de salud de salud. En la era de las HAART, una cuarta parte de los pacientes murió dentro de los 30 días siguientes en comparación a un 8% en la era pre-HAART.

Sullivan evaluó la incidencia y los riesgos de neumonía bacteriana en 1,898 pacientes infectados con el VIH cuyos recuentos de células CD4+ eran inferiores a 200 y que acudieron a la John Hopkins HIV Clinic entre 1993 y 1998. Se reportaron 352 casos de neumonía bacteriana durante 2,310 años-paciente de seguimiento. La incidencia de neumonía bacteriana fue de 22.7 episodios/100 años-paciente a comienzos de 1993, 12.3 episodios/100 años-paciente a comienzos de 1996, y 9.1 episodios/100 años-paciente hacia finales de 1997 (p<0.05). El uso de regímenes conteniendo inhibidores de la proteasa fue asociado con un menor riesgo de neumonía bacteriana. Los recuentos bajos de células CD4+, el uso de drogas inyectadas y episodios de PCP anteriores fueron asociados con un mayor riesgo de neumonía bacteriana.

Greenberg reportó que en una revisión de los registros médicos de 2,983 pacientes en Nueva York, la neumonía bacteriana resultó más común entre los usuarios de drogas inyectadas que entre los hombres gay. Las personas de raza negra no haitianas eran más propensas a desarrollar sepsis con Salmonella que las de raza blanca. No hubo diferencia en las infecciones bacterianas entre hombres y mujeres.

French condujo un estudio randomizado controlado con placebo sobre la vacuna neumocócica polisacárida 23-valente, Un total de 1,323 adultos infectados con el VIH fueron randomizados, con un análisis final de 1,158 individuos. No hubo una diferencia significativa entre el número de primeros eventos de la enfermedad neumocócica invasiva y todas las otras neumonías entre los dos grupos. Los casos de neumonía fueron mucho más comunes en el grupo de la vacuna. Cuarenta nuevos casos (56.9 por 1,000 años-paciente) de todas las causas de neumonía se presentaron en el grupo de la vacuna, en comparación a 21 casos (30 por 1,000 años-paciente) en el grupo del placebo (0.02). Los análisis ajustados sobre un primer evento encontraron una diferencia estadísticamente significativa (p<0.008) mientras la cifra no ajustada de todos los demás eventos también fue significativa (p<0.03).

Bekele encontró que el 9% de casi 600 admisiones por VIH entre 1995 y 1998 se debieron a neumonía bacteriana. La mediana de recuentos de células CD4+ era de 38 a diferencia de 66 células/mm3 para todos los demás grupos admitidos. La duración de la estadía en el hospital fue más larga, y la tasa de admisiones a cuidados intensivos y fatalidades fue mayor. La bacteria más común fue Pseudomonas aeruginosa (32 admisiones), seguido por Streptococcus pneumoniae (22 admisiones), Staphylococcus aureus (16 admisiones), y Haemophilus influenzae (11 admisiones). Treinta y tres de las neumonías fueron bacteremias las cuales resultaron más comunes en los grupos de neumonía neumocócica que en los de neumonía pseudomónica.

Navin revisó 211 casos de neumonía en personas infectadas con el VIH entre 1994 y 1996, comparándolas en personas con edad y recuentos de CD4+ similares hospitalizadas por otros motivos. La neumonía bacteriana fue asociada con la inhalación de irritantes químicos tales como insecticidas en aerosol, petróleo y vapores de pinturas durante el mes inmediatamente anterior a la hospitalización u hospitalización durante los últimos seis meses en análisis multivariados.

Chaisson (1997) reportó que en un grupo de 2,888 pacientes a quienes se les hizo un seguimiento desde 1989 a 1996, el 14% de los usuarios de drogas desarrollaron neumonía bacteriana contra un 11% de los no usuarios. Un 14% de los de raza negra desarrollaron neumonía bacteriana contra un 9% de los de raza blanca. La personas con recuentos de células CD4+ más bajos tuvieron un riesgo más alto. Las personas que recibieron co-trimoxazole no parecieron estar en menor riesgo; un historial de PCP aumentó el riesgo relativo de desarrollar neumonía bacteriana, lo que sugiere que la bacteria pudo haber desarrollado resistencia al co-trimoxazole. No hubo disminución de la neumonía bacteriana durante 1996, aunque otras infecciones oportunistas fueron menos comunes debido a los inhibidores de la proteasa.

García-Leoni condujo un estudio retrospectivo (13 meses) y prospectivo (14 meses) sobre 106 adultos hospitalizados con neumonía neumocócica, 22% de las cuales eran mujeres VIH positivas. La tasa estimada de ataques fue de 5.9 por 1,000 para los pacientes infectados con el VIH y 0.31 por 1,000 para los pacientes seronegativos. La neumonía neumocócica fue la primera manifestación de la infección del VIH en un 48% de los casos. El setenta y dos por ciento de los pacientes menores de 40 años con neumonía neumocócica estaban infectados con el VIH.

Steinhoff comparó la vacuna H. Influenzae tipo b polisacárida (PRP) a la vacuna conjugada polisacárida-mutante para la difteria (PRP-CRM). En los hombres VIH positivos asintomáticos o empezando a ser sintomáticos (y hombres VIH negativos), la vacuna PRP-CRM provocó una respuesta de anticuerpos tres veces mayor que la vacuna PRP. Sin embargo, en los hombres con SIDA, la vacuna PRP provocó una mayor respuesta.

Glaser reportó que el AZT mejora la respuesta a la vacuna neumocócica entre las personas con SIDA o ARC.

Schuster reportó en 16 personas con neumonía por Pseudomonas aeruginosa. La mayoría tenía SIDA con una mediana de recuento de células CD4+ de 27. Los factores de riesgo tradicionales con frecuencia estuvieron ausentes. En el 50% de los casos se presentaron infiltraciones en la cavidad pleural en el momento de la admisión. La mortalidad durante la hospitalización fue del 19% y un 25% adicional desarrolló enfermedad crónica o recurrente.

Hirschtick reportó que el riesgo de neumonía bacteriana en las personas VIH positivas aumenta grandemente cuando los recuentos de células CD4+ caen por debajo de 200. Particularmente entre los fumadores. Los usuarios de drogas inyectadas tuvieron el doble de probabilidades de desarrollar neumonía bacteriana que los hombres gay con el mismo recuento de células CD4+. Tomar co-trimoxazole para la profilaxis de la PCP parece reducir el riesgo de neumonía bacteriana aproximadamente en un tercio.

CONTENIDOS

Introducción

Infecciones bacterianas de los pulmones

Investigación sobre neumonía bacteriana

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