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Neumonía bacteriana

Agosto de 2005     View PDF     En inglés
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Infecciones bacterianas de los pulmones

Las bacterias pueden infectar los pulmones de las personas con VIH, especialmente después de que sus recuentos de células CD4+ caen por debajo de 200. Pueden provocar o bien tos leve o neumonía severa. Esta neumonía puede ser extremadamente difícil de distinguir de la PCP. Podría requerirse una broncoscopia para diagnosticar la neumonía bacteriana.

Las personas que toman un nuevo medicamento de “salvamento”, el T20 (enfuvirtide) parecen tener un riesgo ligeramente mayor de neumonía bacteriana. Los estudios sugieren que si 100 personas reciben T20 durante un año, cuatro o cinco desarrollarían neumonía bacteriana. Los expertos opinan que el mayor riesgo de neumonía bacteriana se debe a que el T20 se administra por medio de inyección.

Como ocurre con otras infecciones oportunistas, la incidencia de neumonía bacteriana ha disminuido desde que se ha generalizado el uso de terapias antirretrovirales combinadas. Sin embargo, cuando se presenta, se le asocia a un pronóstico de salud relativamente pobre. Un estudio sobre la neumonía bacteriana llevado a cabo en Barcelona, España, encontró que la tasa anual de neumonía bacteriana entre 1997 y 2002 fue del ocho por mil en los pacientes con VIH. En la era de las terapias combinadas, las personas que desarrollan neumonía bacteriana tienden a tener la enfermedad del VIH avanzada y otros trastornos tales como cirrosis, además de pronósticos de salud menos buenos que los de períodos anteriores (Grau 2003).

Entre 1995 y 1998, un 9% de las admisiones en una clínica de VIH se debieron a infecciones pulmonares bacterianas, y este grupo solía tener enfermedades más severas y hospitalizaciones más prolongadas que los individuos con otras enfermedades relacionadas con el VIH (Bekele). Los usuarios de drogas inyectadas tienden a tener un mayor riesgo de neumonía bacteriana (Greenberg; Chaisson). En un estudio español, un tipo de neumonía bacteriana denominada neumonía neumocócica fue la primera enfermedad relacionada con el VIH en el 48% de las personas con VIH (García-Leoni).

Dicha infección es más común en fumadores que en los no fumadores. Otros factores de riesgo para la neumonía bacteriana incluye la inhalación de irritantes químicos durante el último mes y hospitalización por neumonía durante los seis meses anteriores (Navin 2000).

Streptococcus pneumoniae y Haemophilus influenzae son bacterias que comúnmente provocan infección en los pulmones, lo mismo que otras bacterias de la familia de los estreptococos. Se ha reportado que la bacteria Pseudomona aeruginosa es cada vez más la causante de neumonía bacteriana en las personas con VIH.

Las infecciones neumocócicas por lo general responden a los antibióticos como penicilina, ciprofloxacina, amoxicilina o antibióticos pertenecientes a los macrólidos o a la familia de las cefalosporinas de segunda generación. Si la afección no responde, esto puede indicar la presencia de una infección concurrente tal como la PCP. El co-trimoxazole que es eficaz tanto contra la PCP como contra la neumonía neumocócica, puede muy bien recomendarse si los síntomas son particularmente severos.

La neumonía bacteriana provocada por organismos raros, tales como Rhodococcus equi, Nocardia o Bordetella pueden requerir una terapia intensiva prolongada con antibióticos indicados específicamente por un especialista.

Una minoría significativa de personas experimenta neumonía bacteriana recurrente. Si los exámenes muestran niveles bajos de inmunoglobulina, podría administrarse inmunoglobulina intravenosa (IVIG), aunque ésta solo ha probado ser eficaz en niños con recuentos de CD4+ superiores a 200. El co-trimoxazole previene eficazmente muchas de las infecciones bacterianas.

Los médicos podrían recomendar la vacuna contra la neumonía estreptocócica (neumocócica o influenza Haemophilus ) así como la vacuna estándar contra la gripe (flu shot). La vacuna neumocócica fue aprobada sin estudios sobre su eficacia, con base en la evidencia de que la vacuna estimulaba la respuesta inmunológica, pero un estudio reciente planteó serios interrogantes acerca de dicha vacuna. La vacuna no afectó el número de casos de enfermedad neumocócica y se le atribuyó una mayor tasa de casos generales de neumonía cuando fue probada en Uganda (French). Los investigadores sugieren que aunque la vacuna podría ser eficaz en adultos de Europa y Norte América, probablemente era ineficaz en adultos de Uganda debido a que las cepas de neumococos utilizados para desarrollar la vacuna eran diferentes a las que se encontraban en Uganda.

La neumonía estreptocócica puede prevenirse mediante profilaxis con co-trimoxazole, siempre y cuando no haya una resistencia extendida al medicamento en la población local. Si hay resistencia, esto quiere decir que las bacterias estreptocócicas que circulan en el área tendrán algún grado de resistencia al co-trimoxazole, y el uso extendido de la profilaxis con dicho medicamento podría de hecho exacerbar el desarrollo de una mayor resistencia y la pérdida de protección de este útil antibiótico.

CONTENIDOS

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Infecciones bacterianas de los pulmones

Investigación sobre neumonía bacteriana

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