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El VIH y la edad maduraEnero de 2007 View PDF En inglés El sistema inmunológico y el proceso de envejecimientoEl VIH nos afecta a cada una de nosotras de una manera diferente. Algunas personas progresan hacia los síntomas muy rápidamente, mientras que otras viven veinte años o más sin tener ningún síntoma o señal de deterioro en el sistema inmunológico. De igual manera, todos envejecemos de forma diferente. La manera cómo envejecemos y el efecto que tiene este proceso en nuestra salud es algo único y particular para cada persona. El sistema inmunológico es afectado notablemente por la edad. De tal manera, que el VIH en conjunto con el proceso de envejecimiento presenta riesgos adicionales para la conservación de la salud. La capacidad de desempeño de nuestro sistema inmunológico disminuye con la edad. Una serie de cambios suceden simultáneamente en todos los niveles, desde cambios en la composición química y la manera como las células se comunican entre sí, hasta cambios en los órganos inmunitarios. En este momento se está llevando a cabo un estudio sobre los efectos del VIH en el proceso de envejecimiento y la respuesta inmunológica. Sin embargo es muy probable que pase algún tiempo antes de que podamos tener alguna información disponible. Entre tanto, existen algunos datos que podemos sopesar. La Piel: La mayoría de los problemas de la piel que se asocian con el proceso de envejecimiento son relativamente inofensivos y hasta cierto punto inevitables. Otros pueden producir dolor, escozor o poner en peligro la vida, como el cáncer. Algunos de estos problemas incluyen arrugas, resequedad de la piel, lesiones (desde verrugas hasta manchas hepáticas), culebrilla, dermatitis, venas varicosas y úlceras en las piernas. El VIH afecta también la piel. A menudo, los problemas de la piel están entre las primeras señales de la disfunción inmunológica asociada al VIH. El Timo: En nuestra niñez este órgano es muy activo, produciendo muchas células T y construyendo las defensas inmunitarias que nos ayudarán a protegernos en etapas posteriores de nuestras vidas. Luego, a comienzos de nuestra adolescencia, el timo ya ha realizado la mayor parte de su labor. En este punto somos consideradas “inmunológicamente adultas.” Para cuando alcanzamos los primeros años de la década de los veinte el timo encoge su tamaño, se vuelve graso y se cree que es poca su contribución en la producción de nuevas células T durante el resto de nuestras vidas. Por consiguiente, es muy probable que una persona seronegativa de 40 años que sea saludable tenga muy poco tejido del timo en funcionamiento. Un estudio ha demostrado que las personas seropositivas tienen una mayor probabilidad de que su timo esté en funcionamiento que las seronegativas. Esto puede deberse a que el sistema inmunológico está debilitado y el timo necesita volver a crecer como respuesta al deterioro inmunitario. Aún así, una persona seropositiva de 40 años tiene menores posibilidades de poseer un timo robusto que una seropositiva de 20 años. Debido a que este órgano es tan importante para la producción de nuevas células T, la manera en que el proceso de envejecimiento podría potencialmente afectar la reconstitución inmunológica en la enfermedad del VIH puede ser muy profunda. Las células nuevas o ingenuas: A medida que envejecemos, nuestro sistema inmunológico encuentra difícil, y a veces imposible, responder a las nuevas infecciones como lo haría una persona joven. Nuestro sistema de defensas tomará mucho más tiempo para lidiar con una enfermedad o podría dejar de responder del todo. Interleucina-2 (o interleuquina-2) (IL-2): Conforme las células T van envejeciendo, van perdiendo su habilidad para producir IL-2 y funcionar adecuadamente. La infección del VIH también disminuye la producción de IL-2 y como se ha comprobado, incapacita el desempeño correcto de las células T. Longitud de los telómeros: Otras células: Estas son sólo algunas de las maneras en que el proceso de envejecimiento afecta al sistema inmunológico, y la forma como puede interactuar con la infección del VIH. Aunque tanto el envejecimiento como el VIH pueden afectar profundamente al sistema inmunológico, el mensaje final no debe ser de desespero, sino de advertencia para que tomemos las acciones que apoyen a nuestro sistema inmunológico y nos permitan vivir vidas largas y sanas. Ante la perspectiva de estar envejeciendo y tener la infección del VIH, existen muchas maneras en las que podemos fortalecer nuestro sistema inmunológico. Una forma de fortalecer nuestro cuerpo y su capacidad para combatir las enfermedades es la de colaborar estrechamente con un profesional de la salud y descubrir qué es lo mejor para cada una de nosotras. Otras maneras incluyen el cuidado de la piel, mejorar nuestra nutrición, hacernos a tiempo los exámenes de laboratorio que sean apropiados para nuestra edad, atender rápidamente los problemas cuando se presenten y desarrollar toda una serie de estrategia preventivas. |
CONTENIDOS¿Qué muestran las investigaciones? El sistema inmunológico y el proceso de envejecimiento Screening tests for women 50 and older
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